Opel Crossland X 1.2 Turbo Innovation. Urbano y campero
PRUEBA

Opel Crossland X 1.2 Turbo Innovation. Urbano y campero

El primer producto de la 'nueva' Opel fue el Crossland X, un SUV pensado para moverse por la ciudad, pero que se anima como el que más a la hora de escapar de ella. Más aún con este nuevo 1.2 Turbo de tres cilindros y 130 CV de potencia, con el que presume ante la competencia.

Julián Garnacho

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21 de Enero 2020 21:00

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Para conocer la historia de nuestro protagonista hay que remontarse al verano de 2017, momento en el que el Grupo PSA adquiere la firma alemana. Y es que este Crossland X fue el primer producto de esa 'nueva' Opel, que llegó en el momento ideal para reemplazar al Meriva justo cuando los vehículos monovolumen -y más aún los pequeños- comenzaban a atraer menos el interés del público, centrado en el fenómeno de masas que llegaba.

Para ponernos en situación te diré que este SUV urbano nace de la plataforma EMP2, que comparte con el Citroën C3 Aircross -incluso tienen la misma batalla, de 2.604 milímetros- y que le ayuda a presumir de espacio interior, pues es cierto que sus 4,21 metros de longitud dan mucho juego.

Tanto, que delante viajaremos con total comodidad, sobre todo si apuestas por el completo acabado Innovation -el único disponible para este 1.2 Turbo-, que equipa asientos AGR, dotados incluso de regulación en longitud para su banqueta, algo al alcance de unos pocos privilegiados. Eso sí, contrasta que su cinturón de seguridad no se ajuste en altura.

Esos centímetros de altura extra respecto a un Corsa dan como resultado una mejor visibilidad y un acceso más cómodo, detalles que hacen la vida a bordo más agradable y que optimizan aspectos valorados por quienes buscan un SUV urbano. A sentirnos cómodos ayudan unos mandos bien ubicados, una pantalla táctil de 7 pulgadas -opcional es la de 8 junto con el navegador por 700 euros-, los huecos para dejar pequeños objetos -ninguno refrigerado, por cierto- e, incluso, un práctico asiento posterior que se puede regular longitudinalmente 150 milímetros para dejarnos jugar con el espacio. Ahora bien, se ofrece en el 'Pack Versatilidad', que cuesta 500 euros y que añade algún detalle de funcionalidad extra, como los respaldos reclinables en partes 40:20:40, que deberemos reclinar hacia la bandeja para ocultar lo que llevemos en el maletero, pues en posición normal queda un hueco. Pero entonces, eso sí, estarán demasiado inclinados y no se viajará muy cómodo.

Detrás hay espacio de sobra para tres personas, siempre que no sean muy corpulentas, sobre todo por la anchura. El hueco longitudinal sorprende, pues incluso adelantando el asiento trasero al máximo, y con un conductor de 1,75 metros de estatura al volante, detrás se cabe. No como para viajar al fin del mundo, pero para una emergencia, sí.

De hacer eso, su maletero alcanza los 520 litros -un Opel Insignia tiene 490 y un Grandland X, 514-, pues en posición normal tiene 410 litros, que no están nada mal y de los que se aprovecha hasta el último centímetro. Tiene un práctico doble fondo que en su posición más alta ayuda a dejar el piso plano al abatir los asientos traseros -llega así a los 1.255 litros-, y más abajo hay espacio para una rueda de repuesto -es más pequeña que el resto, pero tampoco es una 'galleta'-, que cuesta 100 euros.

Con 130 CV

Otros 350 euros nos va a costar equiparlo con acceso y arranque 'manos libres', lo que es de agradecer. Con ello damos vida a su motor 1.2 Turbo de gasolina, un bloque utilizado desde hace tiempo por el Grupo PSA que aquí eroga 130 CV de potencia -hay una versión con 110 que cuesta 3.570 euros menos, pero que se ofrece con el acabado Edition-.

Esta mecánica es realmente agradable, aunque por debajo de 1.600 rpm aflora su naturaleza tricilíndrica en forma de ligeras vibraciones que se transmiten al habitáculo; pero nada de lo que alarmarse. En ciudad proporciona prestaciones más que sobradas y mueve con gran soltura sus 1.259 kilos. No estaría de más que su cambio manual tuviera un guiado más preciso, de manera que si lo vamos a usar en ese escenario con asiduidad igual merece la pena invertir 1.290 euros y apostar por el cambio automático de 6 velocidades, que tampoco debería incrementar excesivamente un consumo urbano que, sin llegar a ser escandaloso, tampoco puede ser considerado 'de mechero' por los 8,2 l/100 km reales medidos.

Ese corazón también es una garantía en caso de abandonar la urbe, porque este Crossland X corre más que de sobra, como demuestra una velocidad punta superior a los 200 km/h o que salga del primer kilómetro desde parado a 161 km/h.

Acelera con gran decisión y los adelantamientos se realizan con facilidad, incluso en su marcha más larga, pues el desarrollo de sexta tiende a corto -40,9 km/h por cada 1.000 rpm-. Y eso se traduce en un régimen de giro del motor a 2.930 rpm cuando viajamos a 120 km/h. No obstante, ese desarrollo final, unido a que es 17 centímetros más alto que un Corsa, condiciona también su consumo en vías rápidas, pues salta de 6,8 a 8,3 l/100 km al pasar de 120 a 140 km/h.

Sus confortables suspensiones filtran a la perfección las irregularidades del terreno, incluso con los neumáticos 215/50 R17 de serie. Pero no son la pareja ideal a la hora de negociar curvas y más curvas. Aquí mejor tomarlo con calma, pues su artificial dirección tampoco ayuda.

Ahora bien, este Crossland X frena perfectamente -requiere 55,9 metros para detenerse desde 120 km/h- y además equipa todo tipo de ayudas a la conducción. Y entre ellas destaca que puede equipar por 750 euros el 'Pack Vision', que entre otros elementos añade unos sensacionales faros LED AFL adaptativos que iluminan a la perfección y que le convierten en el único SUV urbano en ofrecer esta tecnología, algo que podría cambiar cuando lleguen nuevos rivales directos como Captur o 2008.

Su naturaleza urbana no impide que podamos realizar alguna excursión

Con un poco de precaución será factible hacer nuestros 'pinitos' off-road. En este caso no estaría de más, ya que no hay un Crossland X con tracción total -parece lógico por la baja demanda y el alto coste-, que ofreciera como opción el sistema IntelliGrip, que a base de electrónica permite mejorar la tracción de acuerdo al terreno que pisamos. Una solución asequible y efectiva, y que está disponible por ejemplo en el C3 Aircross.

Por 23.250 euros es cierto que hay muchas alternativas a este Opel Crossland X, empezando por la versión de 110 CV. Sin embargo, gracias a los suculentos descuentos de la firma alemana, este SUV urbano llega a unos atractivos 18.837 euros, que están mucho mejor y que supone un gran ahorro frente a su hermano mayor, el Grandland X, que con este motor es 7.363 euros más caro. Y además, debemos valorar su excelente equipamiento.

LA CLAVE

Es uno de los SUV urbanos más recomendables si valoras el confort de marcha -asientos AGR, suspensiones...- o la tecnología -Head-up Display, faros LED AFL...-. Con este motor se mueve de maravilla, pero debería tener un cambio mejor y unos consumos algo más comedidos. De precio no está mal.

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