comscore

Nuevo Renault Clio. Un Mégane a escala

Se avecina la tormenta perfecta en el segmento utilitario porque parece que unos cuantos fabricantes se han puesto de acuerdo para ponerlo patas arriba. Y es que Peugeot con su nuevo 208, Opel con su recién llegado Corsa y ahora Renault con su equilibrado Clio han subido el listón de estos modelos en aspectos como calidad, eficiencia y seguridad, hasta situarlo un escalón por encima de sus rivales.

Tal y como lo han hecho Corsa y 208, Renault parte de una nueva plataforma CMF-B que le permite adelgazar 50 kilos y presentar una longitud algo menor sin sacrificar espacio interior. De hecho, se han ganado 20 mm en anchura dentro del habitáculo a base de trabajar el tapizado de las puertas, y 26 mm a nivel longitudinal reduciendo el grosor de los asientos o la profundidad del salpicadero entre el volante y la luna delantera. En cuanto al maletero, la marca habla de un aumento de 61 litros respecto al Clio IV hasta llegar a los 391 -366 en los diésel por lo que ocupa el depósito de urea-, cifra que esta vez no asustará a los rivales. En el interior del nuevo Clio no sobra espacio pero tampoco falta. La ganancia real respecto al Clio IV no es excesiva, pero sí suficiente para viajar de forma más holgada. Por ejemplo, se agradece que, a pesar de haber reducido la altura del coche en 8 mm, la cota de altura en las plazas traseras haya aumentado para que un pasajero de 1,86 metros no roce en el techo gracias a una banqueta situada en un plano inferior.

En el Clio sorprende la calidad de acabado y materiales, casi dignas de un modelo premium e incluso mejor de la que podamos encontrar en un Mégane. Además, es sencillo alcanzar una posición natural y descansada al volante, y destaca la ergonomía lograda gracias a los ocho interruptores situados bajo la gran pantalla central, las tres ruletas de la climatización o los botones ubicados a la izquierda del volante, para facilitar el acceso directo a las funciones más habituales sin tener que pasar por los menús de la pantalla.

Exteriormente el nuevo Clio adopta el diseño del Mégane y su firma luminosa LED en forma de C, de modo que cuando se le ve llegar por atrás desde el espejo retrovisor es difícil distinguirlo de su hermano mayor. Y una buena noticia es que todos los Clio, incluido el básico, van a llevar de serie faros Full LED con más de 70 metros de luz adicional. El secreto es que la propia Renault ha desarrollado un módulo LED que ha vendido a los proveedores (Hella, Farba y Magneti Marelli), reduciendo costes para que todos los Clio lo lleven de serie.

Motor desarrollado con Daimler

Probamos el Clio con el nuevo motor 1.3 TCe de 130 CV desarrollado con Daimler y que sustituye al de 120 CV. Va asociado siempre al cambio automático EDC con levas en el volante y mueve al nuevo modelo con brío y, si se quiere, con el genio de un pequeño GTI sin que los consumos se disparen más allá de la lógica. Así, durante la primera toma de contacto por tierras portuguesas nos gastó 5,5 l/100 km por carreteras de segundo orden sin pasar de 100 km/h, y 6,0 l/100 km circulando por autopista a 120 km/h. Pero resulta incluso más equilibrado el motor TCe de 100 CV, un motor de tres cilindros con turbo que sustituye al de 90 CV y que, según Renault, será el más solicitado por los compradores por su relación prestaciones-consumos. Con esta versión, que disimula muy bien su condición de tricilíndrica, el consumo a 120 km/h se queda en unos exiguos 5,0 l/100 km. Y aunque se mantiene el mismo cambio manual, se ha reposicionado la palanca y se han acortado sus recorridos, transmitiendo más precisión. Con cualquiera de esas mecánicas nos ha gustado mucho el tacto de la dirección y también la respuesta del chasis en las zonas de curvas más comprometidas, que acometemos a un ritmo elevado buscando puntos débiles. Pero no conseguimos dejarle en evidencia. El tren delantero ha sido reconcebido y los reglajes de la suspensión trasera se han suavizado para evitar la sequedad que se apreciaba en el Clio anterior; no obstante, se ofrecen dos ajustes de chasis en función del peso, uno especifico para los diésel y el TCe de 130, y otro para el resto, y en cualquiera de los casos el coche es más firme que blando, lo que notaremos sobre todo en las carreteras con asfalto más deteriorado. El sistema Multi-Sense, que se puede activar desde la pantalla táctil o desde un acceso directo en la parte inferior de esta, ofrece dos modos de conducción: Eco y Sport, y un modo MySense que permite personalizar los diferentes parámetros. Y lo que nos ha gustado menos es que el modo Sport actúa bien sobre la dirección pero apenas varía la respuesta del acelerador, lo que decepciona al esperar mas sensación de inmediatez a la presión sobre el pedal derecho.

