Ciento cuarenta y dos millones de dólares. Esa cifra, pagada en Stuttgart por un Mercedes-Benz 300 SLR Uhlenhaut Coupé, sigue marcando el techo de los coches más caros subastados.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: ningún automóvil ha vuelto a acercarse a los 142 millones de dólares del Mercedes-Benz 300 SLR Uhlenhaut Coupé, un registro que solo se explica por la existencia de dos ejemplares y por la negativa de la marca a desprenderse del segundo.
- No te lo puedes perder: los recuentos publicados oscilan entre 25 y 29 coches según incluyan o excluyan las operaciones privadas, y en la tabla Ferrari copa la mayoría de las posiciones con la familia 250 como protagonista absoluta.
- Cifras y cotización: la relación arranca en 18,04 millones de dólares —un 250 GT SWB California Spider de 1962 rematado por Gooding & Company en marzo de 2023— y culmina en los 142 millones del Mercedes.
El récord inmóvil: 142 millones por un Mercedes de competición
La venta se cerró en mayo de 2022 en el museo de la marca en Stuttgart, según los repertorios de resultados que manejan las grandes casas de subastas, por 142 millones de dólares: unos 115 millones de libras. No es solo el coche más caro jamás subastado. La cifra lo sitúa, además, entre los diez objetos más caros vendidos en pública subasta de toda la historia.
Del 300 SLR derivaron dos cupés cerrados, bautizados con el apellido del ingeniero que dirigió el proyecto, Rudolf Uhlenhaut. Uno de ellos nunca ha salido de la colección de la marca; el otro es el que se remató. Esa asimetría explica por qué el récord lleva cuatro años sin amenaza real: no existe un segundo lote comparable en el mercado.
Mercedes ya había batido su propio techo. En 2013 se remató en la puja de Bonhams un W196 de 1954 pilotado por Juan Manuel Fangio por 29,6 millones de dólares, todavía hoy uno de los monoplazas más caros vendidos en pública subasta. La marca alemana ocupa así dos posiciones altísimas de la tabla con dos coches que, en su día, jamás se cruzaron en un concesionario.
La familia 250: Ferrari como moneda de reserva
Por debajo del Mercedes, el listado se convierte en un catálogo de Ferrari. Entre los 18 y los 30 millones de dólares comparecen el 250 GT LWB California Spider Competizione de 1959, el 250 GT SWB California Spider vendido tal y como se encontró —abolladura en el portón, guantes de conducir y cupones de combustible de época— dentro del hallazgo de la colección Baillon que Artcurial remató en febrero de 2015, dos ejemplares del 290 MM de 1956, un 275 GTB/C Speciale de 1964 y hasta un 412P de 1967.
El mercado no premia la potencia ni la belleza: premia la trazabilidad. Un chasis documentado vale más que diez restauraciones impecables.
El eje de ese sistema es el Ferrari 250 GTO. En agosto de 2018, un ejemplar de 1962 superó los 48 millones de dólares en Monterey; en noviembre de 2023, el chasis que la Scuderia inscribió en Le Mans rebasó los 51 millones en Nueva York, según los registros de las propias casas. Ahora bien, el GTO sostiene el mercado sobre todo fuera de la puja pública: las operaciones privadas que se le atribuyen quedan excluidas de estas tablas por pura definición metodológica.
El resto de la relación confirma esa jerarquía. El 410 Sport Spider de 1955 con carrocería de Scaglietti, en cuyo volante Carroll Shelby sumó más victorias que con ningún otro coche, se remató en 22 millones de dólares en 2022; el 275 GTB/4S NART Spider, uno de los diez construidos, alcanzó 27,5 millones en 2013 con el importe íntegro destinado a fines benéficos. La procedencia, no la potencia, separa un lote de veinte millones de otro de ocho.
Qué se compra con veinte millones: procedencia, pátina y número de bastidor
Conviene aclarar una cuestión metodológica que los titulares suelen obviar. Las cifras que recogen estas tablas incorporan la comisión del comprador, de modo que el precio de martillo es, en la mayoría de los casos, entre un 12 y un 15 por ciento inferior al número publicado. Un remate de 30 millones implica, en rigor, una puja de algo más de 26. La diferencia importa cuando se comparan resultados entre plazas, divisas y casas.
- 142 millones de dólares — Mercedes-Benz 300 SLR Uhlenhaut Coupé (1955), Stuttgart, 2022.
- 30,2 millones — Ferrari 412P (1967), el prototipo de cliente más caro de la relación.
- 29,6 millones — Mercedes-Benz W196 (1954), Bonhams, 2013: el monoplaza de Fangio.
- 27,5 millones — Ferrari 275 GTB/4S NART Spider (1967), RM Sotheby’s, 2013.
- 25,3 millones — McLaren F1 (1994), RM Sotheby’s, diciembre de 2025: el más caro de los F1 rematados.
- 22,5 millones — Aston Martin DBR1 (1956), RM Sotheby’s, 2017: el británico más caro vendido en subasta.
- 22 millones — Duesenberg SSJ (1935), Gooding & Company, 2018: el americano de preguerra más caro.
La nómina revela también el reparto geográfico del gusto. Hay un bloque de preguerra —el Alfa Romeo 8C 2900B con carrocería de Touring, del que se construyeron menos de cincuenta unidades y solo cinco en versión berlinetta, permaneció más de cuatro décadas en manos de una familia holandesa que lo llevó a rallyes— y hay otro de deportivos de competición de los cincuenta y los sesenta: el Jaguar D-Type que ganó Le Mans en 1956 con Ecurie Ecosse, el Aston Martin DP215 que en 1963 fue el primer coche en rebasar los 300 km/h en La Sarthe y el DBR1 del que solo se construyeron cinco ejemplares.
El tramo más reciente merece atención aparte. El McLaren F1 ha entrado tres veces en la relación —19,8 millones en 2019 por una unidad con especificación LM, 20,46 millones en 2021 por el único ejemplar pintado en Creighton Brown y 25,3 millones en diciembre de 2025 por el más caro de todos—; en noviembre de 2025, un Gordon Murray Special Vehicles S1 LM, uno de los cinco construidos y con más de 700 CV de un V12 atmosférico de 4,3 litros, se remató en 20,6 millones, según los resultados publicados por RM Sotheby’s. La generación analógica de los noventa ha dejado de ser youngtimer para competir de tú a tú con los sesenta.
La pregunta que sobrevuela estos listados no es cuál será el próximo récord, sino si habrá ocasión de intentarlo. Con el segundo Uhlenhaut en manos de la marca y buena parte de los grandes lotes ya en colecciones cerradas, la tabla se nutre de reapariciones excepcionales. En febrero, la temporada europea volverá a arrancar con Rétromobile y cualquier cifra que se acerque a los 50 millones, en cualquier segmento, será la señal de que el clásico sigue funcionando como refugio de capital. De momento, los 142 millones aguantan.

