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Conducimos el Seat León ST Cupra R. El último de su especie

El León ST Cupra R es un modelo tan exclusivo como particular. Se trata de la última versión Cupra de un vehículo de la gama Seat. Parece un 'trabalenguas', pero es así. Lleva el logo Seat, por cierto rematado en cobre, pero si queremos hacernos con una de las 300 unidades que se destinan al mercado español habrá que gestionarlo por medio de Cupra, marca ya independiente a todos los efectos.

Portar la letra 'R' se traduce ante todo en exclusividad, no sólo por su precio, prestaciones o equipamiento: también porque no tiene competidores directos. En cualquer caso, contar con un modelo así se traduce en un coste también exclusivo, ya que los 53.495 euros se traduce en un desembolso extra de 12.065 euros respecto al León ST Cupra, que porta el mismo motor 2.0 TSI de 300 CV, cambio DSG7 y tracción total 4Drive. El incremento de precio se justifica en su mayor dotación de serie, alguna mejora dinámica y en un aspecto más deportivo y ligero debido al mayor aporte de la fibra de carbono.

Atractiva relación peso-potencia

Si nos fijamos el nuevo modelo incorpora elementos aerodinámicos rematados en fibra de carbono que reducen el peso total del conjunto hastas los 1.557 kilos en orden de marcha. La relación de 5,19 kg/CV es más propia de deportivos de raza. Nuestro protagonista lo es, pese a su formato familiar. La fibra de carbono cobra protagonismo en los difusores delantero y trasero, los faldones laterales o en el alerón posterior.

A todo esto se añaden paragolpes propios, entradas de aire más generosas, dobles salidas de escape, una llantas personalizadas de 19 pulgadas, frenos Brembo o neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 prácticamente de competición.

También el interior se dibuja con personalidad propia, con unos asientos tipo bucket rematados en Alcántara, lo mismo que el volante o la palanca del cambio, inserciones en color cobre o un generoso techo panorámico con apertura eléctrica.

Mejoras dinámicas

Bajo el capó mantiene el propulsor 2.0 TSI de 300 CV y 40,8 mkg de par máximo entre 2.000 y 5.200 rpm, asociado a la transmisión automática de siete velocidades con doble embrague y al eficiente sistema de tracción total 4Drive. Sin embargo, se desmarca con mejoras dinámicas, como una modificación del ángulo de caída negativa de las ruedas en 2 grados o un mayor ancho de vías, 20 milímetros en el eje delantero y 16 en el trasero, gracias a unas llantas con un buje más largo. Además se ha reajustado la dirección progresiva para que sea más directa y rápida.

El incremento de precio también se justifica por su mayor dotación de serie respecto al resto de la gama Cupra. Así presume de asistentes como el de mantenimiento de carril, control de crucero adaptativo, frenada de emergencia en ciudad, asistente de atascos y de emergencia, reconocimiento de señales de tráfico o luces de carretera inteligentes, tecnologías que se contemplan en el paquete Advanced Comfort & Driving Pack. De hecho la única opción disponible es la pintura metaliza, que cuenta con cuatro colores disponibles, uno de ellos exclusivo denominado Gris Blackness y que por 215 euros nos hará más genuinos aún, ya que sólo 120 unidades se rematarán con esa tonalidad.

Destacar, asimismo, elementos como el cuadro de mandos Digital Cockpit de 10,25 pulgadas, el sistema de navegación, una completa conectividad gracias al sistema Full Link, un sistema de sonido Beats Audio de 340W o un nivel 2 de conducción autónoma.

Esto último se agradece en escenarios de tráfico denso o en autopista, pero el León ST Cupra R apetece conducirlo sin 'injerencias' exteriores y con curvas de por medio. Ahí es donde se disfruta de verdad este deportivo disfrazado de familiar.

Prestaciones de carreras

Gracias a la función Launch Control acelera de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 266 km/h. Desde el Seat Drive Profile podemos optar por cuatro programas de conducción, Comfort, Sport, Cupra y una opción individual que nos permite ajustar al gusto los parámetros de la suspensión adaptativa DCC, de la dirección o del motor.

Si apuramos el propulsor sube hasta las 6.800 rpm, con un sonido tan bonito como deportivo, con efecto punta-tacón incluido. Desde las levas del volante podemos gestionar las siete relaciones y es una goza enlazar curvas por su excelente motricidad y los escasos balanceos y cabeceos de la carrocería. Frena de lujo y la dirección es superprecisa. En ese escenario el consumo se dispara por encima de los 12 litros, pero la media homologada es de 7,1 cada 100 kilómetros.

Por las malas es un pura sangre, pero lo mejor es que si nos tomamos las cosas con calma ofrece un confort de marcha muy elevado para el día a día. Además, su amplitud interior y un maletero que parte desde los 587 litros nos permite disfrutar de la familia o el ocio sin estrecheces.

En definitiva, un modelo tan exclusivo que cuesta hasta encontrarle rivales directos. Eso sí, los caprichos se pagan y el precio se dispara un tanto.