Probamos el Citroën C4 Cactus Puretech 110. Confort total sin compromisos
110 caballos

Probamos el Citroën C4 Cactus Puretech 110. Confort total sin compromisos

El C4 Cactus estrena un diseño que va a llegar a más gente y un enfoque diferente. Ha trabajado a fondo todo lo referente al confort. Y la estrella de las mejoras para potenciar ese aspecto clave son los Amortiguadores Progresivos Hidráulicos. Y todo esto llega sin comprometer el comportamiento.

Andrés Mas

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2 de Enero 2019 21:00

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En 1944, Paul Magés, un empleado de Citroën sin formación en ingeniería, desarrolló la primera suspensión neumática de la historia y la probó sobre un prototipo de 2 CV sin demasiado éxito. Pero lejos de tirar la toalla, el habilidoso Magés, animado por sus jefes y por la obsesión de crear el automóvil más cómodo del mundo, siguió trabajando en ello y dos años después probó sobre otro 2 CV un sistema hidroneumático. Y, esta vez sí, su trabajo sentaría las bases para diseñar el DS, con una suspensión excepcionalmente cómoda que con el tiempo llegaría a marcas como Mercedes y cuya licencia compraría incluso la mismísima Rolls-Royce para su Silver Shadow de 1965.

Desde entonces, la marca francesa se ha caracterizado por comercializar coches originales y tecnológicamente avanzados, pero sobre todo cómodos. Y ahora ha dado una vuelta de tuerca más a esta idea convirtiendo la comodidad en filosofía de marca, e incluso bautizándola a nivel publicitario como 'Conforterapia'. El pistoletazo de salida de modelos centrados en el denominado 'Citroën Advanced Comfort' lo ha dado el C5 Aircross en el mercado chino, al haber estrenado allí la suspensión de Amortiguadores Progresivos Hidráulicos; aunque en Europa ha sido el nuevo C4 Cactus el encargado de estrenar y poner en valor un conjunto de soluciones, entre las que se encuentran esos amortiguadores, de cara a mejorar el confort sin sacrificar otros aspectos.

Cambia de planteamiento

Pero comencemos por hablar de diseño y del cambio de planteamiento que Citroën ha querido dar a su C4 Cactus. Porque recordemos que la primera generación de este modelo que llegó en 2014 se planteó como un crossover. Sin embargo, la desaparición temporal del C4 -Citroën no descarta una nueva generación para 2020- y la llegada del C3 Aircross para ocupar por tamaño y planteamiento el lugar que deja la primera generación del C4 Cactus, sitúan ahora al recién llegado en el universo de los compactos 'pequeños'. Aunque Citroën se empeña en situarlo en el segmento de los Ford Focus, Fiat Tipo o Renault Mégane, entre otros muchos.

Con todo, lo cierto es que el C4 Cactus sigue siendo por tamaño prácticamente el mismo coche de antes, aunque se ha suavizado su presentación al eliminar los airbumps -ahora mucho más pequeños y ocupando la parte inferior- y las barras del techo, que se siguen ofreciendo pero como opción. Hay que agradecer, en cualquier caso, que se haya mantenido la opción del Grip Control y los neumáticos M+S por unos razonables 300 euros, por lo que de alguna manera, y con permiso de Citroën, al nuevo C4 Cactus también se le puede considerar un poco todocamino.

Citroën ha realizado una gran labor a la hora de mejorar todo aquello que pudiera repercutir en el confort. Por ejemplo, el sellado de goma es mucho más grueso en puertas -al cerrar, el sonido es de modelo premium-, portón y techo panorámico, se ha incrementado la insonorización de los bajos, las lunas de las ventanas son más gruesas... Todo ello con un resultado sorprendente en las mediciones del sonómetro.

