Mercedes-AMG GLA 45 4matic. SUV de carreras
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Mercedes-AMG GLA 45 4matic. SUV de carreras

No te dejes engañar por sus formas de todocamino, porque no quiere ni oír hablar del mundo 'off road'. Lo suyo es correr, casi competir, gracias a sus 381 CV de potencia y a un chasis privilegiado, calibrado con mimo. Un AMG con todas las letras.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

11 de Agosto 2018 21:00

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No parece mala idea combinar la estética de moda con unas prestaciones de purasangre. De hecho, es complicado encontrar rivales directos a esta poderosa evolución del Mercedes-AMG GLA 45, que presume de 381 CV de potencia y unas prestaciones que sacarían los colores a bastantes deportivos biplaza de renombre.

Sin sacar los pies del tiesto a la hora de rodearse de una estética demasiado llamativa, nuestro protagonista sí recurre a inevitables soluciones aerodinámicas y de refrigeración que le brindan una aire más agresivo. También en el interior, elegante pero salpicado de toques exclusivos que revalorizan la puesta en escena.

Pero lo que verdaderamente marca su personalidad es el conjunto motor-transmisión-chasis. En su última puesta al día, el propulsor dos litros turbo incrementó la potencia en 21 CV, hasta los 381. También aumentó el par máximo y redujo la desmultiplicación del cambio SpeedShift DCT de siete relaciones.

Prestaciones mejoradas

Blanco y en botella. Lógicamente las prestaciones se han mejorado respecto a la versión anterior, ¿pero cuánto? Pues nada menos que cuatro décimas en el paso de 0 a 100 km/h -4,4 segundos frente a 4,8-, medición en la que la función Race Start es vital para salir de una manera limpia y sin perder motricidad. Las diferencias, sin embargo, no son tan significativas a la hora de recuperar. En un adelantamiento simulado, para pasar de 70 a 110 km/h nuestro protagonista necesita 2,8 segundos y 71 metros, sólo una décima de segundo y 2,5 metros menos que antes.

La tracción total 4Matic es de serie. En condiciones normales actúa sobre las ruedas delanteras, pero si detecta algo 'raro' puede pasar hasta un 50 por ciento de la motricidad al eje posterior. También el tren de rodaje deportivo AMG forma parte de la dotación estándar para consolidar una agilidad y una estabilidad excelentes.

Tampoco habrá que pagar por el Dynamic Select, que permite cambiar la personalidad del vehículo gracias a los programas Confort, Sport, Sport+ e Individual, pero sí habrá que desembolsar dinero extra por el paquete AMG Dynamic Plus, que incluye un autoblocante delantero, suspensión adaptativa y el programa adicional Race, todo por 2.563 euros. Y si nos parece poco la limitación hasta 250 km/h, podemos incrementarla hasta 270, aunque la broma nos costará 2.014 euros.

La verdad es que sorprende por su agilidad, su estabilidad, una dirección superprecisa, sus prestaciones y un sonido del motor que engancha. Y a la vez no te maltrata en el día a día, con un confort más que digno y un gasto aceptable: 9,0 litros de media en la prueba. Y como los milagros no existen, su personalidad 'off road' es sencillamente nula.

La clave

Me gusta lo que corre y cómo corre, su agilidad, el motor estirando hasta 6.500 rpm con un sonido que conquista, con efecto 'punta-tacón' incluido al reducir. Y a la vez es agradable en el día a día. También convence por su exclusividad, aunque vemos algunas lagunas de equipamiento tras pagar... 71.750 euros.

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