Renault Captur TCE 130 EDC Zen+, Mayoría de edad
PRUEBA

Renault Captur TCE 130 EDC Zen+, Mayoría de edad

La segunda generación del Captur da un salto enorme, hasta el punto de parecer un vehículo de un segmento superior al del modelo que sustituye. Tiene más presencia, es más amplio, está mejor equipado, se remata con más calidad, dinámicamente es 'más coche' y el tándem TCe 130 CV-EDC promete.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

2 de Marzo 2020 21:00

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El Renault Captur es un tipo con éxito desde que viera la luz en 2013. Este español universal -se fabrica en Valladolid en exclusiva para todo el mundo- es el modelo del segmento B-SUV más vendido en nuestro mercado durante los últimos años. Y el diseño ha sido una de sus grandes bazas.

La segunda generación sigue siendo atractiva, pero se remata con más rigor en términos de calidad, tecnología, habitabilidad o dinámica. Vital en este sentido ha sido la nueva plataforma -la misma que utiliza el nuevo Clio-, más ligera y avanzada, y con la que se ha conseguido mejorar puntos técnicos esenciales, como la dirección o la suspensión.

El nuevo Captur tiene más presencia y empaque. Y no solo por incrementar su tamaño; también por el tacto que transmite al volante. Esta mejor insonorizado, los asientos son de nueva factura, el cuadro de mandos es digital y configurable, la pantalla central táctil vertical de 9,3 pulgadas se gestiona como una tablet -no hay nada tan grande en su segmento, aunque hay que familiarizarse con ella para manipularla con éxito- y todos los mandos del tablero gozan de mayor precisión.

Incorpora un nuevo detalle en forma de una consola central flotante. La palanca del cambio 'e-shifter', sin cable mecánico, lo permite, y libera espacio debajo para un práctico cargador inalámbrico del smartphone. Otra cosa será comprobar cómo envejece a nivel de ajustes. Conserva soluciones muy útiles, como una banqueta trasera con regulación longitudinal que permite jugar con el espacio destinado a las piernas de los pasajeros o a la capacidad del maletero -hasta 78 litros de diferencia-. Ahí saca ventaja con respecto a muchos de sus rivales, aunque puestos a pedir, en esta segunda entrega nos hubiera gustado que se regulara por partes para resultar más práctica todavía.

Con 130 CV

En su jugosa oferta mecánica nos decantamos por la versión intermedia de gasolina. Se trata del bloque 1.3 TCe que se desarrolló en su día jnto a Mercedes-Benz, y que eroga 130 CV, gestionados en este caso por el cambio EDC con doble embrague de siete relaciones. Este tándem ya nos encantó en el nuevo Clio y vuelve a conquistarnos en el último Captur.

Si le apuramos para correr en sus relaciones finales apura hasta las 6.100 rpm, incluso en el programa Sport que ofrece el asistente de conducción Multi-Sense -también dispone del modo ECO y de una función individualizada que permite configurar al gusto la dirección, la presentación del cuadro de mandos o la iluminación ambiental-.

Podemos cambiar de forma secuencial, exclusivamente sobre las levas del volante, pero habrá que hacerlo con rapidez. El motivo es que en apenas unos segundos cambiará al modo automático D, en lugar de conservar la marcha en la que vayamos, quitándonos el protagonismo hasta que volvamos a pulsar. Pongamos que apuramos en segunda, no hacemos nada y salta a D, que de inmediato apuesta por engranar cuarta. En una conducción deportiva eso no tiene sentido.

Sí lo tiene el nuevo 'set-up' del vehículo. La dirección resulta más comunicativa, el tren delantero es más obediente y el eje trasero ya no va tan a su aire cuando el firme es irregular. Más asentado, incluso ayuda a colocar el coche en giros cerrados con un pequeño deslizamiento, pero nada más porque la electrónica entra de inmediato a la mínima para ayudar y no se puede desconectar.

Como es lógico cede algo de tiempo en cuanto a prestaciones con el Clio, pero en cualquier caso acelera y recupera de manera brillante. Por ejemplo, para adelantar y pasar de 70 a 100 km/h necesita 5,8 segundos y 147 metros de 'pista libre'. Por cierto, frena de manera sobresaliente, aunque no parece de recibo a estas alturas que siga montando tambores en las ruedas traseras.

En cuanto al consumo, es atractivo en carretera, bueno en autopista y menos llamativo cuando superamos los 120 km/h, porque se dispara ostensiblemente.

Hemos disfrutado, asimismo, de las nuevas tecnologías que recibe esta segunda generación del Captur. Basta echar un vistazo a las tablas de las siguientes páginas, pero destacaríamos el asistente de conducción semiautónoma, que combina un control de velocidad adaptativo con función Stop&Go para atascos, con el de mantenimiento de carril. Y más detalles de coche avanzado, como una cámara 360o, frenada de emergencia que reconoce peatones y ciclistas, alerta de tráfico cruzado en la zaga o un práctico Easy Park Assist que nos permite aparcar sin tocar el volante en línea o en batería a 90 o 45 grados.

Por último, señalar que un modelo de perfil joven debe contar con una avanzada oferta multimedia. El Captur lo hace a través del Renault Easy Connect y aplicaciones como MyRenault para estar conectados con el entorno.

LA CLAVE

Se llama igual, pero parece otro coche. Tiene más presencia, es más amplio, mejora su dinámica y se rodea de un equipamiento más sofisticado. El motor de gasolina 1.3 TCe de 130 caballos ofrece un gran rendimiento y el cambio incrementa el confort, aunque echamos de menos un modo manual más efectivo.

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