Peugeot 308 1.6 HDI 92 CV. Económico y... ¡Cómo se mueve!
Con un comportamiento dinámico de referencia

Peugeot 308 1.6 HDI 92 CV. Económico y... ¡Cómo se mueve!

Su diseño encandila más, está bien hecho y mucho mejor equipado, el propulsor de acceso en diésel resulta suficiente para lo que se le exige en el día a día y cuida nuestro bolsillo... Pero lo que más nos ha sorprendido del nuevo 308 es el comportamiento dinámico del que ahora hace gala, sin duda una de las referencias de su segmento.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

12 de Marzo 2014 17:56

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Confieso que el Peugeot 308 siempre ha sido un vehículo que me ha 'caído bien' por su equilibrio perfecto, no destacando en nada concreto, pero con una nota final muy alta al analizarlo al detalle. Incluso se lo recomendé hace años a mi propio hermano, que por entonces formaba una unidad familiar con tres miembros.

Pero reconozco que tanto 'equilibrio' al final no me llenaba... Hasta ahora. Porque después de convivir con el nuevo 308 he de decir que este vehículo no tiene nada que ver con respecto al que sustituye, aunque se llame igual. Y lo digo fundamentalmente porque ese plus dinámico que busco en modelos como el VW Golf, el Seat León o el Ford Focus, de repente lo he encontrado también en el nuevo compacto francés.

Peugeot parece ir al revés que el resto cuando saca un nuevo producto. Me explico: la tendencia general es sustituir un modelo por otro más grande. La marca gala, al contrario, pone en escena vehículos más pequeños por fuera, pero sin ceder habitabilidad en el interior. Lo hizo con el 208 y repite ahora con el 308. Supongo que será cuestión de darle vueltas al 'coco', pero el resultado final me gusta.

Y me refiero ahora a su físico. Para gustos los colores, pero antes no me decía mucho y ahora me llena, sobre todo ese tres cuartos trasero que me recuerda a la Clase A de Mercedes, otro vehículo que estaría en mi agenda de futuribles, aunque necesitaría más fondo de bolsillo al pagar el 'canon' Premium.

Calidad interior

Al acceder al interior lo primero que me llama la atención es lo bien hecho que está. El 308 siempre ha sido uno de los modelos con más calidad de Peugeot y eso ha obligado a mantener el listón muy elevado. Prueba conseguida, sin duda. Luego hay detalles que sorprenden, unos más que otros.

El puesto de conducción hereda el denominado 'i-cockpit' del 208, es decir un cuadro de mandos que se 'lee' por encima de un volante de diámetro muy reducido. En el 308, al ser más ancho, parece incluso más pequeño. Y puestos a ser originales, en el cuentarrevoluciones la aguja se mueve en sentido contrario a las agujas del reloj y a la del propio velocímetro. Poco visto sí que es, pero no me convence demasiado...

La segunda 'sorpresa' es encontrar un salpicadero limpio y desnudo de 'botonería'. Nos hemos quejado de modelos con una auténtica avalancha de mandos, como el Opel Astra, pero ni tanto ni tan calvo porque prácticamente todas las funciones se manipulan en una pantalla táctil, o más bien sensitiva, muy amplia y 'moderna', pero que obliga a dar varios pasos para acceder a cualquier función, como la climatización, el equipo de sonido, el navegador, el teléfono... Preferiría más 'accesos directos' o un mando giratorio en la consola central.

Medidas en la media del segmento

Delante el 308 nos mima, más con el acabado Allure que nos ocupa y las butacas opcionales que monta nuestra unidad, amplias, confortables y la del conductor con regulación eléctrica y hasta sesiones de masaje. Detrás la cosa anda más justa, sobre todo si son tres los adultos que tienen que compartir espacio. Su cota de anchura y el resto de mediciones se sitúan en la media de su segmento. Y el maletero crece hasta los 420 litros (antes 350), aunque pierde  20 si montamos la rueda de repuesto.

Y llega el punto que más me ha encandilado y que no esperaba. Me habían comentado que dinámicamente el 308 ha dado un paso al frente, debido al ahorro de peso (hablan de hasta 140 kilos), su nueva plataforma, la dirección eléctrica o la puesta a punto del chasis. La verdad es que no me esperaba tanto.

Referencia cuando llegan las curvas

El 308 se ha convertido en un abrir y cerrar de ojos en una de las referencias del segmento cuando llegan las curvas. Y lo consigue sin 'extremismo' como una suspensión seca o sofisticados esquemas (detrás monta una 'simple' barra de torsión). Será lo que sea pero el caso es que allí donde apuntas con el volante, por ahí pasa el tren delantero sin rechistar. Directo, sin titubeos, tanto que da gusto porque ahora se disfruta de verdad y nos transimte una confianza total.

Enlazar curvas en nuestro circuito cerrado fue como un acto de fe porque vuelta a vuelta el ritmo se incrementaba sin un mal gesto por parte de nuestro protagonista. Incluso forzando basta con levantar el pie y el eje posterior ayuda a completar el giro como si nada.Sobresaliente. También los frenos nos convencieron por las distancias registradas.

Versión diésel más modesta

Un chasis de referencia al que es complicado que ponga contra las cuerdas el propulsor de nuestra unidad. Estamos ante la versión diésel más modesta, un 1.6 HDI de 92 caballos moderado en sus prestaciones (aunque firma la mejor aceleración entre sus principales rivales), penalizado además por unos desarrollos finales del cambio de cinco velocidades muy largos. De hecho  en carretera, a 90 km/h y en quinta velocidad rodaremos por debajo de la cifra óptima de par máximo (nos quedamos en 1.645 rpm). Hay que decir que es una motorización válida para la mayoría de los 'mortales'  en el día a día, pero le falta algo de chispa en tramos revirados o al efectuar un adelantamiento.

Acabado completo

Dirán que hay que buscar el mínimo consumo con unas prestaciones suficientes, pero soy de la opinión de que hay que gastar lo mínimo dando el máximo, por eso me decantaría por la variante de 115 caballos, que homologa el mismo consumo (seis velocidades y Start/Stop) y se muestra más solvente, aunque los 1.400 euros de diferencia también tienen su peso. Por cierto, la palanca del cambio se sitúa en un plano bastante elevado y sus recorridos son amplios. El consumo medio en nuestra prueba fue de 5,4 litros, bien pero lejos del oficial.

Estamos ante la versión más económica en diésel, pero con el acabado más completo. Así en su dotación de serie contempla faros completos de leds, freno de mano eléctrico, pantalla táctil con navegador, sensores de aparcamiento delante y detrás, climatizador bizonal, retrovisor interior fotosensible... y en promoción añade el techo panorámico y las lunas traseras tintadas. Quizás no esté a la altura de algunos rivales en asistentes tecnológicos, pero me da igual...

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