Alonso estrena en Marruecos el Prodrive con el que Aston Martin desafía al Dakar 2027

El asturiano rodó varios días en las dunas de Merzouga junto a Marc Coma y parte de la estructura británica. Marruecos aparece además como plan B para una edición reducida a ocho etapas.

Fernando Alonso ya ha rodado en dunas el coche con el que Aston Martin quiere disputar el Dakar 2027. El escenario, las grandes dunas de Merzouga. El vehículo, el Prodrive que hasta este año ha competido bajo la marca Dacia.

La prueba se prolongó varios días en una de las zonas más exigentes de Marruecos para rodar sobre arena. Mundo Deportivo ya la había adelantado y las imágenes las difundió el periodista Gerard Farré en su cuenta de TikTok. Ni la marca ni el piloto han emitido comunicado alguno. Falta la firma, pero el coche ya tiene polvo encima.

Sobre la arena aparece un nombre que vale más que cualquier nota de prensa: Marc Coma. El catalán fue su copiloto en 2020, la única incursión de Alonso en el Dakar, y estos días se le ha visto integrado en la operación. No es una coincidencia de agenda. Sin un navegador de confianza, un piloto de F1 en el desierto es un turista rápido.

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Coma, Al-Attiyah y el reparto de roles en Merzouga

El otro vértice del test es Nasser Al-Attiyah. El catarí será compañero de equipo y, según el relato que rodea la operación, ejercerá de profesor puntual sobre el prototipo con el que ganó la edición del pasado enero. Tener al rival más rápido del desierto en el mismo garaje es una ventaja y un espejo incómodo a partes iguales.

La arquitectura del proyecto es la de siempre: Prodrive pone el chasis, la logística y la ingeniería; Aston Martin pone el nombre, el verde y el escaparate. Lo que cambia no es el coche, es la factura comercial y el relato. Dacia se baja, la marca británica sube.

El Dakar no se gana en la duna más alta, sino en la hoja de ruta que nadie discute a las cinco de la mañana.

Merzouga no es un circuito. Es un laboratorio de errores caros.

El calendario es el rival más duro: seis carreras y un mes de desierto

Fernando Alonso Prodrive

Alonso eligió el primer fin de semana libre tras un triplete de Grandes Premios para cruzar el Estrecho. La elección no es casual: no habrá otro hueco así. Le quedan seis carreras en siete semanas y el Mundial de F1 termina el 6 de diciembre.

Si el Dakar 2027 arranca en la primera semana de enero, el margen real de preparación se queda por debajo de un mes. Es el mismo tipo de apuesta que hizo en Indianápolis, donde llegó con semanas de rodaje y lideró vueltas. La diferencia es que allí había un óvalo y aquí hay diez o doce días de navegación.

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Hay una lectura menos romántica. Un piloto en activo de F1 que se mete en el Dakar obliga a su equipo a gestionar seguros, disponibilidad y prioridades. No es solo un reto personal: es una decisión industrial que alguien firma.

El precedente de 2020 y el tamaño real del riesgo

En su única participación, en 2020, Alonso terminó decimotercero con Toyota en el primer Dakar saudí. Fue un ejercicio de humildad: ruedas destrozadas, navegación perdida y una conclusión que entonces sonó a despedida. El desierto no perdona la falta de kilómetros.

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Seis años después, el punto de partida es objetivamente mejor. El coche está desarrollado y ha ganado; el copiloto conoce al piloto; la estructura acumula años de biblioteca de datos sobre arena. Prodrive ya llevó a Sébastien Loeb al podio con el Hunter antes de asociarse con Dacia, así que sabe adaptar un buggy a un piloto que viene de otra disciplina. Lo que no tiene precedente es compaginar el Mundial de F1 con la preparación del Dakar. Ahí Alonso está solo.

Y luego está el mapa. Marruecos no es solo el banco de pruebas: es el plan B para albergar la edición de 2027 con un recorrido reducido a ocho etapas si la situación en Oriente Medio desaconseja Arabia Saudí. Un Dakar corto reduce el daño de un mal día, lo que favorece a un novato, pero también recorta el margen para aprender. La lectura industrial es otra: un recorrido marroquí abarata la logística de los equipos y acerca el evento al mercado europeo, con lo que eso vale en patrocinios y audiencia.

Con ese escenario, el test de Merzouga funciona como argumento doble: convence al piloto de que el reto es viable y convence al patrocinador de que el reto es vendible. Nada se anunciará hasta que Alonso tenga sensaciones. Él mismo lo dijo: el día que decida afrontar un reto así, lo comunicará él. La pregunta ya no es si habrá anuncio, sino cuándo. Y el calendario aprieta: primera semana de diciembre, como tarde.

Análisis de Impacto Motor16

  • Dato de mercado: el Dakar 2027 se juega parte de su cartel comercial con este movimiento. Alonso es el único piloto en activo de F1 capaz de arrastrar audiencia masiva en Europa hacia una prueba de cross-country, y Aston Martin se queda con ese activo sin haber ganado todavía nada en el desierto.
  • El rumor: Coma como copiloto y un Dakar en Marruecos de ocho etapas. Ninguna de las dos cosas está confirmada; la presencia del navegador en Merzouga y la elección del país como banco de pruebas apuntan en esa dirección.
  • Veredicto: el proyecto es viable en lo técnico y agresivo en lo comercial. La duda no es el coche, es el reloj: menos de un mes entre la última carrera del Mundial y la salida en el desierto.