Más kilómetros con el Mazda3 Skyactiv-X
A PRECIO DE DIESEL, PERO CON 64 CABALLOS EXTRA

Más kilómetros con el Mazda3 Skyactiv-X

Seguimos acumulando kilometraje con el nuevo motor del Mazda3, el Skyactiv-X. Eso sí, esta vez lo hemos probado con más calma.

Pedro Martín

Pedro Martín

7 de Octubre 2019 21:00

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Lo habíamos conducido semanas atrás en Alemania durante unos pocos kilómetros, pero ahora hemos tenido ocasión de probar más a fondo la variante estrella del nuevo Mazda3, dotada del revolucionario Skyactiv-X de gasolina con 180 CV y que llega a España con precios, descuentos incluidos, a partir de 24.065 euros, al nivel del diésel de 116 CV. Mucho agrado y consumo aquilatado para un modelo de etiqueta ECO que, sin embargo, no gasta tan poco como una mecánica de gasóleo y ofrece prestaciones por debajo de lo esperado.

Primero en Alemania y ahora en Bulgaria. Motor16 se ha puesto por segunda vez al volante del Mazda3 Skyactiv-X de 180 CV para seguir acumulando información y experiencias con un motor que la firma japonesa, con toda la razón del mundo, define como revolucionario, ya que estrena una tecnología de encendido por compresión controlado por chispa (se llama SPCCI, siglas de Spark Controlled Compression Ignition) que permite funcionar la mayor parte del tiempo con una mezcla gasolina-aire muy pobre, pues combina el encendido por bujía de los motores de gasolina con el encendido por compresión de los diésel, de modo que va alternando de forma fluida entre la combustión convencional y el encendido por compresión, utilizando la bujía para iniciar ambos tipos de combustión de diferentes maneras.

Entrando en materia

Además, este 2.0 de cuatro cilindros en línea comparte con el motor Skyactiv-G de 122 CV el sistema Mazda M Hybrid, formado por un motor eléctrico y una batería de ion de litio de 24 V montada entre ambos ejes que, por un lado, minimiza el consumo de combustible y, por otro, aporta un ahorro adicional a través de la recuperación de la energía de las deceleraciones, que se emplea para alimentar un motor eléctrico auxiliar que asiste al motor principal. Gracias a eso, en ciclo NEDC se homologa un gasto medio de 4,4 l/100 km en el caso de la versión de cambio manual (también se ofrece con caja automática) y tracción delantera (Mazda ofrece también tracción total, pero sólo con la carrocería de cinco puertas); promedio que baja a 4,3 litros si hablamos del Mazda3 Sedán. Y si tomamos como referencia el nuevo ciclo WLTP, más exigente, el consumo combinado es de 5,4 l/100 km en el Mazda3 Skyactiv-X Sedán y de 5,5 en el Mazda3 Skyactiv-X de cinco puertas, en ambos casos con cambio manual y tracción delantera. Para las versiones de tracción delantera con transmisión automática (también de seis marchas), el promedio WLTP es de 6,2 l/100 km con carrocería de cinco puertas y 6,0 con la de tipo Sedán, mientras que si el cliente opta por un Mazda3 Skyactiv-X con tracción total i-Activ debe saber que el gasto se incrementa otro poco más: a 6,0 l/100 km con cambio manual y a 6,6 con el automático.

Ensalada de datos oficiales que viene bien para comparar con algunos rivales (6,1 l/100 km WLTP anuncian tanto el Ford Focus 1.5 EcoBoost como el Honda Civic 1.5 Turbo VTEC, ambos con 182 CV y cambio manual), pues vemos que Mazda lograr homologar una seis décimas menos, a igualdad de potencia y tamaño de carrocería. Bien es cierto que el motor Skyactiv-X de Mazda, con más cilindrada que sus competidores citados pero sin turbo, rinde menos par, pues se conforma con 22,9 mkg a 3.000 rpm cuando el tricilíndrico de Ford entrega 24,5 mkg a sólo 1.600 vueltas o el cuatro cilindros del Honda aporta esos mismos 24,5 mkg de forma constante entre 1.900 y 5.000 revoluciones. De modo que lo mejor será ponernos en marcha y volver a extraer conclusiones.

