Prueba del Mazda 6e RWD 244 CV Takumi +. Reinvención al estilo Mazda

Mazda resucita el apellido 6 con una berlina 100% eléctrica de 4,92 metros, cargada de equipamiento, con hasta 552 km de autonomía y un interior que deja en evidencia a más de un alemán premium que cuesta mucho más.

Una reinvención que guarda un secreto, pues está desarrollada en colaboración con su socio chino Changan. Mazda siempre ha sido creativo en sus soluciones y esta parece muy inteligente. El Mazda 6 fue durante años uno de esos coches que se compraban con la cabeza, pero también con el corazón, entre otras cosas por un diseño que siempre entraba por los ojos. Una berlina con personalidad, bien hecha, que nunca dejó a nadie indiferente.

Tampoco lo hace ahora que llega con un cambio radical y con algunos secretos en su historia. Porque el nuevo Mazda 6e es 100% eléctrico y nace de una alianza con el fabricante chino Changan sobre la plataforma EPA1. La firma japonesa, que siempre ha sido muy independiente, también ha sido muy creativa en sus soluciones –muchas veces a contracorriente del sector– y con esta alianza también lo demuestra.

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Foto: Iván Santamaría/Motor16

Porque pese a que la base tecnológica es china –de ahí nace el Deepal L07–, el estilo, los acabados, el refinamiento y la calidad son propios de Mazda. El 6e es un coche grande –mide 4.921 mm de longitud, 1.890 mm de anchura y 1.491 mm de altura, con una distancia entre ejes de 2.895 mm– pero el diseño tiene la virtud de hacerlo parecer más compacto y ágil de lo que es. La silueta fastback es uno de sus grandes aciertos estéticos, marcado por la aerodinámica y con ese inconfundible toque Mazda de elegancia sin estridencias.

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Elegante por fuera y refinado por dentro

El frontal estrena una parrilla ciega que se abre y cierra según las necesidades de refrigeración, y el logo característico de la marca está ahora iluminado, con animaciones dinámicas que incluso indican el nivel de carga cuando el coche está enchufado. En la zaga, cuatro cilindros ópticos conectados por una barra LED –inspirada, según Mazda, en el legendario RX-7– y el alerón trasero extensible que se despliega automáticamente a partir de los 90 km/h o de forma manual. Las llantas de 19 pulgadas semicarenadas son de serie en toda la gama. El resultado es un conjunto muy trabajado aerodinámicamente: tiradores de puertas enrasados, líneas limpias. Filosoofía Mazda cien por cien.

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Foto: Iván Santamaría/Motor16

Y algo similar ocurre en el interior, donde el refinamiento habitual de la marca de Hiroshima da aquí todavía un salto adelante. La calidad, el aspecto y el tacto de los materiales y los ajustes entre piezas están a un nivel que cuesta encontrar en berlinas que cuestan decenas de miles de euros más. Superficies blandas, plásticos de buen tacto, acabados impecables.

La posición de conducción es de berlina clásica, con las piernas bien extendidas, el volante tiene buen tacto y lleva mandos físicos integrados –algo a celebrar en un mercado donde todo tiende a la pantalla pura–. Aunque eso se acaba en cuanto quitamos la vista del volante. El 6e rompe con la filosofía anti-pantallas que Mazda había defendido durante años. Aquí mandan las pantallas: un cuadro de instrumentos digital de 10,2 pulgadas, un Head-Up Display con realidad aumentada de hasta 50 pulgadas virtuales de diagonal (amplio, con información bien jerarquizada y lectura muy natural), y una pantalla central de 14,6 pulgadas totalmente personalizable con sistema de widgets, atajos y reconocimiento de gestos y voz en nueve idiomas. El sistema funciona bien y responde con rapidez, aunque la ausencia de mandos físicos para las funciones más habituales como climatización o limpiaparabrisas es un engorro.

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Foto: Iván Santamaría/Motor16

El espacio trasero es generoso y permite acomodarse con comodidad y en un ambiente confortable y refinado aunque los ocupantes más altos pueden rozar con la cabeza en el techo solar panorámico. Donde el 6e no brilla tanto es en el maletero: con 336 litros declarados –además de un hueco delante de 72 litros–, una cifra discreta para el segmento y el tamaño del coche. El hueco para los pies bajo los asientos delanteros también es algo escaso.

