La Citroën 2CV Fourgonnette regresa como furgoneta eléctrica de reparto urbano. La marca francesa ha desvelado en el Salón de París una reinterpretación comercial de su concept 2CV, un guiño directo al pequeño vehículo de reparto que Citroën fabricó entre 1951 y 1978.
No es una versión de producción ni un modelo confirmado. Citroën lo describe como un passion project —un proyecto pasional— y no ha confirmado planes de fabricación. Aun así, la pieza permite leer hacia dónde mira la marca en el segmento de la última milla: caja cuadrada, tamaño contenido, propulsión eléctrica y un precio que, si se cumplen las referencias que maneja la compañía, podría quedar muy por debajo del de las furgonetas eléctricas convencionales.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: Citroën explora una furgoneta eléctrica de reparto urbano barata y de formas cuadradas, un nicho donde su ë-Berlingo juega hoy sin rivales emocionales.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: volumen de caja aprovechable, precio objetivo muy agresivo y un enfoque de uso estrictamente urbano. En contra: no hay confirmación de producción, Citroën no ha revelado capacidad de batería, autonomía ni carga útil, y la batería pequeña que cabe esperar limitaría cualquier uso interurbano.
- Datos técnicos clave: concept eléctrico derivado del 2CV; sin cifras oficiales de potencia, autonomía ni carga útil; el ë-Berlingo más barato supera los 24.000 euros y el 2CV hatch apunta a unos 15.000 euros, referencia de la que podría partir una futura versión furgoneta.
Qué es y qué no es esta Fourgonnette
La base es la del 2CV hatch concept eléctrico. La Fourgonnette toma la mitad delantera de aquel turismo y le injerta un volumen cuadrado que sustituye las plazas traseras por capacidad de carga. El acceso a la mercancía se resuelve por dos vías: portón trasero partido y un panel lateral abatible. Es la solución clásica del reparto urbano, la que permite cargar junto a la acera sin depender de la puerta del conductor.
Conviene subrayar lo que la marca no ha enseñado. No hay imágenes del interior, aunque Citroën anticipa un salpicadero sencillo, con volante de un solo radio y asientos básicos, en línea con el habitáculo del concept. Tampoco hay techo retráctil: esa solución, heredada del 2CV histórico, se queda en la versión turismo. Y no hay una sola cifra de autonomía, potencia o capacidad de batería.
Sin autonomía ni carga útil confirmadas, la Fourgonnette concept es hoy una promesa de salón: su baza real, si llega a fábrica, será el precio.
El guiño histórico es explícito. La Fourgonnette original se fabricó entre 1951 y 1978, y los ejemplares que sobrevivieron siguieron trabajando en negocios de toda Francia bien entrado el nuevo milenio. Xavier Chardon, consejero delegado de Citroën y DS Automobiles, definió el original como algo ‘más que un vehículo de trabajo’ que formaba parte de la vida cotidiana y que poseía alma, algo que pocos comerciales pueden decir.
Reparto urbano y precio: dónde encaja y qué falta
Por planteamiento, la Fourgonnette concept está pensada para trayectos urbanos cortos, el tipo de uso en el que una autonomía larga no es determinante. Es la lógica del reparto de última milla, donde el vehículo hace ruta corta, carga y descarga con frecuencia y vuelve a base para recargar. En ese escenario, una batería de capacidad pequeña abarata el vehículo y reduce peso, algo que juega a favor de la carga útil.
El problema es que, en este punto, todo son intenciones. Citroën no ha publicado la capacidad de la batería del hatch, así que cualquier cifra de autonomía para la furgoneta sería una suposición. Lo mismo ocurre con la carga útil y el volumen: no hay datos. Hasta que la marca no confirme producción y ficha técnica, no se puede evaluar si la Fourgonnette cubriría una jornada completa de reparto sin recarga intermedia.
Donde el argumento sí tiene números es en el precio. La furgoneta eléctrica más barata de Citroën, el ë-Berlingo, arranca por encima de los 24.000 euros. El 2CV hatch de producción, previsto para 2028, apunta a un precio en torno a los 15.000 euros según la propia marca. Si una futura versión furgoneta heredara esa horquilla, hablaríamos de una herramienta eléctrica de reparto por debajo de lo que hoy cuesta cualquier comercial cero emisiones del segmento.
Para un autónomo de mensajería o una pequeña flota de reparto, esa diferencia pesa más que una autonomía holgada que nunca va a usar. La cuenta es sencilla: si el ciclo diario son 60 u 80 kilómetros urbanos, una batería pequeña basta y abarata la compra. Eso sí, todo depende de que Citroën decida fabricarla y de que el precio se mantenga.
Veredicto profesional: ilusión sí, decisiones no todavía
La Fourgonnette concept es, ahora mismo, una declaración de intenciones y no una opción de compra. Su valor real para el profesional del reparto urbano es doble. Por un lado, señala que Citroën ve hueco para una furgoneta eléctrica pequeña, barata y de formas cuadradas, justo el nicho donde su ë-Berlingo compite hoy sin demasiada presión. Por otro, recuerda que la marca francesa sabe construir comerciales sencillos, ligeros y accesibles sin convertirlos en productos de lujo.
Para un autónomo con un ciclo estrictamente urbano, el planteamiento encaja de entrada. Para una flota que necesite rutas interurbanas, más de una tonelada de carga útil o autonomías de 300 kilómetros reales, esta Fourgonnette no sirve, ni probablemente lo intente. El punto a vigilar es el de siempre con los concept: la distancia entre el escaparate y la fábrica.
Citroën no confirma producción de la furgoneta, mientras que el 2CV hatch sí tiene fecha, 2028. La lógica invita a pensar que una versión comercial podría seguir el mismo camino si el turismo funciona, pero la marca no lo ha dicho. Hasta entonces, el profesional que busque hoy una eléctrica de reparto tendrá que seguir mirando al ë-Berlingo y a sus rivales. La Fourgonnette, de momento, es patrimonio del salón.

