viernes, 30 septiembre 2022

Holden VF Series II SSV Redline. El último de la historia sale a subasta

Si estás bien informado sabrás que la compañía Holden era una empresa automovilística australiana, la cual pertenecía al gigante americano General Motors. Hablamos en pasado, porque GM la hizo desaparecer del mapa el año pasado, aunque el último Holden que salió de la cadena de montaje lo hizo precisamente en octubre de 2017. Y ahora ha sido subastado.

En realidad el último Holden de todos los tiempos es este impresionante VFII SSV Redline, que no hace falta decir que se trata de una unidad realmente especial, básicamente porque es el último Holden fabricado en Australia, además del último automóvil fabricado por una importante empresa del país.

Adquirido por un trabajador de la marca

Si todo eso no es lo suficientemente interesante, también te gustará saber que su último propietario ha sido un trabajador de la empresa, que se enteró de que el vehículo estaba asignado a un concesionario, pero que aún no estaba vendido.

Tras encontrar el concesionario y comprar el vehículo por 65.000 dólares australianos (unos 40.925 euros al cambio), el propio concesionario se enteró de la importancia de este vehículo, pues desconocía su historia por completo y podría haber acabado en manos de 'cualquiera'.

Afortunadamente eso no sucedió y su afortunado dueño lo mantuvo en el estado más original posible, manteniendo el protector de plástico del asiento y del volante, las etiquetas de destino, las pegatinas pertinentes… Además hay que tener en cuenta que desde que fuera adquirido solo se ha movido para llevarlo al concesionario a pasar sus pertinentes revisiones, de forma que esta joya solo tiene 102 kilómetros.

Han pagado 472.220 euros por el

Aunque su dotación de serie no es algo fundamental en un vehículo con la historia de este Holden, cabe recordar que cuenta con asientos tapizados en cuero, aire acondicionado, navegador, techo solar… Sin pasar por alto su 6.2 V8 conectado a una transmisión automática de 6 velocidades, que envía su potencial a las ruedas traseras.

Y por cierto, la casa de subastas Lloyds, quien ha sido quien le ha buscado un nuevo hogar, ha recaudado la friolera de 750.000 dólares australianos por esta joya, que son algo así como unos 472.220 euros al cambio actual. La jugada le ha salido redonda a su ahora acaudalado ex-propietario.