Seguridad. Al nivel de los grandes

Además del Asistente de Tráfico y Autopista con Stop&Go, el nuevo Clio cuenta con Frenada Activa de Emergencia, Alerta de Ángulo Muerto, Reconocimiento de Señales de Tráfico con aviso por exceso de velocidad, Alerta de Cambio de Carril y Asistente para el Mantenimiento de Trayectoria. El Asistente de Tráfico y Autopista es un sistema autónomo de Nivel 2 y utiliza una cámara frontal y un radar para funcionar entre 0 y 160 km/h, siempre que las líneas de la carretera estén perfectamente visibles y haya vehículos por delante. Este asistente estará disponible en el TCe de 130 CV con cambio EDC a partir de finales de 2019.

1 NHm4tPN8UWvFR Motor16

La gama clio. Con el R.S. Line como estrella herencia de competición

La gama española del nuevo Clio comprende tres motores de gasolina, con 75, 100 y 130 CV, y dos motorizaciones diésel, con 85 y 115 CV; además de cuatro niveles de acabado: Life, Intens, Zen y R.S. Line. El motor SCe de tres cilindros y 75 caballos, que llega a finales de año, estará asociado a un cambio manual de 5 velocidades; el TCe de 100 llegará con las primeras entregas en el mes de septiembre con un cambio manual de 5 velocidades, aunque a finales de año también dispondrá del cambio automático XTronic y una versión de GLP; y también desde el principio se ofrecerá el TCe de 130. El acabado R.S. Line solo se podrá pedir con los motores de gasolina de 100 y 130 CV; el Zen, con todos salvo el de 75 CV; el acabado de acceso Life, solo con el de 75 CV; y el Intens estará disponible con los motores de 75 y 100 en gasolina, y con el de 85 en diésel. Y en 2020 el Clio recibirá una motorización híbrida E-Tech con un motor de gasolina 1.6 de origen Nissan y dos motores eléctricos. Y lo más interesante de esta versión es que podrá hacer en modo eléctrico, y siempre que no se le pidan más de 35 kW, hasta 5 kilómetros sin sobrepasar los 80 km/h. Este dato será clave para lograr un 40 por ciento de ahorro en consumo en ciclo urbano respecto a un motor de gasolina clásico. El Clio con acabado R.S. Line sustituye al actual GT Line, añadiendo contenido y una estética más agresiva. En el interior del nuevo Clio R.S. Line encontramos unos asientos deportivos con mayor sujeción lateral, inserciones con una estética que simula la fibra de carbono, un volante deportivo de cuero perforado con el doble rombo R.S., unos pedales de aluminio y una estética interior salpicada de piezas negras con pespuntes y ribetes rojos. Ya en el exterior, el Clio R.S. Line destaca del resto por su lámina F1 característica de todos los R.S. Line, por la calandra frontal en nido de abeja, por las llantas de aleación de 17 pulgadas de diseño específico y por una zaga de diseño más deportivo.