Figueruelas ya fabrica el Leapmotor B10, un SUV de 4,52 metros y 218 CV con versión eléctrica y REEV.
El Leapmotor B10 Figueruelas es el primer modelo de la marca china producido en Europa. La planta zaragozana de Stellantis ha iniciado la producción, según el comunicado difundido por la compañía, y con ello el vehículo deja de recorrer la ruta de la importación: se fabrica dentro del mercado único y queda al margen de los aranceles que la Unión Europea aplica a los coches eléctricos de origen chino.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: la producción europea del B10 mueve la ecuación de precio de un SUV eléctrico de segmento C, justo el tramo donde las flotas concentran la renovación de sus vehículos de representación y servicio técnico.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: fabricación dentro de la UE sin coste arancelario; dos motorizaciones —eléctrica pura y de autonomía extendida— con 218 CV en ambas; respaldo industrial y red comercial del grupo Stellantis. En contra: la autonomía WLTP de las unidades fabricadas en Zaragoza está pendiente de confirmación oficial; la marca no ha publicado precio de partida ni cuota de flota para estas versiones, y el valor residual de Leapmotor en el mercado español todavía no tiene histórico sólido.
- Datos técnicos clave: 4,52 metros de longitud; cinco puertas y cinco plazas; 218 CV en la versión eléctrica y en la versión REEV; autonomía WLTP pendiente de confirmación; precio y cuota de flota sin publicar.
Qué cambia fabricar en Figueruelas para una flota
Para el gestor de flota, el efecto no es simbólico. Un vehículo producido en la UE no soporta los derechos de importación que Bruselas aplica a los eléctricos de origen chino, un sobrecoste que hasta ahora se diluía en el precio final. Al desaparecer de la ecuación, el margen para ajustar el precio de partida crece, y el precio de partida es la primera variable del TCO, el coste total de propiedad que decide una renovación de flota.
Hay un segundo efecto, menos visible y muy relevante en renting: el plazo. Fabricar en Zaragoza acorta la cadena logística frente al transporte marítimo desde China y reduce la exposición a fletes y a tipos de cambio. En un contrato a 36 o 48 meses, la cuota se calcula sobre el valor residual previsto; cuanto más estable es el coste de entrada del vehículo, menos volátil es la cuota que se firma.
Fabricar en Zaragoza no abarata el coche por sí solo, pero elimina el arancel y aporta estabilidad al precio de reposición con el que se calcula la cuota de renting.
El B10 no llega solo. Leapmotor y Stellantis constituyeron a comienzos de 2024 la sociedad conjunta Leapmotor International para desarrollar, fabricar y comercializar modelos fuera de China, según la información corporativa del grupo. Figueruelas es la primera planta que convierte ese acuerdo en vehículos terminados en Europa.
Queda por resolver la letra pequeña que más pesa en una licitación: qué acabados se ofrecerán a las empresas, con qué equipamiento de serie y con qué condiciones de compra para pedidos de varias unidades. Son datos que la marca no ha detallado en el anuncio de producción.
Eléctrico puro o REEV: qué encaja en cada tipo de flota
Las dos versiones anunciadas comparten potencia, 218 CV, y difieren en la forma de alimentar el sistema. La variante eléctrica recurre solo a la batería. La REEV —eléctrico de autonomía extendida— añade un motor de combustión que no mueve las ruedas: actúa como generador para mantener la carga y el coche sigue traccionando en modo eléctrico.
Traducido a operación, la eléctrica pura encaja en flotas con punto de recarga en la base y rutas diarias acotadas: representación comercial en área metropolitana, servicio técnico de proximidad, vehículos de dirección. La REEV tiene sentido cuando no hay recarga garantizada en destino y el técnico cubre rutas interurbanas con retorno a la base al final del día.
Antes de incorporar un B10 a la lista de compra hay cuatro cuestiones que conviene cerrar por escrito:
- La etiqueta ambiental que la Dirección General de Tráfico asigne a la versión REEV, porque determina el acceso a zonas de bajas emisiones y a determinadas bonificaciones municipales.
- La autonomía WLTP homologada para las unidades de Figueruelas, que la marca aún no ha hecho pública.
- El coste de mantenimiento de la REEV, que asume las revisiones de un motor de combustión además de las propias del sistema eléctrico.
- La cobertura de la red de posventa en la provincia donde opera la flota.
Veredicto: para qué flota encaja y qué falta por saber
El B10 compite en un segmento saturado, el del SUV eléctrico de tamaño compacto, donde la guerra de precios ha movido el suelo de las tarifas de flota en los dos últimos años. Su diferencial no es la potencia ni el equipamiento: es el origen. Figueruelas le da algo que sus rivales importados no tienen, el acceso al mercado europeo sin arancel y sin los tiempos del transporte marítimo.
Desde el punto de vista del gestor, encaja sin reservas en flotas mixtas con recorridos urbanos e interurbanos moderados, con recarga en base y con una política de vehículo de empresa que admita un SUV de 4,52 metros. No es la opción para flotas de altos kilometrajes interurbanos que exijan autonomía verificada y red de carga rápida en ruta, ni para empresas que necesiten hoy un precio cerrado: sin tarifa publicada no hay comparación posible.
Hay tres puntos a vigilar. El primero, la autonomía real en ciclo profesional, que solo se conocerá cuando la marca publique el dato WLTP de las unidades europeas. El segundo, el plazo de entrega a flotas, aún sin calendario detallado. El tercero, el valor residual: Leapmotor es una marca joven en España y los contratos de renting a cuatro años dependen de una previsión de reventa que todavía no existe.
El siguiente hito verificable no es otro que la publicación de precios y autonomías homologadas para los coches fabricados en Zaragoza, junto a la apertura de pedidos de flota con condiciones específicas. Cuando esos números estén sobre la mesa, el B10 podrá medirse de igual a igual con el resto de SUV eléctricos del segmento. Hasta entonces, el mensaje al gestor es claro: el coche ya se fabrica en España, la tarifa todavía no.

