lunes, 4 julio 2022

La transición al eléctrico hará perder 29.000 empleos al sector del automóvil español

The Boston Consulting Group ha elaborado un estudio que analiza la “Transición hacia el vehículo eléctrico”. Para ello la consultora ha creado un observatorio del empleo para analizar y estudiar la evolución del empleo en el nuevo ecosistema de la movilidad eléctrica en España.

165.000 trabajadores precisan de formación

Así, el estudio estima que 165.000 de los actuales puestos de trabajo que genera el sector del automóvil de manera directa van a precisar de formación para obtener una cualificación específica que les permita seguir aportando valor en la cadena de trabajo. Puestos que estarán directamente relacionados con las baterías en nuestro país. El impacto de hacerlo o no puede costar a la industria española otros 8.000 puestos de trabajo.

Las baterías tienen una gran importancia de cara al futuro del empleo, pues la industrialización de su reutilización y reciclaje puede constituir una importante fuente potencial de generación de empleo en los próximos años, que puede llegar incluso a elevar la generación de puestos de trabajo en el sector del automóvil en nada menos que un 20 por ciento durante los próximos años.

Baterias y puntos de recarga generarán 17.000 empleos

Lo mismo sucederá con la instalación de las nuevas y tan necesarias infraestructuras de recarga para los vehículos eléctricos. Una actividad que durante los próximos años puede suponer la creación de 17.000 nuevos puestos de trabajo de manera directa, a los que habría que añadir todos aquellos relacionados con la fabricación y la producción de los mismos que ya han sido creados, pues España es ya uno de los principales productores de este tipo de elementos, con una calidad y tecnología contrastada tanto a escala nacionalcomo en los distintos mercados internacionales a los que se están exportando este tipo de productos.

Presentado por la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE), el estudio destaca como “la transición hacia el vehículo eléctrico va a generar igualmente un importante trasvase de puestos de trabajo que contribuirá a compensar los efectos negativos de tendencias como la pérdida de volúmenes de producción, de la productividad y, sobre todo, de la deslocalización“. Todo ello va a “impulsar la transición de empleos del sector del automóvil hacia sectores como le energía y la infraestructura de recarga, que tendrán una gran necesidad de mano de obra en los próximos años“, ha afirmado Marc Schmidt, responsable de Energía, Bienes, Industriales, Operaciones y Personas y Organización en The Boston Consulting Group.

Hasta 2030 no recuperaremos la producción de 2019

El estudio advierte, igualmente, de la importancia que va a tener en el desarrollo del vehículo eléctrico en el mercado español la captación lo antes posible de un mayor número de modelos para su producción en las plantas fabriles de nuestro país, pues del volumen que nuestra producción pueda alcanzar dependerá el mantenimiento de los puestos de trabajo. Según el estudio de The Boston Consulting Group, la industria española de automoción no recuperará los niveles de producción previos a la pandemia (2019) hasta dentro de una década salvo que antes seamos capaces de lograr que a nuestras factorías les asignen la producción de un mayor número de modelos eléctricos.

De igual manera, el estudio destaca la necesidad de potenciar la actividad de los nuevos sectores que surgirán entorno a la movilidad eléctrica, ya que estos permitirán compensar las previsibles pérdidas de puestos de trabajo que la industria del automóvil española va a sufrir en esta próxima década. Una compensación que, bien trabajada, puede permitir incluso que el sector acabe generando un número mayor de empleos que el que se prevé se vaya a destruir con la transición al eléctrico.

Caida de producción y deslocalización nos costará 29.000 empleos

Conviene tener en cuenta que las previsiones para la industria española de automoción, que actualmente exporta el 80 por ciento de su producción a países que ya han puesto fecha de caducidad a la comercialización de los vehículos que actualmente producimos, supondrá la pérdida de un 8 por ciento de la actual masa laboral del mismo (unos 29.000 puestos de trabajo), por la previsible reducción de los volúmenes de produccion y la deslocalización.

El informe de The Boston Consulting Group indica que el volumen de producción se mantenga constante entorno “aproximadamente a las 2.4 millones de unidades hasta 2030, lo que supondría una disminución total de la producción de -16,3 por ciento en 11 años, una reducción anual del -1,6 por ciento. Se prevé que el volumen de ventas anual se mantenga constante en torno a 1,5 millones de unidades“. Estas cifras vienen a confirmar que el parque automovilístico español se incremente apenas un 1,1 por ciento anualmente durante la próxima década, alcanzando un total de 32 millones de unidades frente a los 28 millones que suma actualmente.

Tendencias relevantes que afectan al empleo en el sector

Junto a la tendencia de reducción de la producción, el informe destaca otras nueve más que van a tener relevancia sobre el volumen del empleo en el sector del automóvil español. Así, la evolución tecnológica (conducción autónoma, conectividad, y el paso del mundo analógico al digital), va a experimentar un fuerte desarrollo que va a exigir una mayor demanda de ingenieros de software en la industria del automóvil y sus anexas, los que implicará la creación de unos 2.000 nuevos puestos de trabajo.

El tipo de automóviles que produzcamos también influirá sobre el empleo. La creciente fabricación de modelos de gama media o premium en nuestras factorías eleva el contenido medio de cada unidad fabricada, situación que requiere de un mayor volumen de mano de obra, especialmente en la industria auxiliar. Por otra parte, como no se prevé un incremento del número de plataformas para la producción de nuevos vehículos, durante esta próxima década, el empleo de los ingenieros de I+D en relación con ellas se mantendrá estable.

La digitalización y automatización ayudarán a incrementar la productividad durante esta próxima década a un ritmo aproximado del 0,4 por ciento anual durante la próxima década. La competitividad industrial crecerá por ello, no así el número de puestos de trabajo relacionados, ya que ese incremento de competitividad conllevaque aproximadamente unos 4.000 trabajadores pierdan su empleodebido especialmente a la falta de cualificación para la producción de los nuevos modelos.

Todas estas situaciones van a propiciar que muchos puestos de trabajo que se pierdan en la industria del automóvil español se “transfieran”, por así decirlo, a países con costes laborales inferiores a los españoles. Esa deslocalización acarreará la pérdida anual de aproximadamente un 1,5 por ciento de la masa laboral de la industria española del automóvil durante la próxima década.

Producir eléctricos compensará la perdida de empleos

Sin embargo, la transición que actualmente nuestra industria está acometiendo hacia la electrificación puede permitir contrarrestar buena parte de las pérdidas de empleo en el sector de la automoción en España, especialmente gracias a los puestos de trabajo que previsiblemente se van a generar en torno a las baterías y las infraestructuras de recarga.

En 2020 alrededor del 92 por ciento de los vehículos que producimos en nuestro país contaban únicamente con un motor de combustión. En 2030, la reducción de tal proporción habrá caído drásticamente hasta suponer únicamente un 2 por ciento del total de modelos que produciremos. Para ese mismo año, la producción de vehículos eléctricos a batería (BEV) y de híbridos enchufables (PHEV) será de aproximadamente un 68 por ciento del total, y el 30 por ciento restante serán todavía modelos de tecnología híbrida (HEV). Esto significará un incremento del 52 por ciento en la producción de vehículos eléctricos con baterías en España, lo que provocará un incremento del volumen de puestos de trabajo. Así, gracias a los puestos de trabajo generados en torno a la producción y uso de baterías e infraestructuras de recarga se podrán compensar las pérdidas de mano de obra en la industria española