Una gama con paradojas evidentes

La gama se estructura en dos versiones, y su lógica interna sorprende. La versión 6e equipa un motor de 258 CV, batería LFP de 68,8 kWh con 479 km de autonomía y carga hasta 165 kW en CC para pasar del 10% al 80% en tan solo 24 minutos. Por su parte el 6e Long Range baja la potencia a 245 CV añade una batería NCM de 80 kWh con hasta 552 km de autonomía WLTP pero su carga rápida queda limitada a solo 90 kW en CC necesitando unos 45 minutos para el mismo ciclo de carga.

La paradoja es evidente: la versión más potente lleva la batería más pequeña y carga más rápido; la de mayor autonomía es menos potente y carga mucho más lento. Vistas así las cifras, la opción estándar resulta más convincente como propuesta global: no pierde demasiado en autonomía real respecto a la Long Range y gana de forma notable en velocidad de carga.

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Ha sido, sin embargo, la Long Range la elegida para esta prueba. Y la verdad es que salvo por las recargas, el resto de la experiencia merece un sobresaliente. El 6e ha sido puesto a punto por los ingenieros de Mazda para el mercado europeo, y en la conducción se nota. El 6e transmite agilidad y aplomo. El centro de gravedad es bajo, lo que favorece la estabilidad en curva, y la dirección, aunque no es la más comunicativa del segmento, tiene un tacto agradable.

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Foto: Iván Santamaría/Motor16

El comportamiento recuerda al excelente rodar de generaciones anteriores del Mazda 6, con el añadido de la propulsión eléctrica. Algo que se nota en la suavidad de marcha pero también en el empuje instántaneo y en la rapidez de reacciones. El comportamiento es sobrio y muy confortable. La transición entre el freno regenerativo y el freno convencional es especialmente natural y progresiva, sin los escalones o las sensaciones artificiales que tanto molestan en otros eléctricos.

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En términos de consumo, el Mazda 6e nos ha parecido muy razonable. No hemos alcanzado los 16,5 kWh/100 km que homologa, pero los 19 de media durante nuestra prueba, no están mal. Eso nos da para unos 365 kilómetros reales; una cifra que quita miedos, aunque en esta versión Long Range con su escasa velocidad de carga obligue a estar más tiempo de la cuenta enchufados. Tal vez la versión estándar de la berlina japonesa de Hiroshima, 1.600 euros más barata, sea más recomendable.

Los rivales

RIVALES MAZDA 6E BYD SEAL Motor16

BYD SEAL COMFORT
Algo más pequeño (4,8 m de largo) y con 460 km de autonomía. Carga a 110 kW y llega a 220 km/h. El maletero, de 400+53 litros.

Precio  39.780 euros  
Potencia  231 cv  
Consumo  99 l/100km  
0 a 100 km/h  7,5 seg.  
RIVALES MAZDA 6E Hyundai IONIQ 6 3 Motor16

HYUNDAI IONIQ 6 STAR

Un serio rival. Mide lo mismo (4,92), ofrece 680 km de rango, carga a 260 kW y llega a 185 km/h. El cofre de ofrece 401+45 litros delante.

Precio  47.800 euros  
Potencia  228 cv  
Consumo  13,5 kWh/100km  
0 a 100 km/h  7,4 seg.  
RIVALES MAZDA 6E MERCEDES CLA Motor16

MERCEDES CLA 200 EQ

El Car of the Year sorprende: algo más corto (4,7 m), homologa 541 km pero cargando a 200 kW. 210 km/h y un maletero de 405+101 litros delante.

Precio  48.250 euros  
Potencia  224 cv  
Consumo  12,3 kWh/100km  
0 a 100 km/h  7,5 seg.  

La clave

El 6e sorprende. No es perfecto –velocidad de carga, maletero modesto…–, pero diseño distinguido, interior lujoso, equipamiento completo y un comportamiento dinámico con carácter propio le hacen brillar. Y sobre todo, es un Mazda: siempre distinto a lo que hacen otras marcas.

Ficha técnica

FICHA TECNICA MAZDA 6E Motor16

Imágenes Mazda 6e

Fotos: Iván Santamaría/Motor16