Skoda Octavia 1.6 Tdi 105, ¿seguro que hace falta más?
MODELO VERSÁTIL

Skoda Octavia 1.6 Tdi 105, ¿seguro que hace falta más?

Por amplitud, maletero, equipamiento, prestaciones, seguridad o comportamiento general, un modelo indicado para muchos usuarios.

Pedro Martín

Pedro Martín

25 de Mayo 2014 19:55

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De los dos motores diésel del nuevo Octavia probamos esta vez el menos potente, con 105 caballos que dan de sí más de lo esperado gracias a las mejoras técnicas introducidas y a la 'dieta' de adelgazamiento protagonizada por esta tercera generación de la berlina checa. Y combinado con la transmisión DSG de siete marchas, que eleva el precio 1.620 euros, incrementa el agrado pero no el consumo, que sigue siendo muy bajo. Por amplitud, maletero, equipamiento, prestaciones, seguridad o comportamiento general, un modelo indicado para muchos usuarios.

Skoda Octavia 1.6 Tdi 105 por fuera y por dentro

El nuevo Octavia es más grande que el anterior -9 centímetros extra de largo, 4,5 de ancho y 11 más de distancia entre ejes -pero también más ligero -según la versión, hasta 102 kilos de ahorro-; y ambas son buenas noticias. Así lo contábamos allá por el mes de abril, cuando probamos la versión 2.0 TDI de 150 CV, a la que llamábamos 'el coche': así se simple. Y es que la berlina media de Skoda es ese tipo de producto racional, capaz de adaptarse a diversas necesidades, que propone un precio más que justificado por lo mucho que nos llevamos a cambio y que no falla de forma clamorosa en nada pero sí destaca en muchos apartados. Es decir, que prima el equilibrio.

La citada variante de 150 CV estrenaba motor -es el mismo que emplean los nuevos Audi A3, Seat León y VW Golf, con los que este Octavia III comparte la plataforma MQB-, pero el protagonista de estas páginas también lo hace, pues elnuevo 1.6 TDI 105 evoluciona mucho frente al anterior, de similar potencia y que sigue usándose en varios de sus 'hermanos': Superb, Rapid, Spaceback, Fabia, Yeti y Roomster. En concreto, se han modificado el escape, la inyección o los sistemas de carga y refrigeración, y tanto el catalizador como el filtro de partículas quedan más cerca del motor. Además, hay cambios en los aros del pistón y en los cojinetes, y el nuevo sistema de gestión térmica permite que la mecánica alcance antes la temperatura óptima de funcionamiento si hace frío. El resultado, 0,8 l/100 km de rebaja teórica; y aunque en la práctica no es tanto el ahorro, sí se consigue -con ayuda de la reducción de peso- algo meritorio: que el Octavia 1.6 TDI gaste aún menos en el día a día que su antecesor. Ahí están esos 5,3 l/100 km de media real para demostrarlo, que es poco para una berlina de este tamaño.

Pero es que, además, el nuevo diésel de 105 CV empuja de otra manera: mejor. Porque si antes alcanzaba la potencia máxima a 4.400 rpm ahora la entrega de manera constante entre 3.000 y 4.000 vueltas. Y el par máximo, que al final es lo que determina la sensación de brío, se logra a sólo 1.500 rpm y no decae hasta 2.750, de modo que ahora circulamos más tiempo a regímenes bajos y medios. Y eso es menos ruido, menos consumo... Lo del ruido está bien, pues la insonorización no es precisamente el fuerte del nuevo Octavia, en el que -en frío- se oye más el motor que en un Passat o un Golf.

El 1.6 TDI encuentra un fiel aliado en la caja DSG de la versión probada, que tiene siete marchas -en lugar de las cinco del cambio manual- y un funcionamiento suave y veloz. Ya acelerando desde parado nos ha parecido uncoche ágil, con 10,7 segundos para alcanzar 100 km/h -anuncia 10,9-, aunque se quede lejos de los 8,8 segundos que medimos a la versión 2.0 TDI 150. Pero es al recuperar velocidad en carretera donde el coche sorprende más, pues basta con acelerar a fondo para que la caja DSG busque la relación de cambio más conveniente y ganemos velocidad con celeridad. Un ejemplo: pasar de 80 a 120km/h lleva 8 segundos exactos, cuando el Octavia 2.0 TDI 150 de transmisiónmanual emplea 6,7 segundos en cuarta, 9,1 en quinta y 12,6 en sexta. Es decir,que estamos ante un buen rutero, sobre todo en escenarios favorables como las autovías.

Chasis y suspensión del Skoda Octavia 1.6 Tdi 105

En cuanto al chasis, todo nos parece del nivel indicado para las prestaciones o el peso del conjunto. Por ejemplo, los frenos cumplen bien -54,7 metros para detenernos desde 120 km/h- y la dirección es precisa, suave y más rápida que en la generación anterior: 2,75 vueltas entre topes. Los neumáticos, de medida 205/55 R16 con el acabado Ambition, nos han parecido adecuados, incluso a plena carga. Más, desde luego, que los 195/65 R15 del nivel Active -por justos- o los 225/45 R17 del Elegance -por excesivos-. Pero si tenemos el capricho, al Octavia Ambition también le podemos poner el 'calzado gordo' por sólo 190 euros, pues Skoda ofrece en esta tercera generación una extensa lista de opciones -digna de una marca 'premium'-, y a buenos precios: asistente de aparcamiento, levas de cambio en el volante, airbag laterales traseros, faros bixenón, tapicería de tela/cuero, ayuda al arranque en pendiente, detector de fatiga, alerta por cambio de carril, luz de carretera automática, techo de cristal eléctrico, calefacción en los asientos delanteros y traseros, navegador... Vamos, que configurarse un Octavia a la medida es tarea sencilla.

En el capítulo del chasis nos faltaba referirnos a la suspensión, que responde a la filosofía de coche económico y familiar de esta variante. Hay un confort elevado, y el coche destaca por su nobleza general, pero el tarado de muelles y amortiguadores es blando, y si frecuentamos zonas de montaña recomendaríamos el tren de rodaje deportivo: 125 euros. En cualquier caso, lo que no será unproblema es la presencia de un eje torsional en el tren trasero -en lugar del esquema multibrazo de los Octavia con más de 150 CV-, pues si ya en la versión2.0 TDI nos pareció que cumplía, en esta, con menos 'trabajo' porque los ritmos de marcha serán inferiores, cumple mejor. Si acaso criticaríamos lo mismo que en su 'hermano' con motor diésel de 150 CV: el control de estabilidad ESP entra en funcionamiento pronto, activándose incluso en curvas de radio amplio abordadas a ritmo sólo 'alegre'. Lejos de aumentar la sensación de seguridad, resta confianza.

Encuanto al interior, el coche checo merece sobre todo alabanzas, pues encontramos un acabado bastante bueno -sin los materiales de Volkswagen pero con mucha sensación de robustez y durabilidad-, un diseño funcional -al margende los huecos que vienen de serie hay más en opción- y espacio para cinco adultos: generosa altura al techo delante y detrás, 132,5 centímetros de ancho en las plazas traseras y 77 centímetros entre respaldos con un conductor de 1,75 al volante. Y el maletero es impresionante: cabrá todo, porque de los 585 litros de antes -ya estupendos- se pasa a 590, y abatiendo la segunda fila crece hasta 1.580 litros, 125 más que en el elogiado Octavia II.

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