Opel Combo Life 1.5 TD 130 Innovation. Combomanía
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Opel Combo Life 1.5 TD 130 Innovation. Combomanía

Dotado de su propia personalidad gracias a una estética específica, el Opel Combo Life disfruta sin embargo de los mismos argumentos que sus primos hermanos, el Citroën Berlingo y el Peugeot Rifter. Es ágil, práctico y seguro.

Andrés Mas

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3 de Mayo 2019 21:00

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Parece casi imposible que un coche como el Opel Combo Life no convenza a un comprador que busca espacio, un precio razonable, una dotación de las que sorprende, un motor ahorrador pero con genio y lo último en ayudas a la conducción y seguridad.

Sí, tengo claro que no te vas a enamorar a simple vista de este 'furgovolumen' de nueva generación si lo que te gusta es la potencia, sacrificas espacio por un diseño elegante o deportivo y te traen al pairo los consumos porque lo tuyo son las prestaciones. Pero no creas que hay muchos vehículos que te den tanto por poco más de 20.000 euros, y por 17.000 si nos inclinamos por la versión de acceso, con motor 1.5 TD de 75 CV en acabado Expression. Y si hay familia numerosa de por medio el negocio te va a salir redondo. Si tienes hasta tres hijos, porque van a ir en la gloria por espacio, por el entretenimiento que proporciona el techo de cristal y los numerosos huecos portaobjetos del mueble del techo y porque el maletero de casi 600 litros te va a sacar de casi todos los apuros. Y si sois más de cinco de familia, la versión de siete plazas del Combo requiere una inversión extra de tan solo 700 euros, y 950 euros más si te apetece tener un Combo Life 35 centímetros más largo con su correspondiente ganancia en capacidad de maletero. Pero lo que más puede llegar a sorprender del Combo Life es su acabado, su presentación y su equipamiento, porque pocos esperan tal despliegue de elementos más habituales en berlinas o compactos de nivel premium que en un 'comboespacio' que hasta no hace mucho cargaba con una imagen mucho menos refinada. No, no abundan los plásticos mullidos en el salpicadero, ni hay madera, ni aluminio, ni fibra de carbono. Lo primero se habría agradecido, pero su utilización encarece más de lo que crees el coste y no resulta tan práctico en un coche 'de batalla'; el resto no hace falta. Pero se agradecen los magníficos ajustes de los plásticos duros, el volante multifunción y la pantalla central flotante.

En el hipotético caso de que te metiesen dentro del Combo Life sin decirte qué coche era, te iba resultar difícil acertar. Porque te ibas a encontrar con un equipamiento inédito en este tipo de vehículos hasta hace muy poco, como freno de estacionamiento eléctrico, volante y asientos calefactables, alerta por cansancio, alerta de cambio involuntario de carril, reconocimiento de señales, sistema de alerta por colisión, techo de cristal con sistema de almacenamiento, sensores de lluvia y luces, apertura y arranque sin llave (250 euros), Head-up display (400 euros), control de tracción Intelligrip con neumáticos para barro y nieve (240 euros)... Se trata de una democratización total de sistemas disponibles hasta ahora en modelos mucho más caros.

Grandes prestaciones

Pero al margen de esto, que ya supone un avance importantísimo en este tipo de vehículos, el Combo Life 1.5 TD de 130 caballos ofrece una extraordinaria relación entre prestaciones y consumos, y además es algo más silencioso que sus primos hermanos. El motor, del vivero técnico de Peugeot y Citroën, es de los mejores turbodiésel que hemos probado con esos niveles de cilindrada y potencia, porque combina fuerza y empuje en todo el abanico de revoluciones sin que haya que preocuparse por los consumos, que se mantienen siempre en márgenes asequibles. Es verdad que el coche iba con un solo ocupante y sin carga durante la mayor parte de nuestro test, pero nos ha costado subir de 7 l/100 km de media, y en ciudad el gasto no ha llegado a los seis litros.

El Combo Life, como los otros dos modelos similares del grupo PSA, sorprende por la facilidad y el poco espacio que necesita para girar, lo que beneficia notablemente su manejo en ciudad. Pero también en ese escenario el propietario del nuevo Opel Combo tendrá que vigilar bien dónde aparca, porque si lo hace en línea y deja el coche muy pegado al de atrás le será difícil abrir un portón gigantesco que requiere, al menos, dejar un metro libre por detrás. Para remediarlo, en este nivel de acabado el Combo incluye una luna trasera practicable que facilita el acceso; si no al fondo del maletero, al menos sí a una bandeja que se puede situar a dos alturas, y que incluso podemos almacenar pegada a los respaldos de la segunda fila. Y aplauso por esa rueda de repuesto de tamaño normal, aunque situada por debajo del maletero, a la intemperie -son más fáciles de robar y acumulan suciedad-, y con un sistema de extracción algo engorroso.

Pegas que no empañan el resultado final de un conjunto extraordinariamente práctico y recomendable, siempre que se dejen a un lado los complejos.

LA CLAVE

Aún con el buen sabor dejado en mi memoria por el nuevo Citroën Berlingo, el Opel Combo Life me ha confirmado el acierto de PSA con los tres modelos -incluyendo ya al Peugeot Rifter- y el giro que ha dado este tipo de vehículos, democratizando tecnologías hasta hace muy poco reservadas a los altos de gama.

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