Probamos el Opel Insignia Grand Sport. Magnífico
DESDE 28.658 EUROS

Probamos el Opel Insignia Grand Sport. Magnífico

Su aspecto es más deportivo y sus 'maneras' también. Es más amplio, está mejor equipado y su eficiente gama de motores nos ha convencido. Se trata de una nueva dimensión de un modelo que recorta distancias con los rivales Premium del segmento.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

26 de Marzo 2017 14:41

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El Opel Insignia debutó en 2008 y supuso un gran cambio de imagen para la marca. Su éxito desde el inicio fue tal que, incluso puso contra las cuerdas a rivales con sello Premium en el segmento. Y en España se convirtió en el modelo más vendido de su categoría, con una cuota de mercado que en algunos momentos llegó a ser del 23 por ciento. Con esos buenos mimbres toma impulso la segunda generación, completamente nueva y mucho más completa en todos los sentidos. Debutará en junio con el Insignia Grand Sport y después del verano llegará la variante familiar Insignia Sports Tourer y su derivado disfrazado de todocamino, el Country Tourer. No habrá, por lo tanto, carrocería cuatro puertas.

Por cambiar ha cambiado hasta de nombre. O mejor dicho, es más completo. Se añade la coletilla Grand Sport y no lo hace porque sí. Ya hemos comentado que mantiene la esencia, pero no hay que ser adivino para observar que el diseño es mucho más atlético y dinámico. Inspirado en el concept Monza, se trata de una berlina con apariencia coupé por su pronunciada caída de techo. Y nace desde una nueva plataforma que le permite ser más avanzado tecnológicamente y más ligero, con un ahorro en el peso del conjunto que en algunas versiones llega hasta los 175 kilos.

Modifica su aspecto y también su tamaño. Ahora mide 4,90 metros de longitud (55 milímetros más), es más bajo y presenta una mayor distancia entre ejes. El puesto de conducción se ha rebajado 30 milímetros y el habitáculo sale beneficiado en todas las mediciones porque hay más cota de anchura, de altura al techo y espacio para las piernas detrás. El incremento de 25 milímetros al nivel de las rodillas convierte a este modelo en uno de los más generosos y confortables para viajar detrás. No podemos decir lo mismo del maletero, que pierde 40 litros respecto a su predecesor. La ?tiranía? del diseño en este caso no juega a favor, pero en cualquier caso los 490 litros y el amplio portón dan mucho juego.

Interior totalmente rediseñado

Más radicales han sido si cabe los cambios introducidos en el interior. Totalmente rediseñado, además de más amplio, como ya hemos comentado, es más ergonómico, está rematado con materiales de mayor calidad y todo es más 'limpio', eliminándose una gran cantidad de mandos que en el modelo anterior llegaban a abrumar. Ahora el cuadro de mandos combina una esfera central digital escoltada por relojes analógicos tradicionales, el Head up Display a color nos informa de lo más importante sin apartar la vista de la calzada y la pantalla táctil del salpicadero es mucho más completa en sus funciones e intuitiva en su manejo.

En la consola central incorpora detalles que se agradecen, como un freno de estacionamiento eléctrico o un punto de recarga inalámbrica para el smartphone. Este último es vertical y algo estrecho para algunos móviles. Y qué decir de los asientos delanteros firmados por el especialista AGR (en opción), que miran tanto por nuestro bienestar como por nuestra salud de espalda.

Si pasamos a las plazas traseras parecen diseñadas para gigantes porque el espacio es muy generoso en las tres dimensiones. Además se añade por primera vez un sistema de calefacción en los asientos laterales y varias tomas USB. Eso sí, la pronunciada caída de techo provoca que el acceso sea algo más incómodo que antes.

Dos detalles más antes de entrar con la oferta mecánica. El capó es activo por primera vez en un Opel y al repostar se ha eliminado el tapón del depósito para que sea más rápido y limpio. Ahora sí, entre la gama de motorizaciones encontramos una suculenta oferta, tanto de gasolina como diésel. Entre los primeros estrena un nuevo 1.5 turboalimentado que ofrece dos niveles de potencia, 140 y 165 caballos, mientras que en lo más alto se sitúa un 2.0 Turbo que eroga 260 CV y se asocia a una transmisión automática de ocho relaciones y a un sistema de tracción total evolucionado. Esta versión llegará a la vuelta del verano.

Si preferimos ciclo turbodiésel la apuesta pasa por el conocido bloque 1.6 CDTi que arroja 110 y 136 caballos, respectivamente, y un escalón por encima encontramos un 2.0 CDTi con 170 CV. Este último se puede asociar a la tracción 4x4, aunque esta combinación se retrasará hasta el otoño. Para el cambio la gama dispone de cajas manuales o automáticas de seis relaciones, si bien se ofrece una nueva transmisión con convertidor de par de ocho relaciones, de serie en el 260 CV gasolina y opcional en el diésel más potente.

Tracción total más efectiva

El Insignia Grand Sport es más dinámico porque es más ligero, pero también porque ha revisado algunos 'aliados' en este sentido. Uno de ellos es la nueva tracción total con reparto vectorial del par, que prescinde del anterior diferencial en favor de un módulo de control denominado 'Twinster' y que consta de dos embragues. De entrada es más ligero y en curva la rueda exterior trasera recibe más par para completar el giro con mayor precisión. Este sistema provoca una menor intervención de los frenos y su funcionamiento se ajusta al modo de conducción que hayamos elegido, de los que tres que nos ofrece el vehículo: Normal, Tour o Sport.

