McLaren GT y McLaren 720s Spider. De Woking al cielo
AL VOLANTE

McLaren GT y McLaren 720s Spider. De Woking al cielo

No todos los días tiene uno el privilegio de ponerse a los mandos de semejantes criaturas, auténticos deportivos reservados a economías solventes y manos experimentadas. Deportivos creados con exquisito mimo y capaces de subirte a los cielos gracias a sus prestaciones, a su dinámica, a su sonido.

Julián Garnacho

Julián Garnacho Twitter

14 de Abril 2020 22:00

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El pasado jueves 27 de febrero abría sus puertas en Barcelona el primer concesionario oficial de McLaren en España. Afortunados por poder conocer dónde venden, mantienen y reparan deportivos que superan de calle los 200.000 euros, es cierto que el plato fuerte de la jornada fue poder conducir algunas de las máquinas que la firma británica tiene en cartera.

Cada año pasan por mis manos cientos de coches, aunque reconozco que no todos los días tiene uno el privilegio de ponerse frente al volante de este tipo de automóviles, que muchos apasionados de las cuatro ruedas simplemente llaman 'sueños'.

Razón no les falta, ni mucho menos, unos sueños solo accesibles para una mayoría mediante un Euromillón y que denotan ser especiales con solo abrir su puerta. No lo hacen como el 99 por ciento de los coches que conocemos, sino con una coreografía que imita el movimiento de las alas de una mariposa. Eso te hace sentir especial. Sentir que un McLaren no es un deportivo 'del montón'.

Aunque hablemos del GT, su modelo de acceso

Éste ya usa esa cinemática para sus puertas, y acomodarte en su habitáculo, exclusivo para dos, es un verdadero juego de niños. Pero es cierto que no sobra el espacio, sobre todo en la zona de los pies, pues para centrar las masas -tiene un reparto del 42,5 por ciento delante y el 57,5 detrás- se adelanta su puesto de conducción y el paso de rueda invade un tacto el habitáculo.

Tras aclimatarnos a sus mandos -las palancas tras el volante son obras de arte-, a su pantalla central de 7 pulgadas y a los demás botones ponemos en marcha su M840TE, un bloque colocado en posición central que se combina con un cambio de doble embrague y 7 velocidades.

Sorprende el confort de marcha que transmite, su excelente visibilidad, el agrado de su motor... No en vano este GT es tan bueno en el día a día como en la pista más salvaje. Debes hacerte, eso sí, con sus más de dos metros de anchura, sobre todo en ciudad, donde incluso trabaja su función Start/Stop.

Pero es en carretera abierta donde el McLaren GT muestra sus encantos. El motor es una verdadera maravilla y ofrece tres programas para personalizar la entrega de potencia, y otros tres para regular su chasis. Es como llevar a tu jefe de pista de acompañante.

Los kilómetros no cansan, y cuando aparecen las curvas se las devora como si de un picante compacto se tratase. Ahora bien, el de Woking sale 'volando' de ellas en cuanto das gas. Y es que tras tu espalda llevas nada menos que 620 caballos, que pueden ser lo más dóciles que imagines, pero también un auténtico ciclón. Es decir, que puede pasar de confortable GT a bólido de carreras.

Pero para bólido, su hermano mayor, el 720S Spider

Semejante criatura son ya palabras mayores, sólo apto para manos experimentadas y corazones a prueba de bombas. Lo reconozco: no había conducido algo con cuatro ruedas que corriera tanto. Y que corriera tan bien. No en vano hemos dado el salto a la gama Super Series de McLaren. Y eso ya es jugar en otra categoría.

Fabricado a partir de un chasis de carbono, su rigidez estructural es simplemente brutal, además de que su techo eléctrico, que se pone y quita en 11 segundos hasta los 50 km/h, apenas añade 49 kilos respecto al Coupé. Y es que para McLaren el peso es el enemigo público número uno; tanto, que esta máquina pesa 25 kilos menos que un Focus 2.0 EcoBlue 150 CV.

Para que te hagas una idea, en 7,9 segundos alcanza 200 km/h, en 22,4 segundos... los 300 km/h. Y en 117 metros, su equipo de frenos carbocerámico -como no podía ser de otra manera, de serie- lo detienen desde 200 km/h.

En marcha es auténtica dinamita. Empuja hasta tatuarte en la espalda los bordados de sus asientos, y todo acompañado de una banda sonora de otra galaxia. Su facilidad para ganar velocidad no parece de este mundo, y no estarían de más unos ejercicios de autocontrol antes de subirte a este superdeportivo.

Todo lo hace perfecto, y el ritmo al que puedes circular es más propio de un circuito. Sin duda, donde más disfrutarás de esta criatura.

Sin embargo no es incómodo -hay tres 'set up' para la suspensión-, aunque el tacto de freno es de los de tirarte encima para detenerlo.

Pero ya te digo que por ese nimio detalle yo no descartaría tener uno en la puerta de casa.

El legendario F1 fue el primer coche de calle con chasis de carbono. Se fabricaron 106 unidadesEl legendario F1 fue el primer coche de calle con chasis de carbono. Se fabricaron 106 unidades

Desde 1963. Del F1 al Speedtail

Desde Nueva Zelanda llega a Reino Unido Bruce McLaren en 1958 para competir contra los más ilustres pilotos de la época. McLaren se labra un brillante palmarés en competición -gana carreras de Fórmula 1, las 24 Horas de Le Mans...-, pero su objetivo culmina cuando en 1963 funda en un modesto taller cerca de Londres la compañía McLaren Motor Racing, encargada de fabricar coches de competición.

En su afán por ser el mejor, en 1981 se adelantó a sus rivales creando el primer chasis de Fórmula 1 fabricado en fibra de carbono.

En 1992 esta tecnología la lleva a un coche de calle, pues el legendario McLaren F1, un bólido adelantado a su tiempo por el que hoy día se pagan auténticas barbaridades, utilizaba un chasis de carbono, material ahora extendido a todas las máquinas que salen desde sus artesanales talleres de Woking, donde pueden producir un máximo de 6.000 coches al año.

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