Honda HR-V 1.5 i-VTEC. Funcional en esencia, SUV en la forma
130 CABALLOS

Honda HR-V 1.5 i-VTEC. Funcional en esencia, SUV en la forma

Línea coupé y presencia SUV por fuera, más un interior que destaca por su amplitud en las plazas traseras. No es una adivinanza; se trata del HR-V, el nuevo compacto de Honda que goza de equilibrio y argumentos suficientes como para afianzarse en este popular segmento 'crossover'.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

25 de Junio 2016 22:59

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Recuerdo con cariño cuando mi amigo Pepe Robledo llegó orgulloso a la redacción con su nuevo vehículo. Su sólido Volkswagen Golf daba el relevo en el año 2000 a un modelo original como pocos que atendía al nombre de HR-V, una especie de coupé sobreelevado que se distanciaba de todo lo visto hasta el momento en su segmento.

Sin embargo, pasó un tanto de puntillas y desapareció en 2006... hasta que Honda resucitó el proyecto de nuevo. Ahora sigue siendo un automóvil original, pero más amplio y funcional que su predecesor, y perfilado con una imagen de tipo SUV que tanto gusta ahora.

Y es que cuesta ubicar a este ilustre japonés frente a la competencia, porque podría ser una opción para los que dudan entre un Nissan Juke o un Renault Captur, pero también se acerca a modelos como el Nissan Qashqai.

Robustez con línea coupé

Diseño al margen, su robusta línea SUV o crossover se mezcla con una descarada línea coupé en la zaga, todo en un formato de apenas 4,29 metros de longitud. Podrá gustar más o menos, pero presencia tiene, además de disfrutar de una suficiente altura respecto al suelo (17 centímetros) como para afrontar pistas de tierra, si bien no es esto algo que le 'preocupe' especialmente. De hecho, no hay versiones dotadas de tracción total en la oferta europea.

Lo verdaderamente llamativo es que con esas contenidas dimensiones exteriores es capaz de ofrecer un espacio y una habitabilidad impresionantes en el interior. Luego iremos con las plazas delanteras, pero detrás las cotas de anchura y altura son generosas, aunque lo que más sorprende es el sitio que tenemos para las piernas y el confort que brinda un piso prácticamente plano.

Además, de serie ofrece el sistema Honda Magic Seats que permite, además de abatir los respaldos traseros (60/40), elevar y fijar las banquetas como en los antiguos cines, solución muy práctica porque se pueden introducir objetos de hasta 1,24 metros de altura.

Maletero amplio y ampliable

Y eso que tampoco es manca la capacidad del maletero. Suma un total de 470 litros, pero con una pequeña 'trampa' legal, ya que en esa cantidad se contemplan los 77 litros que existen en un hueco situado bajo el piso, muy regular en sus formas y perfectamente aprovechable por otro lado.

Un cuadro moderno y de diseño funcional con un gran pantalla táctil de 7 pulgadas.Un cuadro moderno y de diseño funcional con un gran pantalla táctil de 7 pulgadas.

El amplio portón nos permite introducir objetos grandes y, abatiendo los respaldos -incluido el del copiloto- podríamos introducir piezas de hasta 2,45 metros.

Delante, la ergonomía es buena, tanto como la visibilidad, ya que nos situamos en un plano elevado, 10 centímetros más, por ejemplo, que en un Civic. No es un derroche de calidad, pero la terminación y los 'detalles' tienen más sustancia que en la media de sus rivales.

Destacan los paneles táctiles de la pantalla de 7 pulgadas o del climatizador bizonal, pero también hay sombras, como una guantera sin luz o unas tomas USB, HDMI y de 12 voltios situadas bajo la consola central flotante, complicadas de verdad para acceder hasta ellas.

Motor Earth Dreams con 130 caballos

Bajo el capó podemos elegir entre dos representantes de la serie Earth Dreams Technology. Nuestro protagonista es un 1.5 i-VTEC de 130 caballos que combina sofisticadas tecnologías, como un control variable de apertura y elevación de válvulas con un control de distribución variable. Los que prefieran diésel pueden optar por el conocido 1.6 i-DTEC de 120 CV, 1.800 euros más caro a igualdad de equipamiento.

