Jaguar F-Type SVR. Músculo sin grasa
Al volante

Jaguar F-Type SVR. Músculo sin grasa

El primer SVR de Jaguar es pura dinamita gracias a sus 575 CV y a sus mejoras en el peso, la aerodinámica y el chasis. Ya lo hemos probado.

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

9 de Abril 2017 13:16

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No todos los días se tiene la ocasión de probar un deportivo tan atractivo en todos los sentidos. El F-Type SVR es el modelo más exclusivo y prestacional de la gama gracias a la preparación a la que le ha sometido la división de operaciones de vehículos especiales de la marca británica.

Primero vamos con la teoría en los cuatro frentes en los que se ha actuado: más potencia, menos peso, mejor aerodinámcia y un chasis optimizado. El propulsor es el mismo del Type-R, un 5.0 V8 pero supervitaminado hasta los 575 CV; es decir, 25 más. Toda esa caballería se gestiona por medio de un cambio automático de ocho relaciones y un sistema de tracción total que trabaja en colaboración con un diferencial activo electrónico. Todos los sistemas han sido recalibrados.

Reduce su peso 50 kilos

Por su parte, el chasis cuenta con nuevos anclajes en la suspensión trasera, así como amortiguadores y barras estabilizadoras optimizadas. La aerodinámica incorpora nuevos paragolpes y fondo plano, así como un alerón posterior activo a partir de los 110 km/h. Y pasar por el 'gimnasio' le permite reducir el peso en más de 50 kilos respecto al F-Type R AWD gracias a un sistema de escape fabricado en titanio, a las nuevas llantas de 20 pulgadas, a las rótulas de suspensión y a opcionales como el techo de fibra de carbono o los frenos carbocerámicos

Disponible tanto en carrocería Coupé como en Convertible, nos ponemos al volante de esta joya. Primero con el descapotable para disfrutar de la brisa y del sonido del motor, una perfecta sinfonía que invita a 'pisar' y reducir con las levas constantemente mientras afrontamos tramos por los que discurre el Rally de Cataluña.

Sin embargo, la adrenalina se dispara ya en el circuito aragonés de Motorland, donde nos espera el Coupé ya sin ningún tipo de limitación. Nos sorprende lo rápido que es, pues alcanzamos 290 km/h al final de la recta principal, y su capacidad de frenada -llevamos discos carbocerámicos-, aunque hay que acostumbrarse al tacto esponjoso inicial del pedal. Un verdadero demonio en el circuito que se 'domestica'? fuera para poder 'pasear' en el día a día.

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