Jaguar F-Type R Coupé. El arte de frenar
AHORA CON FRENOS CERÁMICOS

Jaguar F-Type R Coupé. El arte de frenar

Hace unos meses probamos a fondo la variante más deportiva de la saga F-Type Coupé, un pura sangre de 550 CV y prestaciones de vértigo. Ahora repetimos experiencia con una versión provista de discos cerámicos, un extra que nos permitirá ir de circuito en circuito sin miedo a quedarnos sin frenos.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

4 de Junio 2015 20:25

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Personalmente, el Jaguar F-Type es uno de los deportivos que más me 'llena', tanto en su variante Convertible como en Coupé. Y es así porque me encanta su línea y me conquista por sus sensaciones al volante, el sonido y el rendimiento de sus propulsores y hasta su 'docilidad' en el día a día.

Dicho esto, cuando analizamos un vehículo de corte deportivo las prioridades de casi todo el mundo pasan por sus prestaciones. Las preguntas giran en torno a «¿cuánto corre?, ¿en cuánto hace el 0-100 km/h?» o incluso «¿qué tal recupera el motor?». Es difícil encontrar a alguien que te pregunte «¿frena bien?» o «¿se fatigan los frenos?». Son aspectos vitales, pero 'venden' menos...

Hace nueve meses probamos esta variante F-Type R Coupé equipada con un portentoso 5.0 V8 sobrealimentado por un compresor que eroga 550 caballos de potencia. Basta echar un vistazo al cuadro de prestaciones para darnos cuenta de lo que estamos hablando: 300 km/h de velocidad máxima, 4,1 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, 21,7 segundos en cubrir el primer kilómetro desde parado...

Frenos tanto para el circuito como para el día a día

Con esos números es vital contar con unos frenos de garantías. Y los que trae de serie lo son... salvo que nuestras exigencias sean mayores. Lo cierto es que el que se decanta por esta versión es porque le gusta correr, y no descarta divertirse y 'probarse' en un circuito de vez en cuando.

En esas condiciones extremas lo primero que desfallece en un vehículo de calle son los frenos. Por eso en este tipo de 'autos' se ofrece como opción la posibilidad de montar unos discos carbocerámicos.

Hablamos de un 'capricho' que en este caso eleva la factura final en 11.320 euros, el precio de un utilitario ya muy bien equipado. A cambio presumimos de unos discos de 398 milímetros de diámetro delante y de 380 detrás, y unas pinzas de freno amarillas de seis pistones en el eje delantero y de cuatro detrás. También implica unas espectaculares llantas de 20 pulgadas (para que quepan los discos) y pedales de acero inoxidable brillante.

Todo esto se traduce en un ahorro de peso de nada menos que 21 kilos de masa no suspendida, aspecto vital si vamos al límite. En contra de lo que pueda parecer, los frenos carbocerámicos no se traducen en unas distancias de frenado mucho más atractivas. En nuestro caso mejoró en 30 centímetros a 60 km/h y en 50 a 120 km/h, pero se incrementó en 10 centímetros cuando frenamos desde 100 km/h. La única explicación es que la prueba no se produjo en las mismas condiciones atmosféricas y sobre la misma superficie exactamente.

En un circuito de pruebas cerrado y rodando casi al límite es habitual que los frenos pierdan eficacia. No están pensados para eso. No es el caso de nuestro protagonista. Realizamos 30 frenadas de emergencia consecutivas desde 100 y 120 km/h, poniéndonos literalmente de pie sobre el pedal, sin darle un momento de respiro, y ni un atisbo de desfallecimiento o sobrecalentamiento.

Una tras otra se iban 'clavando' las distancias de frenado y los tiempos hasta detenerse el vehículo por completo. Cuanto más calientes, mejor. Eso es lo que estamos pagando: poder pasar unas horas en Nürburgring o en el Jarama y disfrutar a tope, pensando en cuánto nos gastaremos en neumáticos, pero sin sustos debido a que el F-Type no responda al pisar el pedal del freno.

También durará más la vida útil de los discos porque se desgastan menos, y lo único a tener en cuenta es estar atentos si tenemos que frenar en frío, porque el tacto sobre el pedal es algo diferente.

Hoy tocaba hablar de frenos. El resto nos encantó en su día porque lo tiene todo, desde pasear plácidamente en el día a día hasta convertirse en una fiera casi indomable...

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