Volkswagen T-Roc Cabrio Style 1.5 TSi 150 CV. La ventaja de ser único
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Volkswagen T-Roc Cabrio Style 1.5 TSi 150 CV. La ventaja de ser único

Cada día que pasa nace un nuevo modelo en el segmento de los vehículos todocamino. Sin embargo, pocos son los que se atreven a quitarse el sombrero, es decir, a ofrecer un descapotable. Con el T-Roc Cabrio, Volkswagen da el paso.

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En 1979 Mercedes-Benz ya tenía un 230G descapotable en su gama, pero era un cabrio basado en un todoterreno puro y duro, como muchos otros que fueron llegando en la época de la mano de las japonesas Suzuki, Nissan o Toyota. Los SUV o todocamino todavía no estaban de moda, y menos con carrocería descapotable. Pero profundizando en la apasionante historia de Volkswagen, y dejando al margen vehículos militares o buggies de dos plazas de la marca, recordamos que entre 1990 y 1993 -sólo un año después Toyota lanzaría su RAV4 con una versión Cabrio- algunos concesionarios de la casa alemana comercializaron el Volkswagen Biagini Passo, un SUV descapotable del que se fabricaron alrededor de 100 unidades. El Passo, producido por la factoría italiana ACM, utilizaba la carrocería del Golf Cabrio I y la mecánica del Golf Country, un motor de gasolina con 1,8 litros de cilindrada y 100 CV. El primer SUV Cabrio de la historia de Volkswagen tenía cuatro plazas, techo de lona y medía 4,25 metros de largo, unas características muy similares a las del nuevo Volkswagen T-Roc Cabrio, un todocamino compacto con techo de lona eléctrico que nace en un segmento de gran potencial, pero de momento desierto de rivales. La verdad es que otros lo intentaron antes con modelos como el Nissan Murano o el Range Rover Evoque Convertible, aunque tuvieron que retirarlos del mercado por razones diversas casi siempre relacionadas con la baja rentabilidad. Pero en la actualidad Volkswagen no da puntada sin hilo, y con el T-Roc Cabrio enseguida le van a salir las cuentas a la marca. Y el éxito puede llegarle, entre otras cosas, por tamaño, precio o consumo, y por tratarse de una época en la que los SUV crecen a un ritmo enloquecido.

Desde luego hay que decir que nuestro protagonista llega al mercado con muy buenos argumentos, basados en no caer en los errores que suelen ir aparejados con el diseño y la puesta en escena de un Cabrio. Así, por ejemplo, nos encontramos con un habitáculo mucho más espacioso de lo esperado y en el que las plazas traseras acaparan el mayor protagonismo. Y lo hacen porque son suficientemente holgadas para dos adultos de talla elevada y porque el respaldo trasero está menos vertical que en la mayoría de los descapotables. Y es que un pasajero de 1,86 metros de estatura no se despeinará con el techo en la parte trasera, y la distancia hasta los respaldos delanteros le dejará moverse a su antojo. Es verdad que el maletero no tiene unas formas muy regulares, pero cubica 280 litros; y una trampilla de 59 centímetros de ancho permite, abatiendo los respaldos traseros, ampliar el espacio en sentido longitudinal, lo justo para trasladar unos esquís o una tabla de surf. En su interior, el maletero mide un metro de anchura por 74 centímetros de profundidad.

