31 - 205 GTI, el Peugeot más divertido

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205 GTI, el Peugeot más divertido

26 de Mayo de 1984

Motor16 probaba el Peugeot 205 GTI, un modelo que aún no se vendía en España, y que con sus 105 caballos garantizaba diversión absoluta.

Este número de M16 estaba especialmente dedicado a la Náutica, desde su portada a su interior, pasando por su editorial, donde se reconocía que en aquella España de 1984 había 10 escasos millones de consumidores interesados por el automóvil y por lo náutico que, curiosamente, tributaba menos. 

Un artículo titulado 'Navegar, cueste lo que cueste' cifraba en 84.000 el parque de embarcaciones, de ellas el 74% era de más de cinco metros de eslora y el 60% a motor, las cuales disponían en nuestro país de 344 instalaciones deportivas y 27.203 puestos de amarre.

Siguiendo con el tema náutico, en 'Gente sobre ruedas' aparecía el segundo marido de Carolina de Mónaco, Stefano Casiraghi, cuya afición a la velocidad sobre el mar se evocaba sin saber que en esa práctica dejaría viuda a Carolina. El 'Fuera de serie' también tenía que ver con el mar, exhibiéndose una serie de airosas fragatas como la goleta Étoile o la impresionante Dar Mlodziry.

La moto probada era marinera, la Crojet AB-2, una moto acuática fabricada por Cycmer en Barcelona y definida como 'chapuzón en moto'. Se trataba de una moto muy específica, un capricho que por 717.400 pesetas (el precio de un fuera de borda de potencia comparable) ofrecía un consumo razonable, un buen acabado, una fiabilidad cierta y la posibilidad de arrastrar a un esquiador. Sin embargo su transporte fuera del agua era engorroso, lo mismo que el acceso al motor y, además, las dificultades para montarse en ella eran reales, pues se acababa en un chapuzón seguro si no se accedía correctamente a su asiento.

Para rematar el tema náutico se hablaba de Madrid como 'puerto de mar', destacándose la existencia de cinco almirantes, seis vicealmirantes y seis contraalmirantes en su vecindad, así como la presencia de los mejores frutos del mar en sus restaurantes, amén de una serie de centros oficiales relacionados con el mar, como la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales o el Museo Naval.

Pero en nuestra revista el automóvil era siempre el rey y por tal motivo se probaba el recién presentado Peugeot 205 GTI, un deportivo en la estela, nada menos, del VW Golf GTI. El 205 GTI, el primer Peugeot 205 de tres puertas -que aún no se vendía en nuestro mercado- se definía con la expresión 'a toda pastilla', pues su motor de 1.580 c.c. ofrecía 105 CV y permitía los 188,9 km/h de velocidad máxima, acelerando en 16,1 segundos hasta los 400 metros desde parado y en 30,3 segundos hasta los 1.000 metros. Brillaba el 205 GTI por su comportamiento, su frenada y sus prestaciones; sólo su asiento trasero justo, su ventilación mediocre y su dirección algo pesada desentonaban de tan dinámico conjunto.

Menos dinámicos pero suficientemente alegres eran 'dos iguales muy distintos', el Citroen Visa GT (919.501 pesetas) y el Talbot Samba S (838.822 pesetas), ambos iguales en su transmisión y en su motor de 1.360 c.c. y 80 CV, motor que procedía del R 14 y que era fruto de acuerdos entre Peugeot y Renault.

El Visa -en cinco puertas- era más familiar y el Samba -en tres puertas- era más ágil, siendo entonces ambos aceptables deportivos. Destacaba el Visa por su habitabilidad, sus prestaciones (174,6 km/h) y su confort de suspensión, frente al consumo razonable del Samba -que ofrecía un consumo medio de 8,8 litros cada 100 km-, su comportamiento ágil y su confort de asientos y de suspensión. La presentación elemental del Samba, su ruido y su difícil acceso a las plazas posteriores pesaban menos como defectos que el consumo alto del Visa -también ruidoso- y sus frenos sensibles, de modo que el menor precio del Samba podía ser el empujón final en la elección. 

El deporte automovilístico era noticia por el Rally Luis de Baviera, también denominado Villa de Madrid, donde el Ferrari 308 de Zanini vencía fácilmente y donde un tal, entonces, Carlos Sainz rompía el motor de su Renault 5 Turbo.

En el Gran Premio de Francia, corrido en Dijon, Lauda resultaba el ganador en su McLaren.