La Chery Stockman pick-up estrena un híbrido enchufable sobre diésel de 2,5 litros, con 469 CV y 3.495 kg de capacidad de remolque. Son los datos que la marca ha confirmado en el anuncio de especificaciones previo a su lanzamiento, todavía sin precio ni carga útil publicados.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: el segmento de la pick-up enchufable gana un competidor con capacidad de arrastre a la altura de las referencias consolidadas y con tracción eléctrica suficiente para entrar en zonas de bajas emisiones sin renunciar al remolque.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: 3.495 kg de remolque, bloqueos de diferencial delantero, central y trasero de serie y 96 km de conducción eléctrica anunciada. En contra: carga útil y precio sin publicar, ciclo de homologación de la autonomía sin especificar y llegada a España no confirmada.
- Datos técnicos clave: remolque, 3.495 kg; carga útil, sin dato oficial; caja y cotas exteriores, sin medidas publicadas; 2,5 turbo-diésel de cuatro cilindros con motor eléctrico y batería LFP de 34 kWh; 469 CV y 800 Nm; 96 km en modo eléctrico, ciclo sin especificar; precio, pendiente de anuncio.
Lo que arrastra y con qué carné se puede usar
La capacidad de remolque homologada sitúa a la pick-up china en el mismo escalón que las referencias consolidadas del segmento, según los datos publicados por la marca: Toyota Hilux, Ford Ranger, Isuzu D-Max, Kia Tasman, Mazda BT-50 y el BYD Shark 6 Performance. Para quien trabaja con remolque —maquinaria ligera, plataformas de obra, ganadería o servicios— esa cifra es la que decide la compra.
En España, arrastrar un remolque de ese peso exige la autorización de conducción correspondiente, permiso B96 o BE en función de la masa máxima conjunta, según los requisitos que recoge la Dirección General de Tráfico. Es un trámite que conviene resolver antes de firmar, porque condiciona quién puede usar el vehículo dentro del equipo.
El esquema mecánico combina un 2,5 turbo-diésel de cuatro cilindros con un motor eléctrico y una batería LFP de 34 kWh (litio-ferrofosfato, una química que aguanta bien los ciclos de carga y descarga propios de la flota). El resultado son 469 CV y 800 Nm de par, cien newton metro más que el BYD Shark 6 Performance, que iguala la potencia pero se queda en 700 Nm.
La dotación de serie apunta al uso real fuera del asfalto: bloqueo de diferencial delantero, central y trasero, neumáticos todo terreno, suspensión de doble triángulo en el eje delantero y ballestas detrás. Es el esquema clásico de pick-up de trabajo, más pensado para soportar carga que para el confort de marcha.
Para el profesional del remolque, la cifra que manda es el gancho: 3.495 kg colocan a la Stockman en la liga de las pick-up de referencia del segmento.
Autonomía eléctrica de 96 km: qué uso cubre y qué falta
Con la batería llena, la marca anuncia 96 kilómetros en modo eléctrico, pensados para el tránsito urbano y los desplazamientos entre obra y ciudad. La cifra hay que leerla con cautela: Chery no ha precisado el ciclo de homologación, así que no es directamente comparable con un dato WLTP europeo ni sirve como referencia contractual para una flota.
Donde el dato gana peso es en los ciclos con restricciones de acceso. Una autonomía eléctrica de ese orden permite entrar y salir de zona de bajas emisiones (ZBE) sin encender el motor de combustión, algo que en buena parte de las ciudades españolas ya marca la diferencia entre trabajar y no trabajar. Queda por publicar la potencia de carga en corriente continua: con 34 kWh de capacidad, una recarga intermedia será rápida solo si el vehículo admite potencias altas.
En equipamiento de cabina y seguridad, la marca anuncia:
- Pantalla táctil de 15,6 pulgadas para el infoentretenimiento.
- Cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas.
- Sistema de audio con 14 altavoces.
- Paquete completo de sistemas ADAS de ayuda a la conducción.

Veredicto profesional: para quién encaja y qué falta por confirmar
El movimiento de Chery se suma a una corriente que BYD y GWM han empujado con sus pick-up enchufables y que ha puesto a trabajar a las marcas tradicionales del segmento. La Stockman llega con argumentos sólidos de arrastre y de capacidad fuera del asfalto; lo que todavía no tiene es el resto de la ficha.
Faltan tres datos que condicionan cualquier decisión de compra. El primero es la carga útil homologada, que la marca no ha publicado y que en una pick-up con batería de 34 kWh puede quedar por debajo de lo que espera quien viene de un diésel convencional. El segundo es el precio, sin anunciar. El tercero, el ciclo de homologación de la autonomía eléctrica.
A ellos se suma la llegada a España, que no está confirmada. El lanzamiento se apoya, de momento, en los primeros mercados donde la marca ha anunciado entregas para comienzos de 2027. Está prevista además una segunda versión con híbrido enchufable de gasolina y suspensión trasera independiente en lugar de ballestas, un esquema que en el segmento prioriza el confort de marcha sobre la capacidad de carga.
Para una flota de servicios, obra o explotación agrícola que necesite arrastrar y moverse además en ciudad con restricciones, la Stockman es una candidata seria a seguir. Para quien acumule kilómetros interurbanos con carga alta o necesite una red de servicio densa y probada, todavía no hay argumentos suficientes. El siguiente hito es el calendario de comercialización fuera de sus primeros mercados y la confirmación de la carga útil; hasta entonces, la Stockman es una promesa técnica solvente con media ficha por escribir.