El propulsor atmosférico de gasolina presume de inyección directa y su rendimiento es un tanto 'bipolar'. A bajo régimen cumple, sin más. No es un portento a la hora de ofrecer par motor (15,8 mkg) y, además, sale a relucir a 4.600 rpm. Esto obliga a llevar el motor siempre 'alegre' de vueltas, lo que implica tener que acudir con regularidad al cambio.

Esto no es un problema. Más bien todo lo contrario porque el tacto de la pequeña palanca, preciso y de recorridos cortos, invita a moverla para gestionar las seis velocidades. Si circulamos por autopista a 120 km/h el régimen de giro se situará en apenas 3.200 vueltas. Si en ese momento pisamos el acelerador, la respuesta será muy pobre. Los desarrollos finales del cambio no ayudan en este sentido; de hecho, la velocidad máxima se puede registrar en quinta con mayor facilidad.

Por lo tanto, si queremos 'vitaminas' y mover los 1.241 kilos del conjunto con solvencia no conviene dejarlo caer por debajo de las 4.500 rpm, y apurar hasta las 7.000 a las que, como buen Honda, permite llegar. Eso sí, tanta energía repercute en el consumo y en los decibelios. En este sentido, la sonoridad es algo elevada.

Pensado par circular por carretera, tiene limitaciones fuera de ella. Pero su comportamiento es muy sano.Pensado par circular por carretera, tiene limitaciones fuera de ella. Pero su comportamiento es muy sano.

Comportamiento muy ágil

Por su parte, el chasis comparte elementos del Jazz y del Civic. Delante apuesta por el tradicional esquema McPherson, mientras que detrás monta una eficaz barra de torsión. Pocas veces se verá contra las cuerdas este bastidor por el potencial del motor. De hecho, el HR-V hace gala de un comportamiento dinámico mucho más ágil de lo que su imagen aparenta. La dirección es rápida y agradable, y su buena estabilidad lineal le convierte en un gran rodador por autopista.

En carretera se muestra muy equilibrado gracias a una suspensión más bien firme que sujeta el conjunto, pero sin pasar factura al confort de los ocupantes. Llama la atención la obediencia del tren delantero para trazar por donde se le indica desde el volante, hasta el punto de que se pueden afrontar curvas a ritmos elevados sin que el control de tracción y estabilidad tengan que intervenir. En este sentido nos ha sorprendido su respuesta en nuestro exigente circuito de pruebas.

Por último, ya hemos comentado que su imagen puede invitar a salir del asfalto, pero sus limitaciones ahí sí son evidentes.

Donde no parece poner muchas trabas es a la hora de rodearse de un atractivo y generoso equipamiento. El HR-V se comercializa con tres niveles de acabado, siendo el Elegance que nos ocupa el intermedio. Y su dotación de serie resulta llamativa, al incorporar elementos que multiplican nuestra seguridad, como una alerta de colisión frontal, una frenada de emergencia automática en ciudad activa hasta los 32 km/h, un asistente de cambio involuntario de carril o un limitador de velocidad inteligente que fija el límite establecido gracias a la información suministrada por el sistema de reconocimiento de señales de tráfico.

También hay que destacar el Honda Connect, que ofrece múltiples servicios de conectividad e infoentretenimiento.

El Honda HR-V es una atractiva apuesta familiar. Original, un tanto diferente y bien equipado, aunque al final se paga porque el precio se dispara un tanto...

La clave

Es un claro modelo de conquista en Honda que abarca un amplio abanico de clientes. Su excelente espacio en las plazas traseras y en el maletero le convierten en un vehículo perfectamente apto para la familia. Me gusta el tacto general que ofrece, sobre todo el del cambio, así como su dinámica estable y equilibrada, pero el motor hay que llevarlo 'alegre' de vueltas, si no pierde mucho atractivo, y la sonoridad resulta algo elevada.

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