Audi Q3 45 TFSi Quattro S Line. Diamante pulido
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Audi Q3 45 TFSi Quattro S Line. Diamante pulido

Es complicado encontrarle puntos débiles al nuevo Audi Q3, ya que la rotundidad que esgrime en su conjunto debería convertirse en la clave de su éxito. Es un modelo sin fisuras, y más esta versión, la más potente de la gama con sus 230 CV y 'vestida' con su traje más deportivo, el acabado S Line.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

1 de Agosto 2019 21:00

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Hay vehículos que transmiten o te 'entran' por alguna característica en concreto, y otros que te enganchan sin hacer ruido. El nuevo Audi Q3 es de estos últimos, un modelo que te llena sin hacer grandes alardes porque la clave de su atractivo está en la rotundidad del conjunto. Digamos que hasta 'aburre', en el buen sentido de la palabra, porque su equilibrio es tan perfecto que resulta prácticamente imposible sacarle los colores por algún aspecto en concreto.

Bien es cierto que disfrutar de la versión 45 TFSI quattro del Q3, la más potente de la gama con sus 230 caballos y decorada con el acabado más deportivo S Line, no es una opción precisamamente barata, y puede servir de ejemplo nuestra unidad de prueba, que 'arropada' por 17.780 euros en extras disparaba su precio total hasta los 71.140 euros. Ahí nos metemos ya en terreno 'pantanoso', puesto que por 63.690 euros podríamos adquirir todo un Q7 TDI con 218 CV, digamos que un doble salto mortal hacia arriba.

En esta segunda generación el Q3 alcanza su plena madurez y maquilla algunos puntos que estaban más en entredicho hasta ahora. Uno de ellos era la cédula de habitabilidad. Para ello ha tenido que crecer exponencialmente, prácticamente 10 centímetros en longitud, 2 en anchura y casi 8 en la distancia entre ejes. Y sí, de un plumazo ha pasado de ser el 'patito feo' en cuestión de talla al más holgado en este nuevo escenario frente a rivales como el GLA de Mercedes o el XC40 de Volvo.

También el maletero sale muy favorecido al brindar ahora 530 litros como mínimo, una cifra ya de por sí atractiva pero ampliable hasta los 675 litros si deslizamos la banqueta trasera los 15 centímetros que nos permite su regulación.

Tampoco sorprende demasiado la calidad y el cuidado por el detalle con el que se remata el interior, quizás el mejor de su segmento en este sentido. En plena era digital, el cuadro Virtual Cockpit -opcional sin sobreprecio- ya es una constante en la marca, lo mismo que la pantalla del salpicadero, que ofrece una definición exquisita, aunque puestos a pedir la hubiéramos instalado en un plano más elevado.

Con 230 CV de potencia

En parado se gusta y en marcha casi lo borda porque ofrece un tacto general que stisface plenamente a nivel de precisión, dinámica o confort. Es cierto que el acabado S Line lleva asociada una suspensión más firme y que entre las opciones contempla amortiguadores adaptativos o una dirección progresiva. Y se nota, porque va más asentado y más duro, pero sin resultar molesto para los acompañantes. Y todo eso se agradece cuando hablamos de 230 CV.

Efectivamente, el conocido propulsor 2.0 TFSI eroga esos números en su variante más potente y se asocia -son lentejas- a la caja S tronic de doble embrague con siete relaciones y a la tracción total quattro. Cuando tienes esto, ya no quieres uno manual 4x2 ni en pintura...

No son cambios especialmente radicales, pero el asistente Audi Drive Select sí nos permite variar la personalidad del vehículo a nivel de motor, cambio, dirección o suspensión gracias a sus seis programas de uso: Efficiency, Comfort, Auto, Dynamic, Off Road e Individual. Si a eso añadimos el modo Sport de la transmisión S tronic, las combinaciones dan para varios escenarios o estados de ánimo.

En Efficiency limitará algo su sed con soluciones como la navegación a vela, pero quizás los consumos no sean precisamente lo más destacado de esta versión, ya que la media durante la prueba ha sido de 9,1 litros...

En el otro extremo, el modo Dynamic provoca que todo sea más inmediato: el motor sube por encima de las 7.000 rpm, cambia más rápido, los balanceos de la carrocería están más controlados y la dirección progresiva es un 23 por cieto más directa -2,2 vueltas entre topes de volante-. La tracción total es un plus en seguridad, y si desactivamos el ESC llega incluso a deslizar en curvas rápidas si lo provocamos, aunque la electrónica siempre está vigilante para actuar si las cosas se desmadran demasiado.

Las prestaciones son brillantes y solventes, aunque no baten récords. Adelantar no será un problema si tenemos en cuenta que para pasar de 70 a 110 km/h necesita 4,2 segundos y solo 107 metros de pista libre. Y mejor aún son las distancias de frenado, tan cortas como estables, aunque los neumáticos 235/50 R19 que monta en opción nuestra unidad le favorecen en este sentido.

El equipamiento contempla una dotación de serie sustanciosa, sin más, aunque con algunas lagunas que no encontramos en modelos de menos caché. Eso sí, con buen fondo de bolsillo podremos disfrutar de todo tipo de exquisiteces, desde faros Matrix Led al equipo de sonido Bang & Olufsen Premium.

LA CLAVE

Cuantos más kilómetros ruedas con el nuevo Q3 más te das cuenta de que se trata de un modelo redondo, sin fisuras, que engancha por su rotundidad en todos los frentes. El tacto general es muy agradable, se remata con gran calidad y los 230 CV, combinados con el chasis S Line, la tracción quattro y el cambio S tronic, dan mucho juego en el aspecto dinámico. El consumo, sin embargo, no es lo más atractivo...

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