miércoles, 25 mayo 2022

Nuevo Opel Grandland 2021. Primera prueba

La apertura de pedidos (desde 23.600 euros con promociones) del nuevo Opel Grandland se abrió el pasado mes de julio, pero es ahora cuando llega y hemos tenido ocasión de conocerlo a fondo. Básicamente son cambios estéticos, muy aparentes, y algunas mejoras tecnológicas, ya que la base del vehículo a nivel de plataforma, motores o transmisiones queda tal cual.

Intensa es la actividad en Opel en las útimas semanas. Al nuevo Astra se suma el atractivo proyecto retro del Manta electrificado, y concluye ahora con nuestro protagonista, un consolidado SUV que mantiene intactas sus dimensiones exteriores, habitabilidad y capacidad del maletero. Sin embargo, el Grandland (desaparece la X) da un giro radical en su diseño, destacando el sello Vizor, con la característica parrilla en policarbonato negro que ya es una constante identificativa de la marca desde que la estrenó el Mokka.

Interior totalmente digitalizado

También el interior es digno de un profundo restyling. Ya es totalmente digital (se denomina Pure Vision), con un cuadro de mandos configurable con seis universos, o una pantalla táctil en el salpicadero que es de 12 pulgadas en el mejor de los casos. Y conserva los confortables asientos avalados por AGR.

El resto de novedades son ya tecnológicas, y muy avanzadas. De hecho es el primer Opel que incorpora la última generación de los avanzados faros matriciales Intelli-LUX LED Pixel, con 84 diodos por faro, así como un sistema de visión nocturna. Este último monta una cámara frontal por infrarrojos que detecta peatones o animales por los cambios de temperatura y hasta 100 metros por delante

Además contempla un control de velocidad adaptativo con función Stop & Go para hacer más llevaderos los atascos, mantenimiento de carril activo, cámara con vista 360º, control del ángulo muerto, aparcamiento asistido, alerta de fatiga, frenada de emergencia en ciudad, reconocimiento de señales, alerta de colisión trasera… La seguridad no será un problema

Las motorizaciones no cambian

No hay sorpresas en la gama de motorizaciones. Hereda las versiones de gasolina y turbodiésel de 130 CV ya conocidas, el primero con transmisión manual o automática, y el segundo sólo con cambio AT8. Tampoco hay novedades en las dos versiones híbridas enchufables, la de acceso con 225 CV y la más potente, ya con 300 CV y tracción total al incorporar un segundo motor eléctrico en el eje trasero. Se ha mejorado ligeramente la autonomía eléctrica en ambas variantes (61 kilómetros en el primero y 66 en el Hybrid4) pese a conservar la batería de iones de litio de 13,2 kWh de capacidad, y se puede rodar hasta los 150 km/h sin aporte térmico.

El cargador embarcado en ambas versiones, que presumen del sello medioambiental 0 emisiones, es de 3,7 kW (se carga en 4 horas), y en opción se ofrece otro de 7,4 que reduce a 2 horas la carga completa. Además estas versiones PHEV ya se pueden combinar con el deportivo acabado GS Line

No hay cambios en cuanto a rendimiento y dinámica con el anterior Grandland X, pese a que sí tuvimos la sensación (compartida con más compañeros) de que el recién llegado tiene un rodar más refinado y silencioso. En cualquier caso es un vehículo confortable, amplio, práctico y hasta ágil para afrontar carreteras sinuosas con garantías.

Precios del nuevo Grandland

Disponible con los acabados Business Edition, GS Line y Ultimate, se puede adquirir desde 23.600 euros con promociones (34.600 el PHEV aplicando Moves), o bien con cuotas mensuales de 300 o 270 euros, respectivamente, sin entrada. El PVP del Grandland con motor 1,2 PureTech de 130 CV parte desde los 28.073 euros, mientras que el diésel 1.5 D con la misma potencia está disponible desde 31.634 euros y ya con cambio automático AT8 de serie. Las versiones PHEV cuestan, sin descuento, 44.050 euros la de acceso con 225 CV y 50.550 la más potente con 300 CV y tracción total.