Las redes sociales se han hecho eco de una noticia que ha dado la vuelta al mundo. Santiago Abascal, líder de VOX, recibía en su casa a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Y lo más curioso es el viaje a bordo de un Mini rojo que han hecho juntos por las calles de Madrid.
Hasta aquí todo podría ser normal, pero hay un detalle en el que han caído algunos: el coche no llevaba etiqueta medioambiental y, por tanto, en principio no debería haber podido circular por la ZBE ¿Cómo es posible que no les hayan puesto una multa? ¿Acaso se trata de un evidente caso de trato de favor, o hay algo más?
El “misterio” del Mini rojo y las cámaras de Madrid 360

Madrid 360 es el plan que rige quién entra y quién no en la ciudad. Si tú tienes un coche viejo que no tiene el distintivo redondo de la DGT pegado en el parabrisas, sabes que te enfrentas a sanciones si se te ocurre cruzar la M-30 o circular por el interior de la ZBE.
Sin embargo, el coche de Abascal se movía con total soltura. La clave no está en quién iba dentro del coche, porque la ley es igual para todos, sino en la categoría legal que protege a ese vehículo en concreto. Ese Mini no es solo un coche viejo, sino un vehículo histórico. Esta es la figura legal que permite que joyas del pasado sigan circulando por sopas restringidas a pesar de los protocolos anticontaminación que buscan jubilar a los motores de combustión más veteranos.
Cuando un coche cumple unos requisitos de antigüedad y conservación, puede solicitar la etiqueta que lo identifica como un vehículo histórico. Esto le otorga una serie de privilegios que un coche normal no tiene.
El ayuntamiento de Madrid, en su ordenanza de movilidad sostenible, contempla excepciones para este tipo de vehículos. El Mini clásico de Abascal es un objeto de colección que sale a la calle en contadas ocasiones y que, por tanto, su impacto en la calidad del aire de la ciudad es mínimo comparado con el valor cultural que aporta ver una pieza así conservada en perfecto estado.
¿Por qué puede circular este Mini sin etiqueta de la DGT?

Si te fijas bien en las fotos de la visita de Meloni, el Mini luce una estética impecable. No es un coche descuidado. Para que la Dirección General de Tráfico y el ayuntamiento permitan circular por una zona de bajas emisiones con un coche de este tipo, hay que demostrar que tu vehículo es especial. La ley dice que un coche puede ser considerado histórico cuando tiene más de treinta años desde su fabricación o primera matriculación.
Además, debe estar en su estado original, sin modificaciones que alteren su esencia técnica o estética. El Mini de Abascal cumple con la edad, ya que este modelo dejó de fabricarse con esa estética hace ya mucho tiempo. Al obtener esa protección legal, el coche recibe un permiso especial para circular por zonas donde otros coches de su misma época tienen el paso prohibido.
Por eso, el salvoconducto que ha permitido a Abascal y Meloni dar una vuelta por el centro es el mismo que permite a los coleccionistas de coches clásicos mantener sus vehículos en funcionamiento. Eso sí, no es un proceso automático. Hay que pasar inspecciones técnicas especiales y demostrar que el coche está bien mantenido. No vale con tener un coche destartalado de hace treinta años para librarse de las multas de la DGT. La administración exige que el coche sea una representación fiel de lo que fue en su día y que cumpla con todos los requisitos.
El Mini como icono de estilo y su papel en la diplomacia informal

No es la primera vez que vemos a líderes políticos usar coches clásicos para mostrar una imagen más cercana o para destacar ciertos valores. En este caso, el Mini rojo es un coche que genera simpatía. Es difícil enfadarse con un coche que parece un juguete. Además, el hecho de que Abascal deje que Meloni conduzca refuerza esa imagen de anfitrión que quiere mostrar a su invitada los rincones de su ciudad de una manera personal, lejos de los cristales tintados de los coches oficiales blindados.
Al final, el coche se convierte en un protagonista más de la reunión, casi tanto como los temas que hayan podido tratar en privado.
Para los que seguimos el mundo del motor, ver este coche circulando es un recordatorio de que los motores de antes tenían un carácter que los modernos a veces pierden en favor de la eficiencia. El sonido del motor de un Mini clásico es inconfundible y su agilidad para moverse entre el tráfico urbano es legendaria. Aunque hoy en día nos preocupemos mucho por el consumo y las emisiones, no podemos evitar sentir una pizca de nostalgia al ver cómo estos dos políticos se desplazan en una máquina que representa una época dorada del automovilismo europeo.
En resumen, el paseo de Santiago Abascal y Giorgia Meloni por Madrid no ha sido solo un acto político, sino una demostración de cómo funciona la normativa de vehículos históricos en España. Han usado un coche que, bajo cualquier otra circunstancia, tendría prohibido el paso, pero que gracias a su valor como patrimonio puede seguir rodando.Esto nos enseña que, aunque las restricciones de las zonas de bajas emisiones han venido para quedarse, siempre habrá un hueco para la pasión por los coches clásicos y para aquellos vehículos que cuentan una historia.








