Waymo desplegará su flota de robotaxis de nivel 4 en Madrid capital, Alcobendas y Getafe a lo largo de 2027, sin ninguna persona al volante. Los Jaguar I-Pace blancos de la compañía ya están de camino a España y empezarán a rodar por esos tres municipios en las próximas semanas.
El despliegue lo confirma la propia empresa y se apoya en la Instrucción VEH 2025/07 de la Dirección General de Tráfico, el documento que fija cómo pueden ensayarse vehículos autónomos en vía pública. Con Madrid, Waymo suma su tercera ciudad europea tras Londres y Múnich.
La hoja de ruta va por fases. Primero, los coches circularán con los mandos controlados por profesionales que recopilarán datos de la calzada y del entorno urbano. Después llegarán las pruebas en modo autónomo con un especialista al volante supervisando. La última etapa, ya en 2027, deja los controles vacíos y abre el servicio de transporte de viajeros.
El calendario publicado sitúa a Uber al frente de los primeros servicios de pago a finales de este 2026, mientras Waymo reserva el año siguiente para la operación sin conductor. Dos velocidades distintas dentro de la misma ciudad.
El nivel 4 no retira al conductor por decreto: lo sustituye dentro de un territorio cartografiado de antemano, y ahí está su alcance y también su límite.
Qué autoriza exactamente el nivel 4 de la DGT
Conviene precisar la escala, porque no es lo mismo un asistente que un chófer artificial. Un ADAS de nivel 2 mantiene el carril y la velocidad, pero el conductor sigue pendiente de la vía. Un nivel 3 permite soltar las manos en condiciones definidas, aunque la persona debe responder en cuestión de segundos cuando el sistema la reclama.
El nivel 4 da un paso distinto: el vehículo asume toda la conducción dentro de un dominio de diseño operativo, es decir, una zona delimitada y validada de antemano. No hay nadie en los mandos. Si el sistema detecta que abandona ese dominio, debe gestionar por sí mismo una parada segura.
La autorización de Tráfico cubre circulación diurna y nocturna por vía pública en los tres municipios. Los coches lucirán matrículas rojas, las placas temporales que permiten moverse a vehículos de empresas del sector sin matrícula definitiva. La flota arrancará con pocas unidades y escalará de forma progresiva.
Las claves técnicas
- Qué es: el Waymo Driver de quinta generación, un sistema de conducción autónoma de nivel 4 que opera dentro de un dominio geográfico delimitado y con cartografía propia.
- Cómo percibe: sensores lidar, radares y 29 cámaras que ofrecen visión simultánea de 360° alrededor del vehículo; un ordenador de a bordo fusiona esos datos en tiempo real.
- Qué resuelve: traslados de viajeros sin conductor dentro de la zona autorizada, con el sistema asumiendo la tarea completa del trayecto.
- Dónde y cuándo llega: Madrid capital, Alcobendas y Getafe; recogida de datos en las próximas semanas, pruebas supervisadas después y servicio sin nadie en los controles en 2027.
- Base legal: Instrucción VEH 2025/07 de la Dirección General de Tráfico, que regula los ensayos con vehículos autónomos.
Mapa previo, IA y sensores: así sabe el coche dónde está

Antes de que un robotaxi ruede en una zona, se levanta un mapa de altísimo detalle: marcadores de carril, señales de stop, bordillos y pasos de peatones. Ese plano es la columna vertebral del sistema y se combina con inteligencia artificial y con los datos de los sensores en tiempo real para calcular la posición exacta en cada instante.
La diferencia frente a un navegador convencional es sustancial. Un GPS puede perder señal entre edificios altos o al cruzar un túnel; el lidar, que mide distancias con pulsos de luz, no depende de ningún satélite. En uso real, eso significa que el coche se orienta por lo que ve, no solo por lo que le indican desde arriba.
También aquí aparece la frontera del sistema: la capacidad autónoma está atada al territorio cartografiado. Ampliar el servicio implica levantar mapas nuevos y validarlos, lo que explica el escalado progresivo que anuncia la compañía.
El aval de los datos: 450 millones de kilómetros y un 95% menos de siniestros graves
Waymo opera hoy en 15 grandes ciudades de Estados Unidos. Sus robotaxis acumulan más de 450 millones de kilómetros recorridos en vía pública y más de 20 millones de viajes de pago, según los registros que maneja la compañía.
La cifra que más peso tiene es la de siniestralidad: según sus datos, los robotaxis han registrado un 95% menos de accidentes con lesiones graves o mortales que los conductores humanos en las ciudades donde operan, lo que equivale a una tasa 20 veces inferior. Los mismos registros apuntan a una reducción del 93% en atropellos con lesiones y del 86% en colisiones con ciclistas lesionados, con independencia de la culpabilidad.
El contexto español ayuda a dimensionar el asunto. En 2025 fallecieron 1.775 personas en siniestros de tráfico en España, diez menos que en 2024, y 9.888 heridos necesitaron ingreso hospitalario, 327 más que el año anterior, según el balance que publica la DGT con datos de ayuntamientos y policías locales y autonómicas.
En palabras que la compañía reproduce en su comunicado, Ignacio Lijarcio, presidente de la Fundación Española para la Seguridad Vial, defiende que la conducción autónoma es ‘una gran oportunidad para convertir la innovación en una aliada de la capacidad humana’. Mar Cogollos, directora de la Asociación Española para el Estudio de la Lesión Medular, subraya que el error humano está detrás de más del 90% de los accidentes de carretera.
Para el usuario, el punto que conviene vigilar es otro: el servicio nace acotado a tres municipios y a una flota pequeña. La experiencia real, con sus tiempos de espera, su cobertura y su comportamiento en hora punta o bajo lluvia intensa, se podrá medir con datos cuando las primeras unidades operen sin nadie al volante, ya en 2027.


