sábado, 28 enero 2023

Fernando Alonso y el «insulto para el deporte» del GP de Estados Unidos

No era un mensaje muy frecuente en la carrera de Fernando Alonso: “Gracias por todos los mensajes he recibido ayer y hoy. Es uno de esos raros momentos en el deporte en los que siento que todos estamos en la misma página y compartimos la misma opinión respecto a las reglas y los reglamentos”, escribía el español en las redes sociales el pasado lunes, después de una agitada jornada tras el Gran Premio de Estados Unidos. “Por tanto, el jueves es un día importante para el deporte que tanto amamos, y esta decisión dictará si vamos en la dirección adecuada para el futuro. Gracias de nuevo por vuestro apoyo”.

La decisión de sancionar a Fernando Alonso tras una épica carrera en Austin ha sido el último eslabón de una larga cadena de decisiones desconcertantes y erráticas en la gestión de la Fórmula 1 por parte de la Federación Automovilística. Después de su espectacular accidente y extraordinaria actuación, Alonso terminó en séptimo puesto tras arrancar desde el decimocuarto. Una exhibición para los aficionados y televidentes que fue cercenada por una incomprensible sanción tras la carrera. El mensaje de agradecimiento de Alonso evidenciaba la unánime reacción posterior a tan incomprensible decisión.

La F-1 está llena de decisiones desconcertantes

Fernando Alonso

En su mensaje, el español se refería también a la vista virtual que antes del Gran Premio de México la Federación mantendrá con Haas y Alpine para revisar el caso y la apelación del equipo francés. Su Alpine se había quedado sin retrovisores, ciertamente, pero desde el equipo francés no entendían una sanción sin antes haber recibido durante la prueba la bandera correspondiente, ante una sanción interpuesta fuera de plazo por parte de Haas. Sin embargo, el tema de fondo era otro, también señalado por el propio Alonso en su mensaje.

Para ello, cabe rebobinar hacia recientes carreras para recoger más botones de muestra. Por ejemplo, la gestión del final del pasado Gran Premio de Italia, cerrado bajo el coche de seguridad ante miles de aficionados de Ferrari debido a la recuperación del coche de Daniel Ricciardo. Más recientemente, la gestión del accidente de Carlos Sainz y la salida de la grúa en Suzuka, con la ceremonia de la confusión final que supuso cerrar el título de pilotos de Max Verstappen, en la que incluso ni los propios interesados sabían a qué atenerse. Por último, el incidente de Fernando Alonso en Austin, que frustraba un espectacular episodio deportivo por una confusa e errática interpretación del reglamento, que desvirtuaba el espectáculo vivido en la pista y, por ende, lanza más paladas de arena a la estrategia comercial de Liberty con la Fórmula 1.

Respecto al episodio de Austin, la unanimidad ha sido generalizada en cuanto a la enorme brecha que se evidenciaba entre la épica deportiva y la burocracia. Otro piloto español, Oriol Serviá, sintetizaba en las redes sociales el fondo del asunto, recordando además una experiencia personal en el IndyCar americano luchando por la victoria en las 500 Millas de Indianápolis. “Es peligroso pilotar sin espejos retrovisores, es por lo que existe una regla para ello”, explicaba en las redes sociales para interpretar el incidente, “el piloto y el equipo decidieron no entrar para hacer las reparaciones, arriesgando una llamada obligatoria por parte de los comisarios ante las posibilidades de otro golpe”, resaltando un detalle clave en el asunto: “La FIA permitió que Alonso siguiera compitiendo”.

Serviá también ensalzaba la actuación de Alonso para destacar su conclusión sobre el asunto: “la hipocresía de penalizar a Fernando seis horas después de la carrera alcanza niveles inaceptables”. Entre otras razones, porque la reclamación de Haas era aceptada, aún fuera de plazo por media hora. Para terminar, dejaba abierto el debate poniendo el dedo en la llaga: “¿No es uno de los principales papeles de la FIA mantener al participante seguro incluso a costa de sí mismos? Sin embargo, ¿me dejas correr, deliberadamente, bajo la condición de que luego me castigarás por no ir seguro (en carrera)?”. La sentencia final: “Penalizar después de la carrera, por algo que fue la consecuencia de que otro coche te golpeara, y cuando no creo más problemas, es despreciable y insulto para el deporte”.

Fernando Alonso

La decisión de la FIA, un grave perjuicio para Alpine y Alonso

Al margen de la percepción que se transmite al aficionado el incidente de Alonso
-derogar una gran actuación deportiva por una pésima gestión de la carrera-, de mantenerse la decisión de la FIA supondría un potencial perjuicio para Alpine y el piloto español, cada uno en sus intereses. El equipo francés, en pugna con McLaren por el cuarto puesto, perdía puntos importantes de su mínima ventaja sobre el británico. Por su parte, Alonso está inmerso en su particular pelea deportiva con Esteban Ocon, quien marcha por delante de la clasificación. Ocon entraba dentro de los puntos con la sanción a Alonso, mientras que este se quedaba sin los que le habían permitido recortar diferencias sobre el francés.

El capítulo de Alonso y la FIA en Austin ponía una significativa guinda en la ya discutible y polémica gestión de las carreras de la Fórmula 1. Desbordada por la complejidad de la disciplina, la presión de equipos y aficionados ante la aplicación del reglamento en los lances y gestión de la carrera, envuelta en una enrevesada reglamentación sin aplicación consistente, la institución que rige el automovilismo parece desbordada. Pocos aficionados de todo el mundo pueden seguir la Formula 1 sin pagar. El precio ya empieza a ser muy alto cuando, como indicaba Oriol Serviá, “es un insulto para el deporte”.