Ford Fiesta Vignale 1.0 EcoBoost 100 CV Powershift. Permítete el lujo
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Ford Fiesta Vignale 1.0 EcoBoost 100 CV Powershift. Permítete el lujo

Se conforma con los 100 CV de la variante menos briosa del premiado motor 1.0 EcoBoost, pero nuestro protagonista transmite agrado de conducción por sus cuatro costados: un chasis muy eficaz, un cambio automático idóneo en ciudad, un acabado Vignale que le insufla refinamiento...

Pedro Martín

Pedro Martín

14 de Agosto 2019 22:00

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Del mismo modo que en las primeras generaciones del Fiesta hallábamos las versiones Ghia coronando la gama con su mayor equipamiento y un acabado más cuidado, hoy ese papel lo ejerce el sello Vignale, sinónimo de lujo y de una imagen más distinguida, pues nuestro protagonista monta llantas exclusivas de 17 pulgadas y hasta el frontal -parrilla- o la zaga -difusor- presentan rasgos propios. Eso, más un interior personalizado y un equipo de serie reforzado -volante y parabrisas calefactables, asientos deportivos con ajuste lumbar en la plaza del conductor, elevalunas traseros eléctricos, arranque y apertura de puertas Keyless o pomo del cambio en cuero, entre otros elementos-, se traduce en una factura que ya pica muy alto, pues los 24.225 euros rebasan, por ejemplo, el precio de un Audi A1 Sportback 30 TFSI S tronic de 115 CV. De ahí que el enorme descuento actual, que resta más de 6.200 euros y pone la factura en unos 17.000, suponga una inyección de racionalidad y convierta al Fiesta Vignale probado en un 'capricho' comprable.

Entrecomillo ese término porque, en realidad, de capricho no tiene tanto. Más que nada porque un Fiesta de cinco puertas es un utilitario que vale para muchas cosas gracias a su aprovechable maletero de 303 litros o a un interior que, sin batir récords de amplitud, sí admite bien a dos adultos y tres chavales, o a cuatro adultos si los de atrás lucen una talla ibérica media.

Y también destaca el nuevo Fiesta por la sensación general de calidad o el agrado de conducción, con mención especial para un comportamiento eficaz que no supone merma del confort. La estabilidad es buenísima gracias al trabajo de la suspensión y al agarre de unos 205/45 R17 que le sientan como un guante; y la dirección convence por rapidez -2,55 vueltas de volante entre topes- y precisión. E incluso los frenos, con tambores traseros, hacen su labor a la perfección, tanto por resistencia al trato intenso -y como esta versión no es un cohete tampoco sufrirán tanto- como por distancias de detención: 50,3 metros desde 120 km/h es poco.

Nos habría gustado que el exclusivo Vignale de caja automática rindiese al menos 125 CV, pues supondría empuje extra a plena carga en carretera, pero la asociación del 1.0 EcoBoost 'básico', de 100 CV y sólo 17,3 mkg, con la caja de seis marchas de convertidor -con modo Sport y levas en el volante para el manejo secuencial- da resultado. En ciudad desde luego, pues ése parece su entorno ideal, pero también si salimos de viaje, donde las prestaciones son mejores de lo esperado y el consumo, aunque sensible al ritmo de uso, es aceptable.

LA CLAVE

Lujo y utilitario no son términos que caminen juntos con frecuencia, pero eso no resta justificación a un coche como el Fiesta Vignale, que permite disfrutar de una buena dotación y cierto refinamiento en un modelo de coste y tamaño contenidos. Y para movernos mucho por ciudad, con caja automática es una estupenda idea.

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