Ford Ecosport 1.5 Ecoblue 125 AWD ST-Line. Equipación invernal
PRUEBA

Ford Ecosport 1.5 Ecoblue 125 AWD ST-Line. Equipación invernal

Ford ha aumentado el atractivo de su pequeño y robusto EcoSport hasta convertirlo en una de las alternativas más prácticas y originales entre los pequeños SUV. Y corona la gama con una versión que lo estrena todo: un diésel de 125 CV, la tracción total y el acabado deportivo ST-Line.

Pedro Martín

Pedro Martín

23 de Marzo 2019 15:00

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Empecemos aclarando que el precio oficial puede asustar -hablamos de un SUV de 4,09 metros-, aunque los 27.185 euros se quedan en 21.441 gracias a un enorme descuento que pone las cosas en su sitio para que el EcoSport sea realmente ventajoso frente a modelos algo más grandes. Aún así, habrá quién opine que sigue siendo caro, pero es que el protagonista de estas páginas es la versión tope de gama, dotada del moderno motor diésel EcoBlue de 1,5 litros y 125 CV -se usa también en el nuevo Focus, aunque ahí con 120 CV-, de una eficaz tracción a las cuatro ruedas y de una terminación ST-Line que 'alegra' la imagen exterior e interior de este modelo fabricado en cinco plantas repartidas por el mundo: Brasil, China, India, Rusia y Rumania, siendo ésta la que abastece a Europa.

Al margen de esos tres ingredientes -motor, tracción y acabado-, el EcoSport evoluciona mucho para perder cualquier atisbo 'low cost', pues ofrece más opciones de personalización -incluido el techo en contraste-, pantallas centrales táctiles de hasta 8 pulgadas, un sistema de sonido B&O Play de 675 W, volante calefactado y tecnologías avanzadas como la conectividad Sync 3, el regulador y limitador de velocidad, la cámara posterior, la vigilancia de ángulos muertos BLIS o los sensores de aparcamiento delante y detrás. Por no hablar de la mejora general de aspecto, porque si antes ya era robusto -casi diríamos que 'indestructible', pues fue ideado para países con infraestructuras poco desarrolladas- ahora aporta cierto refinamiento. Sobre todo en la versión ST-Line, con tapicería mixta de tejido y piel, asientos más deportivos, pedales de acero inoxidable o volante de cuero, y un exterior llamativo por los paragolpes y faldones laterales específicos, el alerón de mayor tamaño, el citado techo bitono o las llantas de 17 pulgadas.

En este sentido, contaremos que para realizar nuestro test empleamos dos unidades: una destinada al mercado alemán -la que aparece en las fotos- equipada con neumáticos de invierno en medida 215/45 R18 -no disponibles aquí- y que usamos para medir prestaciones y frenadas, y otra 'española', dotada de los 205/50 R17 que trae de serie, con la que completamos el grueso de la prueba y medimos consumos. Y lo explicamos porque hay diferencias. De hecho, no veríamos mal que se ofrecieran como opción las gomas de invierno, pues agarran de cine sobre nieve o barro, y las llantas de 18 pulgadas hacen volver miradas; aunque también alargan la frenada sobre firme seco -le medimos 59,8 metros desde 120 km/h, que es bastante- y no nos permitieron acercarnos a la aceleración anunciada, pues el '0-100' oficial es de 10,9 segundos y medimos 11,9. En conjunto, nos quedamos con el calzado para nuestro país, pues los 205/50 R17 agarran muy bien en carretera, recortan las frenadas unos metros en deceleraciones al límite y, al ser más estrechos, siempre ajustan un poco el consumo.

Dicho eso, tambien es verdad que esperábamos un poquito más de un EcoSport dotado de un 1.5 turbodiésel con 125 CV y 30,6 mkg de par, pues ni las prestaciones fascinan -9,3 segundos para recuperar de 80 a 120 km/h en cuarta y 12,3 en quinta- ni el gasto real es muy bajo: 7,5 l/100 km de media en nuestro ensayo mixto, lo mismo que dió el Tiguan 2.0 TDI 190 4Motion DSG y una décima de litro más que el Skoda Karoq 2.0 TDI 150 4x4 manual. Además, el motor apenas empuja hasta 1.400 vueltas y nunca exhibe la alegría que, curiosamente, sí demuestra en un Focus. Al menos, la caja manual de seis marchas permite sacar más partido a esa energía.

No obstante, y aunque digamos que debería andar más o que podría tener una respuesta más progresiva y suave, nuestro protagonista permite viajar a buen ritmo por autovía, y si salimos a carreteras estrechas y serpenteantes nos encontramos con un SUV que no se arredra, y que gusta de mantener ritmos muy dinámicos, pues balancea poco en curva, pasa sin rechistar por donde le decimos, frena honestamente -lleva tambores traseros, y convence más su rendimiento por potencia que por resistencia a los tratos despiadados- y tiene una dirección bastante rápida. Entre eso y el equipamiento deportivo ST-Line acabaremos disfrutando de lo lindo, aunque la postura al volante elevada -vamos más altos que en un Renault Captur o en un Peugeot 2008- puede restar algo de confianza al principio.

Además, las excursiones 'off road' están a su alcance por duras que sean, pues si un EcoSport de tracción delantera ya se defiende muy bien, la tracción AWD aumenta las posibilidades. Con dos matices: el acabado ST-Line no permite montar rueda de repuesto sobre el portón y las versiones diésel tienen 16 centímetros de altura al suelo, 3 menos que las de gasolina... que no ofrecen la tracción AWD.

LA CLAVE

En su día le hice 200 kilómetros de duros caminos a un EcoSport -de tracción delantera- y quedé tan sorprendido que aguardaba la llegada de la tracción total con ansia. Y es cierto que va de cine, aunque se une exclusivamente al nuevo motor diésel de 125 CV y éste nos ha dejado algo 'fríos'. Por lo demás, progreso enorme.

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