Dada su condición de todocamino alto, el conductor y el acompañante del T-Roc Cabrio van sentados a 60 centímetros sobre el asfalto, y los pasajeros de las plazas traseras van incluso 2 centímetros más altos. Esto facilita mucho el acceso al coche, ya que ni hay que tirarse al suelo, ni escalar. Y también se mejora la visibilidad desde el puesto de conducción, lo que facilita anticiparse mejor al tráfico que nos rodea. Otro acierto es el diseño de la capota, porque el techo de lona no a todos los coches les sienta bien cuando tapa el habitáculo. No es el caso de este todocamino, que gracias a su elevada cintura deja poco material de lona a la vista y más cristal para ganar visibilidad. El techo es eléctrico y muy rápido, ya que se abre en 8 segundos y se cierra en 11, siempre que circulemos por debajo de 30 km/h. Además, la maniobra se puede hacer incluso en garajes de poca altura, pues en su punto más alto del proceso la capota queda a 1,95 metros del suelo. Lástima que el mando de accionamiento esté 'perdido' entre los asientos, resultando engorroso activarlo cuando llevamos adelantado el apoyabrazos central.

En marcha, el techo, con tres capas y un varillaje bien diseñado, no se hincha a velocidades altas y aísla bien tanto del ruido como de la climatología adversa. Y una vez retirado podemos circular hasta 120 km/h sin turbulencias, y casi sin que se mueva un pelo si colocamos el deflector que lleva de serie, plegado bajo el piso del maletero y que anula las plazas traseras al usarlo.

Y para todos aquellos que piensen que un descapotable es menos seguro, en caso de vuelco el T-Roc Cabrio activa en fracciones de segundo un sistema de protección que eleva dos arcos de seguridad tras los apoyacabezas traseros.

Pero el T-Roc Cabrio no se enfrentará a una situación así porque sea difícil de conducir o su comportamiento sea delicado. El descapotable de Volkswagen tiene un chasis reforzado que evita que la ausencia de techo haga de las suyas en cuantos a pérdida de rigidez. Esos refuerzos funcionan siempre que el asfalto no presente mucha deformación estructural. Y aunque esta versión pesa 194 kilos más que un T-Roc de cinco puertas, lo cierto es que el peso extra, que se nota más en el consumo o en las prestaciones, apenas se aprecia a nivel dinámico porque se compensa con un centro de gravedad más bajo y con un eje trasero multibrazo más elaborado y eficaz que el de brazos tirados utilizado por el T-Roc cerrado. El Cabrio permite una conducción alegre en carretera y ágil en ciudad. Y, por supuesto, convierte en muy apetecibles los ritmos de paseo sin techo y disfrutando del viento.

Suavidad y agrado

Por su parte, elmotor 1.5 TSI de 150 CV con caja manual de 6 marchas se adapta sin rechistar a cualquier tipo de conducción, con una respuesta si se quiere agradable y progresiva, o un empuje más contundente si pisamos sin piedad el pedal derecho. Pero sus mejores argumentos son la suavidad y el agrado.

Para empezar, es muy silencioso, algo que se agradece mucho en un Cabrio. También destaca por su elasticidad, ya que responde con inmediatez aunque se circule despacio y se abuse de las marchas largas. Frente al T-Roc cerrado equivalente, esta versión es 1,2 segundos más lenta al acelerar de 0 a 100 km/h por peso y aerodinámica, pero a nivel general no será lo habitual echar de menos más potencia. Por último, su consumo real no parece que vaya a arruinar ningún bolsillo. Hemos recorrido más de 1.000 kilómetros -conductor solo y sin equipaje- por autovía a velocidades legales sin que el gasto subiera de los 6,5 l/100 km -casi 800 kilómetros sin repostar-. Y a 90 km/h hemos medido menos de 5 litros. En este sentido hay que destacar la eficacia del sistema de desconexión de cilindros, porque cumple su objetivo. Otro argumento más para el único SUV Cabrio del mercado.

LA CLAVE

Si ya de por sí un descapotable puede considerarse un capricho exclusivo, imagina si ese descapotable es el único del mercado con carrocería SUV. Pues hasta que Land Rover vuelva a vender su Evoque Convertible, que lo dudamos, y con permiso del Jeep Wrangler, toda una leyenda pero del 4x4 puro y duro, el T-Roc Cabrio es el único de su especie en el mercado. Y los ingenieros de la marca alemana han salvado bastante bien diseño y otros fallos de antaño.

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