Mercedes Clase E Cabrio. Ya lo hemos conducido
A LA VENTA EN SEPTIEMBRE

Mercedes Clase E Cabrio. Ya lo hemos conducido

El modelo más exclusivo de la gama crece en tamaño, confort y tecnología. El techo de lona eléctrico se abre o cierra en 20 segundos y ofrece cuatro motorizaciones con hasta 333 CV de potencia.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

28 de Junio 2017 11:53

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El Mercedes Clase E Cabrio es el quinto elemento de una gama que se completa con la berlina, el Estate, el All-Terrain y el Coupé. Con este último es con el que más comparte, aunque nuestro protagonista se muestra más 'caprichoso' gracias a su condición de descapotable. Para disfrutar de este vehículo tendremos que esperar hasta septiembre.

Desde 1992 la marca se mantiene fiel a la hora de poner en juego un cabrio en la Clase E. En esta última generación crece en longitud 12,3 centímetros respecto a su antecesor (hasta los 4,83 metros). También lo hace en anchura (7,4 centímetros) y estira la distancia entre ejes otros 11,3 centímetros, con el fin de ofrecer dos plazas traseras con un mayor espacio para las piernas. Detalles como las puertas sin marco, la ausencia de un montante central y las cuatro ventanillas escamoteables potencian una silueta de corte deportivo.

Sin embargo, su personalidad la marca el techo de lona eléctrico. Disponible con cuatro colores diferentes, de serie consta de una estructura multicapa e insonorizante que permite aislar el habitáculo con una calidad que no tiene mucho que envidiar a la de un techo duro, tanto por ruido como por climatización. Y de paso ahorramos ocho kilos de peso. Aún así, los mecánismos eléctricos y los refuerzos de la carrocería incrementan en 95 kilos el peso respecto al Coupé.

Hasta los 50 km/h

El mecanismo eléctrico necesita 20 segundos para abrir o replegar la lona con un movimiento marcial, operación que se puede realizar en marcha hasta los 50 km/h. Esta circunstancia resulta muy útil, como pudimos comprobar a la salida de un largo túnel donde nos esperaba una traicionera tormenta (se cerró a tiempo de mantenernos secos).

Tuvimos ocasión de rodar por carreteras y autovías sin techo, y lo cierto es que el viento y la rumorosidad apenas molestan en las plazas delanteras. Para ello cuenta en su dotación de serie con el denominado Aircap, un paravientos eléctrico que se despliega en el montante del parabrisas y que funciona en 'coalición' con un segundo que se despliega por detrás de los reposacabezas traseros. Opcionalmente se ofrece un tercer paravientos desmontable que se instala en las plazas de atrás y nos priva de poder utilizarlas. 

La intención de la Clase E Cabrio es que su propietario pueda circular descapotado la mayor parte del año posible. Por eso se incorporan aliados como una asientos calefactados o el sistema Airscarf, que hace las veces de una bufanda virtual al contar con unas salidas que expulsan aire caliente en la zona del cuello en las butacas delanteras. Estas también cuentan con un sistema de refrigeración que, con mucho calor, como durante nuestra toma de contacto, tardaron en ser efectivas más de la cuenta.

El habitáculo comparte los rigores de calidad y estéticos de la variante Coupé, más aún si contamos con el opcional widescreen, formado por dos pantallas de alta resolución que se funden bajo una misma cubierta de cristal. Delante estaremos como en casa; detrás tampoco se va nada mal en las dos plazas que ofrece, y pese a las facilidades que ofrecen los asientos delanteros eléctricos para retirarse hacia adelante, el acceso con el techo montado es incómodo.

El respaldo se puede abatir en dos secciones iguales (50/50) con el fin de ampliar si es necesario la capacidad del maletero, que oscila en condiciones normales entre los 385 litros y los 310 si el techo se repliega. Además, en ese compartimento se monta un estor de seguridad que reconoce si hay equipaje a la hora de descapotar el vehículo, acción muy práctica porque nos evitará tener que bajarnos para colocarlo, como pasaba hasta ahora.