Te subes en el Mazda3 y las primeras impresiones son excelentes, pues la postura de conducción es perfecta (asientos cómodos y con sujeción, salpicadero muy sencillo pero con lo indispensable, un cuadro de instrumentos en el sitio adecuado, visibilidad correcta en todas direcciones), lo que se combina con una calidad percibida verdaderamente premium donde interviene la alta calidad de materiales, el acabado sin tacha alguna, un volante de tacto ejemplar o un cambio manual que podemos considerar perfecto por recorridos, precisión y suavidad. Puede que los ocupantes de las plazas traseras sean algo más críticos, pues la amplitud no es buena (falta espacio para piernas), no hay salidas de aireación centrales y la forma de las ventanilla resta visibilidad lateral; y tampoco la capacidad de maletero nos parece un referente si pensamos en los 358 litros de volumen para un compacto de 4,46 metros, uno d elos más largos de su clase. Quien necesite más hueco para equipaje deberá inclinarse por el Mazda3 Sedán, con 450 litros pero renunciando al portón de gran tamaño y ya con una longitud total de 4,66 metros.

Las impresiones

Llueve ligeramente en Sofía y nos advierten de que la ruta discurre por una zona montañosa próxima a la capital búlgara donde hay fuertes tormentas y se han producido desprendimientos. El pronóstico acierta de pleno porque durante los 189 kilómetros no nos abandona las precipitaciones, en ocasiones de tanta intensidad que forman balsas de agua en la autopista. Entre eso, lo curvilíneo del recorrido en buena parte del itinerario y el tráfico de camiones que obligaba a realizar continuos adelantamientos, las conclusiones en materia de consumo no deberán ser tenidas en cuenta, pues hablamos de entre 7,7 (primer sector) y 8,1 l/100 km (segundo sector, algo más complicado) de gasto real, que no es precisamente poco. Quienes imprimieron un ritmo de marcha algo más tranquilo lograron bajar de los 7 litros, e incluso acercarse a 6, lo que ya nos permite intuir que se trata de una mecánica sensible al estilo de conducción, lo que tiene mucho sentido, pues el SPCCI funciona con mezcla pobre salvo al arrancar en frío, en fases iniciales de calentamiento o cuando aceleramos con fuerza.

En cuanto a prestaciones, sí es cierto que podemos ir bastante más deprisa que con el Skyactiv-G de 122 CV o el diésel Skyactiv-D de 116 CV, pero quizás esperábamos más de sus 180 CV. No hay sobrealimentación, y eso es ya un factor determinante, porque la forma de empujar del Skyactiv-X es distinta a la de una mecánica turboalimentada. Al tener mucha cilindrada, la respuesta a bajo régimen es correcta y muy agradable en ciudad o cuando conducimos a ritmos tranquilos, de modo que entre 1.500 y 3.500 vueltas se combina el confort con un nivel de empuje correcto; pero si queremos ir a un ritmo de marcha más acorde con los 180 CV anunciados deberemos jugar más con el cambio para buscar regímenes de giro más altos, entre 3.500 y 6.500 revoluciones por minuto (la potencia máxima llega a 6.000), e incluso en ese caso cuesta percibir ese patadón que alguien podría esperar de un motor con cilindrada, tecnología revolucionaria y 180 CV. Porque hay más progresividad que rabia en la respuesta, incluso cuando apuramos las marchas.

Lo que sí permite el Skyactiv-X, al rendir más que los dos motores hasta ahora conocidos, es sacar más provecho de un chasis que va de maravilla por su equilibrio entre confort y dinamismo, y por su seguridad y nobleza de reacciones, lo que se agradece en un escenario complejo como el de la ruta. Balanceo en curva moderado y dirección muy precisa, frenada consistente, un ABS y un ESP muy bien tarados que permiten frenar con fuerza donde toque y acelerar con ganas incluso en pleno apoyo y con el firme empapado. El Skyactiv-X es, sin duda, el Mazda3 más deseable del momento, porque a ritmos turísticos el consumo puede ser muy bajo (ya lo verificaremos durante un test más científico por carreteras españolas) y las prestaciones, si conducimos de manera decidida, permiten disfrutar de un conjunto realmente redondo.

La gama Skyactiv-X del Mazda3 se compone de 14 versiones, fruto de combinar las dos carrocerías con dos tipos de cambio, dos sistemas de tracción y tres niveles de acabado: Origin, Evolution y Zenith. Y los precios van desde los 28.065 euros del Mazda3 Skyactiv-X Origin 2WD Manual a los 34.675 de la versión Zenith AWD Automática. El sobreprecio de las variantes Sedán es de 500 euros en todos los casos, y la marca japonesa contempla ahora en nuestro país un descuento de 2.700 euros para toda la gama Mazda3 que se amplía en otros 1.700 euros para los nuevos Skyactiv-X, totalizando una rebaja de 4.000 euros que deja la versión de acceso en 24.065 euros.

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