Skoda Kodiaq Scout 2.0 TDI 190 CV DSG 4x4. El más atrevido
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Skoda Kodiaq Scout 2.0 TDI 190 CV DSG 4x4. El más atrevido

El Kodiaq ya nos convenció en su día por su amplitud, sus buenas maneras dinámicas y confort de marcha. Ahora va un paso más allá en versatilidad con esta variante Scout, que permite afrontar retos 'off road' más complicados. Lo hemos probado con 190 caballos.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

30 de Agosto 2018 21:00

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Skoda sorprendió gratamente con el lanzamiento del Kodiaq, su primer SUV de siete plazas. Fue también la primera marca del Grupo Volkswagen en hacerlo en este segmento de tamaño medio, y a su estela surgió el VW Tiguan Allspace y en breve lo hará el Seat Tarraco, ambos hermanos 'casi' gemelos el checo.

Y ahora, aprovechando la experiencia de su gama Scout, introduce ese acabado también en este modelo para dotarle de una mayor capacidad 'off road'. No es que de la noche a la mañana se convierta en un genuino todoterreno, pero sí ayuda a superar retos camperos de mayor calado.

Con una imagen más robusta

Y lo hace con mayor aportación estética que electrónica. Nos explicamos. El nuevo Kodiaq Scout presenta una imagen más robusta y musculada debido a las protecciones extra que monta en el frontal, en la zaga y en los bajos, a su mayor altura respecto al suelo -194 milímetros- y a unos ángulos de ataque (22º) y salida (23,1º) más generosos.

No se negocian la tracción total o un programa Off Road específico, que se ofrecen en la dotación de serie y que incluye un práctico control de descensos. La tracción total se gestiona mediante un embrague multidisco que reparte la motricidad en función de las necesidades, enviando par sólo a las ruedas delanteras en condiciones normales para contener el consumo.

Hemos probado la nueva versión Scout en su máxima expresión, es decir, asociada al propulsor diésel TDI de 190 CV, con cambio DSG y siete plazas en su interior. Este aforo provoca que la segunda fila cuente con regulación longitudinal, pero el acceso a la tercera fila escamoteable sigue siendo complicado. Eso sí, la habitabilidad en la tercera fila es más que digna.

El motor diésel más potente de la gama convierte a nuestro protagonista en una máquina de devorar kilómetros. Confortable y muy agradable en marcha, es capaz de firmar un consumo medio de 7,3 litros, pese a los 1.795 kilos de los que parte el conjunto.

Las prestaciones son francamente buenas y su dinámica, mejor de lo que pueda parecer por su corpulencia. Nuestra unidad contaba con la inestimable ayuda de un chasis adaptativo DCC -900 euros-, que dulcifica y estabiliza las cosas con más esmero. Frena bien, firmando 36,6 metros desde 100 km/h.

El Kodiaq Scout nos permite elegir entre seis programas diferentes de conducción: Eco, Confort, Normal, Sport, Individual y Nieve. A ellos se añade el modo Off Road en la consola central. Tuvimos ocasión de completar un exigente circuito fuera del asfalto, y lo cierto es que superó gran parte de los obstáculos con solvencia. Los problemas vienen motivados porque esta versión Scout sigue apostando por unos neumáticos de corte asfáltico que no agarran como debieran, sobre todo en nieve, donde sufre más de la cuenta. Con unos M+S el problema se resolvería. Pequeño 'lunar' que no desluce un gran vehículo, que ha ganado versatilidad.

LA CLAVE

Es un vehículo que no renuncia a nada. Los 190 CV del motor TDI ofrecen solvencia en cuanto a prestaciones, los consumos son ajustados, su dinámica convence y podemos compartir tecnología y confort entre siete. Y ahora se disfruta de mayor capacidad 'off road', aunque yo cambiaría ya mismo los neumáticos...

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