Volkswagen Amarok Doble Cabina Aventura 3.0 V6 TDi. 
Un aparato colosal
PRUEBA

Volkswagen Amarok Doble Cabina Aventura 3.0 V6 TDi. Un aparato colosal

Desde que en junio de 2017 la DGT modificó la catalogación de los pick-up como camión, permitiéndoles circular a 120 km/h como cualquier turismo, tener uno de estos vehículos para el día a día dejó de ser una locura. Sobre todo los de gama alta como este Amarok.

Andrés Mas

Andrés Mas Twitter

16 de Agosto 2021 22:00

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Ya no te ponen multa por circular con ellos a 120 km/h. No vas a echar de menos ni un solo detalle de equipamiento ni la calidad que verás en el mismísimo Touareg. Nadie te va a coger desprevenido con un montón de equipaje ante un largo viaje de vacaciones. Corre mucho. Gasta poco para lo que pesa y la potencia que tiene. Y a la hora de salir del asfalto y meterte por pistas o terrenos muy accidentados nunca te va a dejar en la estacada. Es el Volkswagen Amarok Aventura, y si eres de espíritu inquieto y deportista, y nunca te lo habías planteado como coche particular, puede que vaya siendo ya hora. Claro, que es caro, porque por esos casi 57.000 euros que cuesta podrías comprarte un Volkswagen T-Roc TDI de 150 CV más el nuevo ID.3 eléctrico para el día a día urbano. Pero a medio plazo los pick-up como este tendrán cada vez más aceptación porque poco a poco se acercan a lo que ofrece un SUV, añadiendo características adicionales que enamoran.

Por ejemplo, quién iba a pensar no hace mucho que en esta parte del mundo -y no en USA- iban a ofrecernos un pick-up turbodiésel con motor V6 y prestaciones que imponen respeto. No se deben alcanzar en carretera abierta, pero el Amarok Aventura de 258 CV supera los 200 km/h con la gorra y se pone a 160 km/h en un suspiro. Y eso que pesa 2.400 kilos en canal, lo mismo que un rinoceronte adulto. Y detrás entra absolutamente todo. Si va cerrada la persiana cabe todo, y si va abierta, cabe todo y más. Tres maletas grandes, una cuna, una sillita, una bañera de viaje... y si quieres, también tres bicis grandes y dos pequeñas. ¿Tienes que llevar un quad? Cabe. ¿Tienes que hacer una mudanza? Cabe todo. ¿Tienes que llevar dos motos de motocross? Caben. ¿Todas las mochilas de cinco adultos, material de escalada y dos piraguas? Caben. ¿Un kart? También cabe...

Pero no nos emocionemos, pues el Amarok también tiene su lado oscuro. Por ejemplo, al circular sin carga las ballestas que sustituyen a los muelles generan una respuesta algo incómoda como elemento de absorción, porque están preparadas para soportar más peso de lo normal y su rigidez incomoda en ciertas situaciones. Los respaldos de la banqueta trasera, que por cierto se pueden abatir, obligan a adoptar una posición demasiado erguida. Y sus 5,25 metros de largo no nos ponen las cosas fáciles en los desplazamientos urbanos, a pesar de que la posición elevada al volante permite anticiparse mucho. Pero las calles estrechas no son su entorno ideal, y cuando merodea por una gran ciudad siempre está deseando salir pitando de ella. Y poco más. La caja automática de 8 marchas con levas de cambio en el volante es una delicia por suavidad y muy eficaz en un vehículo de estas características, sobre todo a la hora de remolcar cargas pesadas o circular por el campo. Y ya que salimos del asfalto hay que decir que es de esos vehículos con los que uno se atreve a meterse casi por cualquier sitio. Aunque si montamos el bloqueo de diferencial trasero opcional, mucho mejor. Lo dicho, una joya por descubrir.

LA CLAVE

No es la primera vez que muestro una predilección especial por un pick-up. El Ford Ranger Raptor me enamoró. Y con esta versión del Amarok me sucede algo parecido. Y es que el pick-up de la casa alemana derrocha refinamiento por su motor V6 y su equipamiento premium. Así que cada vez se acercan más a un turismo.

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