Pero si hay algo que permite multiplicar la sensación de confort en un automóvil, eso es sin duda la amortiguación. Y Citroën ha dado con la clave en ese ámbito, trabajando codo con codo con la marca de amortiguadores Kyb para desarrollar los Amortiguadores Progresivos Hidráulicos. Aunque poco conocido a nivel usuario, Kyb es el mayor fabricante de productos hidráulicos de Japón y uno de los principales proveedores mundiales de amortiguadores para los constructores de vehículos, y cuenta con la planta japonesa de Gifu, la mayor fábrica de amortiguadores del mundo. Pero volviendo a la innovación, la clave de este concepto revolucionario es un sistema de dobles topes hidráulicos.

Amortiguadores diferentes

Para conseguir el objetivo deseado se divide la carrera del amortiguador en tres partes diferenciadas, y en cada una de ellas el amortiguador aporta un modo de funcionamiento específico. La primera parte corresponde a la posición central del amortiguador. En esta área de trabajo, el esfuerzo de amortiguación es realizado por las válvulas convencionales del pistón y el soporte válvula, logrando una mayor libertad de desplazamiento al vehículo, lo que se traduce en un efecto de 'alfombra voladora'. Las partes segunda y tercera se corresponden a las posiciones próximas a los finales de carrera, tanto de extensión como de compresión. En estas posiciones la absorción de energía se realiza por los mecanismos de topes de rebote y compresión hidráulicos respectivamente, dejándoles a ellos la responsabilidad del trabajo en situaciones de mayor exigencia. Así, el sistema permite que el vehículo posea una amortiguación suave cuando se necesita comodidad y un excelente comportamiento cuando se requiere control. Además, al no ser el sistema típico de suspensión regulable permite un tiempo de respuesta imbatible sin que los costes se disparen.

Sobre el asfalto, el C4 Cactus -a partir de 110 CV estos amortiguadores son de serie y conllevan unos ajustes específicos de muelles y la optimización de algunos componentes- ofrece siempre un gran aplomo. En recta, y sea cual sea la calidad del firme, el coche rueda como en una nube y recupera sensaciones de antaño que vivimos en modelos con suspensión hidroneumática como el CX. Y cuando llegan las curvas, mantiene el tipo de forma eficaz. Balancea un poco, pero una vez que logra el apoyo mantiene la trayectoria sin inmutarse.

Máximo agrado al volante

El conjunto motor-cambio también pone su granito de arena a la hora de conseguir el máximo agrado al volante y ese confort que siempre ha perseguido la marca con ahínco. Aunque faltan las levas en el volante, lo cierto es que el cambio es completo -tiene incluso modo S-, suave y eficaz, y le va como anillo al dedo a un motor de tres cilindros que ofrece un gran rendimiento y una magnífica relación entre prestaciones y consumos. Y parte de culpa hay que adjudicársela al peso muy bajo del conjunto: una media de 130 kilos menos que sus rivales.

En el interior, y al margen de una insonorización francamente muy conseguida, los nuevos asientos Advanced Comfort combinan espumas de poliuretano, viscoelástica o texturizada, y ofrecen un tacto muy mullido al que hay que acostumbrarse. Y no son de serie, sino que cuestan 250 euros, de forma que solo los recomendamos para usuarios muy obsesionados con ese aspecto.

La generosa guantera superior derecha sigue obligando a reposicionar la salida de aire al centro o el airbag al techo. Y las lunas de las puertas traseras mantienen su singular apertura de compás. Pero todo ello, guste o no, forma parte de la originalidad de un C4 Cactus que ha ganado en calidad percibida y confort, con un valor residual que ha subido 4 puntos. Y una última alegría para el posible comprador: el C4 Cactus tiene 2.300 euros de descuento básico -sólo con eso ya baja a 19.100 euros-, más 400 en equipamiento, más 800 de sobreprecio de tasación entregando un coche a cambio, más 1.500 por financiar. Una oferta casi irresistible.

La clave

Muchos aciertos en el restyling del C4 Cactus. Pues ahora el coche es más elegante y más agradable, ya que se ha potenciado la comodidad. Y la combinación del sorprendente motor de tres cilindros y la caja automática EAT6 multiplica el agrado. El Cactus mantiene la originalidad pero suaviza las formas. Ha madurado.

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