Recibir una multa de tráfico nunca es plato de buen gusto. No importa si son unos pocos euros por estacionar mal o una sanción grave con pérdida de puntos. La sensación es la misma: una mezcla de enfado, sorpresa y resignación. Muchos conductores optan por pagar sin más, pero lo cierto es que la DGT ofrece varias alternativas que conviene conocer antes de tomar una decisión.
En este artículo, repasamos cuáles son esas opciones, qué consecuencias tiene cada una y qué plazos debes tener en mente para no perder derechos ni pagar más de lo necesario. Porque, aunque las multas son un mecanismo para mejorar la seguridad vial, nadie quiere que se conviertan en un problema mayor por falta de información.
1El período voluntario: 20 días para decidir

Todo empieza con la notificación de la denuncia. En ese momento, se abre lo que la Dirección General de Tráfico (DGT) denomina ‘período voluntario’, que dura 20 días naturales. Durante ese tiempo, el conductor puede optar por pagar la multa con un 50% de descuento o bien presentar alegaciones si considera que la sanción no está justificada.
Es, sin duda, el momento más importante del proceso. Si se paga, la sanción se convierte en firme y el procedimiento se cierra de forma inmediata. En cambio, si se recurre, se pierde el derecho al descuento, pero se abre la posibilidad de que la multa sea anulada o reducida si se demuestra que existen errores o circunstancias que la invaliden.