Aunque las olas de calor suelen anunciarse como fenómenos puntuales, lo cierto es que el calor intenso se queda más tiempo del que desearíamos. Agosto ha vuelto a poner a prueba a conductores y vehículos con temperaturas extremas, en algunos casos superiores a los 40 ºC, que convierten cualquier desplazamiento en un reto añadido. No solo se trata del malestar físico que sienten los ocupantes, sino también del efecto directo que estas condiciones tienen sobre la carretera y la mecánica de los coches.
El asfalto puede superar fácilmente los 60 ºC, aumentando la distancia de frenado y acelerando el desgaste de neumáticos. Los motores trabajan al límite para mantener la temperatura adecuada, los sistemas de climatización se ven obligados a rendir más y la fatiga del conductor aparece con mayor rapidez. En este contexto, la prevención y el sentido común se convierten en aliados imprescindibles. Por eso, recopilar consejos prácticos y sencillos para conducir con seguridad bajo el calor no es solo útil, sino necesario para reducir riesgos.
4El momento del día también importa

No todos los momentos son iguales para conducir cuando el calor aprieta. Las horas centrales del día, entre las 12:00 y las 17:00, suelen ser las más duras y peligrosas. En ellas, la temperatura del aire se suma al calor acumulado en el asfalto y en el habitáculo del coche, generando un cóctel que afecta a la seguridad.
Siempre que sea posible, lo más recomendable es planificar los viajes a primera hora de la mañana o al final de la tarde. Además de evitar el sol más intenso, se circula con un tráfico más fluido, lo que contribuye a reducir el estrés y el consumo de combustible. No siempre es viable reorganizar los horarios, pero hacerlo puede mejorar notablemente la experiencia al volante en plena ola de calor.