Conoce los neumáticos del futuro, completamente antipinchazos
REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA

Conoce los neumáticos del futuro, completamente antipinchazos

Desde hace más de un siglo, los neumáticos mantienen sus características y estructura. Pero el futuro anuncia todo tipo de avances para evitar pinchazos. Llegan los neumáticos inteligentes.

Redacción

6 de Agosto 2020 10:37

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Los pinchazos han sido el azote de los automovilistas desde que los coches empezaron a circular con goma hace más de un siglo.

Prácticamente todos los que han estado al volante durante algún tiempo han tenido que enfrentarse a esta situación y a todas las preocupaciones que conlleva la conducción: miedo a perder el control repentinamente, sustituir la rueda pinchada por la rueda de repuesto al lado de la carretera, la frustración de tener que comprar dos ruedas de repuesto porque la del lado opuesto está demasiado gastada para asociarla con una nueva etc.

No hay nada más frustrante para un conductor que salir de la autopista para reparar un neumático pinchado, pero esto podría convertirse pronto en un recuerdo lejano gracias a las nuevas tecnologías que están desarrollando los fabricantes de neumáticos.

Los neumáticos "run-flat" ya se han convertido en algo común. Cuando un neumático sufre todos los pinchazos menos los más catastróficos, sus paredes laterales súper rígidas permiten al conductor seguir conduciendo, normalmente hasta 80 km.

El fabricante alemán de neumáticos Continental tiene una gran alternativa: neumáticos que pueden sellarse por sí mismos después de que un clavo haya perforado la banda de rodamiento.

Neumáticos sin aire

Desde que se desarrolló el primer neumático, los fabricantes de neumáticos han estado buscando formas de prevenir pinchazos y reventones. Michelin recientemente reveló un prototipo llamado Uptis, que no necesita ser inflado en absoluto. Se espera comenzar la producción en 2024.

Varios otros fabricantes, incluido el mayor fabricante de neumáticos de Japón, Bridgestone, están probando actualmente sus propios diseños sin aire.

Pero esto es sólo el comienzo de los grandes cambios que pronto podrían transformar los neumáticos de tu coche para mejorar lo siguiente:

1. La seguridad.

2. El rendimiento.

3. El ahorro de combustible.

4. El confort.

5. La durabilidad.

6. La compatibilidad con el medio ambiente.

Entre ellos se incluyen los neumáticos que pueden "hablar", como por ejemplo enviar una alarma cuando detectan hielo, o incluso cambiar su forma para mejorar la tracción.

Oxygene, la rueda que produce oxígeno

Este es un neumático que, según las especificaciones del fabricante, está cubierto con espuma para producir oxígeno mientras se conduce. El propósito no es pinchar o mejorar el ajuste. Este neumático impreso en 3D utilizaría caucho reciclado, sería más ligero para absorber los golpes, pero su principal característica sería su capacidad para liberar oxígeno y reducir el CO2 del aire mientras se conduce.

La idea es que la espuma que se encuentra en el interior de las ruedas absorba la humedad de la carretera, suficiente para fotosintetizar y generar electricidad. Una que, en principio, sería suficiente para alimentar la electrónica interna del coche.

La sustitución del caucho

Uno de los mayores retos es la búsqueda de alternativas al caucho natural utilizado desde que Charles Goodyear descubrió la vulcanización en 1844, un proceso que lo hace estable.

¿Sabías que se necesitan siete años para operar una fábrica de caucho que produce la materia prima?

Pero no es este el único inconveniente, también está el problema del reciclaje. Cada año, según la industria, se desechan alrededor de 200 millones de neumáticos en todo el mundo. Aunque algunos de ellos se reutilizan, el proceso es difícil y costoso, por lo que la mayoría se vierten en vertederos, a menudo apilados unos sobre otros y utilizados como criaderos de mosquitos y otros insectos, que a veces se incendian y producen humo tóxico.

Diente de león

Continental está trabajando en un sustituto del caucho llamado Taraxagum, que dice que podría entrar en producción en cinco a diez años. El material puede provenir de 1.200 especies de plantas diferentes, aunque los investigadores tienden a utilizar el diente de león ruso, que tarda menos de un año en crecer.

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