Ford Mustang Convertible GT 5.0 AUT.. Marcha como nunca
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Ford Mustang Convertible GT 5.0 AUT.. Marcha como nunca

Con el nuevo cambio automático de diez velocidades, el Mustang GT evoluciona a mejor. Por ejemplo, el gasto real, aun siendo alto, disminuye bastante a ritmos turísticos. Y hay muchos más progresos que afectan a imagen, acabados, suspensión, frenos, motor, escape o equipamiento de seguridad.

Pedro Martín

Pedro Martín

2 de Septiembre 2018 21:00

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Con buen criterio, porque los gustos del público americano y europeo en materia de vehículos deportivos estuvieron siempre algo alejados, Ford no comercializó ninguna de las cinco primeras generaciones del Mustang en nuestro continente. Pero con la sexta, nacida en 2015, la cosa cambió, pues el trabajo de Ford Performance le convirtió en un modelo apto para convencer a ambos lados del Atlántico, a poco que los ingenieros realizasen ciertos ajustes en suspensión, transmisión o frenos para adecuarlo a los usos y las carreteras de Reino Unido, Alemania o España, por citar tres ejemplos. Y la cosa funcionó; tanto, que el Mustang se convirtió en un auténtico fenómeno de ventas: exclusividad y fuertes sensaciones a precio de berlina diésel.

En esa feliz historia, no obstante, surgió un pequeño borrón en forma de 'rapapolvo' por parte del organismo independiente EuroNCAP, que calificó su seguridad con dos estrellas sobre cinco por su pobre equipamiento en cuestión de asistentes. En unos pocos meses, la inclusión de varios dispositivos en la dotación elevó su nota a tres, pero Ford ya se había puesto manos a la obra para solventar la cuestión por completo, y el Mustang 2018 es el resultado. De ahí que estrene tecnologías de ayuda a la conducción como Asistente Precolisión con Detector de Peatones, Control de Crucero Adaptativo, Alerta de Distancias o Aviso de Abandono de Carril con Ayuda de Mantenimiento de Carril. En eso, desde luego, se ha puesto al día.

Pero es que, de paso, el Mustang ha evolucionado en prácticamente todos los capítulos, lo que invita a hablar más de renovación que de 'restyling'. Un ejemplo es el conjunto motor/cambio, pues nuestro GT protagonista, que hemos probado con carrocería Convertible, estrena un nuevo V8 con cilindrada algo mayor e inyección de combustible dual -directa e indirecta-, lo que se traduce en un rendimiento superior, en una respuesta aún más contundente a bajo régimen y en un límite de revoluciones más alto. Los 450 caballos son de esos que se hacen notar, pues incluso cuando el motor trabaja relajado genera un sonido de mecánica 'gorda' que hace volver miradas. Y si le pisamos, alguno hasta nos hará la ola, sobre todo si circulamos con el escape en modo deportivo.

Estrena cambio automático de 10 marchas

Pero es que, además, Ford estrena un cambio automático de diez marchas que extrae todo el rendimiento posible del motor. Puede que no sea la transmision más suave que hayamos probado ni la más rápida, y al manejarlo manualmente con las levas nos damos cuenta de que diez marchas son muchísimas, pero se lleva bien con la personalidad del coche americano. Y se muestra muy activa. Diríamos que hasta demasiado cuando circulamos en modo deportivo, pues a la menor insinuación sobre el acelerador quita marcha... o marchas. Sucede lo mismo al acercarnos a una rotonda o cuando frenamos ligeramente en autovía, pues baja bastantes marchas, revoluciona el motor y genera sonido 'racing' innecesariamente. Habrá a quien le guste, pero muchos acabarán pasando a modo Normal para no llamar tanto la atención.

Y ya que citamos los programas de conducción -hay seis-, decir que no nos gusta el mando selector, cuya 'lógica' no se entiende muy bien a veces.

La combinación de nuevo motor y nuevo cambio se aprecia de forma positiva en el consumo, que a ritmos 'legales' ha disminuido de forma drástica. Es más, el nuevo Mustang GT es uno de los escasísimos modelos que, conducidos relajadamente, gastan menos de lo que homologa la marca, y en nuestro test se conformó con 10,4 l/100 km, que es muy poco. Sin duda, hasta las mejoras en aerodinámica habrán influido. Pero si avivamos la marcha, la media se dispara.

Incluso yendo despacio, el Mustang GT transmite sensaciones, y no digamos al circular sin capota. Pero lo bueno es que el 'pony car' americano también acepta de buen grado los tramos de montaña atacados de forma decidida, porque hay frenos de sobra -los Brembo, ayudados por unas adherentes Michelin Pilot Sport 4S, le han clavado de 120 km/h a 0 en menos de 50 metros-, hay una nueva suspensión realmente eficaz que contiene bien el balanceo y nos va transmitiendo suficiente información, y la dirección es incluso más rápida que antes: 2,55 vueltas de volante.

Como la relación entre el producto y el precio a pagar es interesantísima, podríamos caer en el error de perdonarle errores; pero, al menos, citaremos cosas a mejorar. Como el mínimo espacio en las plazas traseras o la práctica ausencia de reposacabezas ahí, una calidad general que ha mejorado pero que sigue mostrando pobres detalles -alfombra del maletero suelta, antena como las del siglo XX...- o una capota eficaz y de rápido accionamiento eléctrico que, sin embargo, debemos desbloquear y bloquear a mano.

LA CLAVE

Hace dos años probábamos el nuevo Mustang Convertible en versión GT de cambio manual, y destacábamos la asombrosa evolución protagonizada frente a generaciones anteriores. Pero Ford, inconformista, ha actualizado a fondo su 'pony car', y el resultado convence aún más, pues las dosis extra de racionalidad no le restan carácter ni encanto.

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