Otro de los elementos que se han revisado es el conocido chasis adaptativo FlexRide, que ahora contempla más parámetros en su intervención. De esta manera se han incrementado las diferencias entre los mencionados modos de conducción (Normal, Tour y Sport) al intervenir en la suspensión adaptativa, la dirección eléctrica, la respuesta del acelerador, el mapa del cambio automático, la tracción total, el control de crucero adaptativo y en el sonido del motor. Además, en modo Sport se añade ahora una función Individual para que el conductor pueda configurar algunos parámetros a su gusto.

Tampoco se puede dejar pasar por alto los nuevos faros matriciales IntelliLux LED. Se ha incrementado hasta 16 el números de módulos de cada faro (el doble que en el Astra), se produce más luz, las transiciones son más suaves, se mejora la iluminación en curva y se estrena una función de foco de largo alcance de hasta 400 metros. De esta forma siempre tendremos el máximo de luz, sin deslumbrar al resto de los usuarios y adaptándose a las condiciones del trazado.

Hasta ahora todo lo comentado lo pudimos comprobar de una manera teórica en la factoría alemana de Rüsselsheim, la cuna del Insignia. Desde ahí comenzamos la prueba dinámica con los protagonistas recién salidos de la línea de montaje. Elegimos el nuevo motor 1.5 Turbo con 165 caballos con cambio manual para iniciar el recorrido. Es un motor agradable en conducción tranquila y con carácter si se le busca. Apenas nos llegan decibelios y vibraciones al volante y alcanza los 225 km/h de velocidad máxima sin esfuerzo. Tampoco fue un inconveniente realizar adelantamientos con soltura en carretera, y en zonas reviradas de montaña su comportamiento es noble, sin apenas balanceos, aunque sí que esperábamos una mayor respuesta del motor a bajo régimen, aspecto que comprobaremos con mayor exigencia cuando lo probemos más a fondo.

En cualquier caso el nuevo Insignia Grand Sport es más ligero y eso se nota desde el principio. Es más directo al actuar sobre el volante y más ágil en los cambios de apoyo. Y eso que nuestra unidad montaba el chasis 'base' de serie. Eso sí las cifras de consumo se dispararon hasta los 9,0 litros de media (homologa 5,7 litros), pero que nadie se alarme porque realizamos una conducción sin miramientos hacia la eficiencia, por zonas de montaña, autopistas con tramos sin límite de velocidad y apurando el amplio rango de juego que da el motor.

Cambiamos de montura y lo hacemos con la versión diésel dos litros con 170 CV, también con caja manual de seis velocidades, pero en esta ocasión con el chasis FlexRide. Quizás el diésel no tenga la mejor carta de presentación en estos momentos, pero esta variante firma mejores prestaciones que el 1.5 Turbo de gasolina con 165 CV y mejora el consumo. No es tan 'agradable' en marcha, pero ofrece una mejor respuesta a bajo régimen y eso evita que tengamos que acudir al cambio con tanta frecuencia. Además, chasis controlado electrónicamente brinda una nueva dimensión en aspectos como la dinámica o el confort.

Y para el final dejamos la guinda, el 2.0 Turbo de gasolina con 260 CV asociado a la nueva caja automática de ocho relaciones y al optimizado sistema de tracción total. Se trata de la máxima expresión de la gama de momento y su rendimiento es soberbio. Su velocidad se limita a 250 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos. Son datos a tener en cuenta, pero lo mejor es el tacto general que ofrece, el sonido del motor al acelerar y la gestión de marchas de un cambio rápido y muy efectivo. No nos metemos a fondo con la tracción total porque el trayecto, urbano y por autopista en seco, no fue el más propicio para sacar conclusiones, pero ya entraremos en materia más adelante, cuando tengamos una unidad de pruebas.

Equipamiento muy avanzado

El Insignia siempre se caracterizó por ser un modelo muy avanzado tecnológicamente hablando. En esta segunda generación se mantiene e incrementa esta filosofía, con una generosa dotación que salpica tanto a la seguridad, como al confort o la conectividad. Ya hemos comentado algunos elementos anteriormente, pero hay que destacar otros, como una nueva cámara de visión 360º que se completa con otra de visión trasera, una alerta de tráfico cruzado en la zaga, un asistente de aparcamiento autónomo, alertas de cambio de carril (con corrección de trayectoria incluida) y de ángulo muerto, una más de colisión frontal, un asistente de reconocimiento de señales de tráfico, un indicador de distancia de seguridad o un control de velocidad de crucero adaptativo con frenada de emergencia.

Por su parte, el asistente personal de conectividad y el servicio Opel OnStar cuentan con funciones ampliadas que permiten, por ejemplo, reservar habitación en un hotel o buscar una plaza de aparcamiento, mientras que el sistema multimedia IntelliLink se completa con nuevas aplicaciones y contempla wifi 4G para cuatro dispositivos en el interior.

Y para finalizar, señalar que a partir del verano estará disponible el servicio Opel Exclusive. Es un claro ejemplo por acortar distancias con sus rivales Premium, ya que el cliente podría configurar a su gusto su Insignia, hasta el punto de que sea único si así lo desea. La amplia carta contempla colores, materiales, acabados, llantas... Esta oferta también estará disponible en la versión Sports Tourer.

PRECIOS

1.5 Turbo 140 CV    desde 28.658 euros

1.5 Turbo 165 CV    desde 32.258 euros

1.6 CDTI 110 CV    desde 29.858 euros

1.6 CDTI 136 CV    desde 30.758 euros

2.0 CDTI 170 CV    desde 35.838 euros

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