El Mitsubishi ASX VR-e GSR declara 459 CV y pasa de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos. Es más potencia que la del Lancer Evolution más extremo que la marca ha homologado para calle, el Evo X FQ-440 MR de 440 CV y 559 Nm. La diferencia es que este no quema una gota de gasolina: es un eléctrico desarrollado y fabricado por Foxconn, con tracción total y una batería de 57,7 kWh.
Mitsubishi ha tardado en aterrizar en el coche eléctrico de volumen y ha elegido un atajo. En lugar de desarrollar una plataforma propia desde cero, ha recurrido a la taiwanesa Foxconn y ha rebautizado su Foxtron Bria. El resultado es el Mitsubishi ASX VR-e, un SUV cuya comercialización arranca en Australia y cuyo diseño firma Pininfarina.
459 CV sobre dos motores: así se reparte la gama
La gama se ordena en cuatro versiones: tres de tracción trasera y una de tracción total. Las LS, Aspire y Exceed comparten un único motor trasero de 229 CV (171 kW) y 350 Nm, cifras que les permiten firmar el 0 a 100 km/h en 6,8 segundos. La GSR añade un segundo motor en el eje delantero y eleva la potencia combinada hasta los 342 kW con 700 Nm de par. En esta versión, el modo Sport reparte el empuje entre ambos ejes de forma variable, desde un 50/50 hasta un 30/70 delante/detrás.
Ficha técnica esencial
- Capacidad de batería: 57,7 kWh de litio-ion, idéntica en las cuatro versiones de la gama.
- Potencia y par (GSR): 459 CV (342 kW) y 700 Nm con dos motores y tracción total.
- Autonomía WLTP: sin cifra oficial desvelada; las previsiones apuntan a un techo cercano a los 400 km.
- Carga DC máxima: 134 kW de pico, sin curva ni ventana publicadas por el fabricante.
- Carga AC máxima: 6,6 kW, lo que sitúa una recarga completa en torno a las 9 horas.
- Llegada y precio: comercialización inicial en Australia, con precios por anunciar en los próximos meses.
Carga y autonomía: donde se nota el paquete pequeño
Mitsubishi no ha publicado la autonomía homologada y evita las promesas en ese terreno. Con 57,7 kWh de capacidad, la cifra no debería superar los 400 km en ciclo WLTP, el protocolo armonizado que se usa en Europa para medir consumos y emisiones. Es una referencia modesta para un SUV familiar de este tamaño y estas prestaciones.
El cálculo se traslada fácil al día a día. Un SUV de este peso y esta potencia consume en uso real entre 17 y 19 kWh cada 100 km, porque la eficiencia cae a medida que sube la velocidad de crucero. Con ese consumo, la horquilla utilizable se mueve entre los 300 y los 340 km en las versiones de tracción trasera, y se estrecha cuando el conductor aprovecha los 459 CV del GSR. Es una estimación propia a partir de consumos habituales del segmento, no un dato de ficha.
El ASX VR-e demuestra que Mitsubishi recupera el pulso del rendimiento, aunque lo haga con tecnología eléctrica ajena y una batería que invita a planificar.
En el enchufe
La carga rápida es el punto donde el ASX VR-e se queda por detrás de sus rivales directos. Mitsubishi limita la potencia en corriente continua (DC, la de los postes públicos) a 134 kW de pico, y el cargador de a bordo en corriente alterna (AC, la del garaje o el destino) a 6,6 kW. Con un paquete de 57,7 kWh, cubrir del 10 al 80% exigiría teóricamente 18 minutos si el coche sostuviera ese pico, algo que ninguna batería de litio hace en la práctica. Contando con una curva realista, esa ventana se resolverá más cerca de los 25 a 30 minutos. En AC, la recarga completa ronda las 9 horas.
Un Mitsubishi con ADN de Foxconn: qué gana y qué debe vigilar el comprador
El interior llega con una pantalla central de 15,6 pulgadas, un cuadro digital de 9,2 pulgadas y asistencia al aparcamiento automática. Las versiones Exceed y GSR añaden de serie techo panorámico de cristal, portón eléctrico y un equipo de audio de 12 altavoces. La oferta de tapicerías se limita a gris o negro con costuras azules.
La garantía es otro apartado que conviene leer con calma. Mitsubishi cubre el coche durante 5 años o 100.000 km, ampliables a 10 años o 200.000 km siempre que todos los mantenimientos se realicen en la red oficial. La batería tiene su propia cobertura de 8 años o 160.000 km. Para el comprador, la letra pequeña marca la diferencia: la extensión ata la propiedad al concesionario durante una década.
El ASX VR-e llega en un momento en el que Mitsubishi necesita argumentos en el mercado eléctrico y los ha buscado fuera de casa. Su carta más potente es el rendimiento del GSR, un coche que acelera como un deportivo y que, a cambio, pide planificar las rutas largas. El siguiente hito es la publicación de precios, prevista para los próximos meses, coincidiendo con la llegada de las primeras unidades a los concesionarios. Queda por ver si el modelo salta a Europa o se queda en mercados como el australiano.