Dos tipos de suspensión

De serie la Clase E Cabrio monta el tren de rodaje Agility Control, que rebaja la altura del chasis 15 milímetros con respecto a la berlina. En este caso no se ofrece la suspensión 'intermedia' Dynamic Body Control con amortiguación regulable, pero sí que se puede optar a la sofisticada suspensión neumática Air Body Control.

La gama de motorizaciones contempla cuatro opciones de gasolina y diésel. En este caso no se comercializa la variante de acceso en gasolina E200 de 184 CV, así que la oferta se limita al E300 de 245 CV y al E400 de 333, el más potente ya un V6. En ciclo turbodiésel las variantes son el E220d de 194 CV y el E350d de 258, este último también V6. Los dos más potentes presumen de un sistema de tracción total 4Matic y todos los motores están gestionados por una transmisión automática 9G-Tronic.

Tuvimos ocasión de rodar con la versión E220d, sin duda la que más éxito tendrá a nivel de ventas en nuestro mercado. El conjunto pesa 1.830 kilos pero su rendimiento es francamente bueno y desde muy bajo régimen empuja con fuerza gracias a los 40,8 mkg de par máximo que ya están disponible desde 1.600 rpm. Acelera de 0 a 100 km/h en 7,7 segundos, alcanza los 237 km/h de velocidad máxima y homologa un consumo medio de 4,3 litros, aunque durante nuestro trayecto, con dos personas, sin techo y la climatización funcionando a tope, no conseguimos bajar de los 6,6 litros. El cambio 9G-Tronic es una delicia por su rapidez de respuesta y confort en el salto entre marchas, y lo podemos gestionar desde las levas del volante. 

Sin techo y con los paravientos de serie desplegados se puede circular a velocidades de autopista (130 km/h en las francesas) sin ningún temor a que nos moleste el aire o los remolinos de viento. Incluso se escucha el equipo de sonido sin tener que forzar el volumen. Con la lona montada parece un milagro que la sonoridad en el interior sea tan baja, aunque lógicamente es superior a la que se registra en la versión Coupé. Y dinámicamente es sobresaliente el equilibrio del que hace gala entre confort y eficacia. Además, con el asistente Dynamic Select podemos variar la personalidad del vehículo gracias a los cinco programas de conducción diferentes que ofrece, Comfort, Eco, Sport, Sport+ e Individual, variando las características del cambio, del acelerador, de la función de parada y arranque, de la suspensión...

Antes de entrar de lleno con el equipamiento, destacar un detalle que nos ha llamado la atención. El sistema del limpiaparabrisas inteligente Magic Vision Control, que cuenta con un brazo con eyectores de agua climatizados a ambos lados, incluye una función que reconoce si el techo está replegado, reduciendo la cantidad de agua y activando los eyectores cuando el barrido es descendente para evitar que salpique a los ocupantes. Genial.

Tecnología de vanguardia

Otro punto a favor es la tecnología en materia de seguridad y conectividad, convirtiéndose en uno de los vehículos más avanzados del momento. Destacamos el asistente Distronic que es capaz de seguir automáticamente al vehículo que llevamos delante hasta los 210 km/h, manteniendo la distancia de seguridad, y con el piloto automático de dirección es capaz, incluso, de afrontar curvas moderadas por sí mismo. También añade una función de reanudación de la marcha en atascos. Por lo tanto estamos un paso más cerca en cuanto a conducción autónoma se refiere.

En la dotación de serie la nueva Clase E Cabrio incorpora elementos como los faros LED High Performance, un servofreno de emergencia activo, el sistema Remote Online (conectividad con el vehículo mediante Mercede me), llantas de aleación de 18 pulgadas, una consola central rematada en madera de fresno negro, piloto de aparcamiento con cámara de marcha atrás o el sofisticado panel táctil Touchpad. En los próximos días os comunicaremos los precios que Mercedes todavía no ha desvelado.

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