Infiniti Q 60. Coupé de carácter
Al volante

Infiniti Q 60. Coupé de carácter

El nuevo Q60 irrumpe con una imagen muy deportiva que tiene su reflejo en la parte mecánica: motores de 211 y 405 CV, dos tipos de tracción, chasis con soluciones muy sofisticadas... Y como guindas, un completo equipo de serie y un precio de lanzamiento a partir de 43.990 euros.

Pedro Martín

Pedro Martín

1 de Mayo 2017 15:46

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Nacida como marca de lujo de Nissan, Infiniti erigió su gama sobre tres pilares: berlinas 'premium', vehículos SUV de atrevido diseño y exclusivos deportivos como el G37 Coupé, nacido en 2008 y del que derivó un G37 Cabriolet. En los últimos meses la firma japonesa ha extendido hacia abajo su gama con los Q30 y QX30, fabricados en Inglaterra y que comparten infinidad de elementos con el Mercedes GLA, pero no piensa descuidar los segmentos que le han dado carácter, como el de los coupés deportivos.

Por eso lanza el nuevo Q60 -decimos 'nuevo' porque la denominación se había usado ya para rebautizar al G37-, que planta cara a los coupés alemanes de prestigio y al Lexus RC. Mide 4,69 metros de longitud, tiene una generosa distancia entre ejes de 2,85 metros -2,84 el Mercedes Clase C Coupé, 2,81 el Audi A5 y el BMW Serie 4, y sólo 2,73 el Lexus- y anuncia un maletero de 342 litros que podemos ampliar abatiendo el respaldo trasero, que es de una pieza: si viajan tres, imposible agrandar la zona de equipajes. Y en las dos plazas traseras no sobra espacio, sobre todo por altura, pues los ocupantes de más de 1,70 tocarán con la luneta. Y en verano, al sol...

Delante, el panorama es mucho mejor. La postura al volante es muy buena, con los mandos principales y la pantalla táctil de 8 pulgadas a mano, un salpicadero que te envuelve, correcta visibilidad en todas direcciones -los reposacabezas traseros no estorban, pues quedan bajísimos- y butacas cómodas. Pero con el acabado Premium -es el básico, y sólo se ofrece con el motor 2.0 T- se echan de menos las levas en el volante, y la terminación general no nos ha enamorado. Lo explicamos: hay buenos materiales y se respira exclusividad, pero falta la 'súper precisión' en los ajustes que sí vemos, por ejemplo, en un Audi o un BMW.

Gran equipamiento

La nota sube en cuestión de equipamiento, pues todos los Q60 están bien dotados de serie: ocho airbag, ayuda al arranque en cuesta, capó activo para protección de peatones, sensor de lluvia, Care Pack -incluye control de crucero, asistencia a la frenada y sistema frenada automática de emergencia con detección de peatones, alerta de colisión frontal, aviso de cambio involuntario de carril-, llantas de 19 pulgadas, ópticas LED delante y detrás, climatizador bizona, cámara trasera o asientos delanteros de ajuste eléctrico, entre otros elementos. Y el acabado Sport, que será el más solicitado, refuerza este capítulo a todos los niveles: imagen con detalles específicos, chasis más deportivo, interior más lujoso, mayor cantidad de asistentes... Además, para el Sport con motor 3.0 V6 Biturbo -66.700 euros- se reservan equipamientos especiales como salidas de escape perforadas, pinzas de freno rojas y, más relevantes aún, la amortiguación dinámica digital -en los modos Sport y Sport+ va ajustándose continuamente- o la tracción total inteligente, que varía automáticamente entre la propulsión trasera o un reparto 50:50 si percibe una baja adherencia.

A falta de una unidad de prueba del Q60 3.0 T, que rinde 405 CV y promete fuertes sensaciones, nuestro primer contacto se centró en la versión de acceso 2.0 T Premium: 48.400 euros, que ahora se quedan en 43.990 euros. Los 211 CV de su motor de cuatro cilindros -con turbo e inyección directa- ya le mueven con alegría -alcanza 100 km/h en 7,3 segundos-, y aunque no presume de un sonido melódico, permite practicar una conducción deportiva y responde bien desde bajo régimen. De hecho, genera su par máximo entre 1.250 y 3.500 vueltas. El Q60 frena bien -imaginamos que con los discos 'gordos' del acabado Sport lo hará incluso mejor- y pasa por las curvas de manera noble y eficaz. Buen trabajo de la suspensión, que recurre a un eje multibrazo trasero del que acabas olvidándote. Y la caja automática de siete relaciones funciona bien, pues adapta los cambios a las condiciones de la carretera y de la conducción, y estira más las marchas en modo Sport.

Algo menos nos ha gustado la dirección, demasiado suave a alta velocidad pese a la asistencia variable. Y ese es un motivo extra para optar por el 2.0 T Sport -50.800 euros-, que equipa, como el Q60 de 405 CV, la avanzada dirección Direct Adaptive Steering.

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