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Gestores de flota, renovarse o morir

La crisis del Covid ha puesto a prueba la capacidad y eficacia de muchos gestores de flota. De su actitud durante el confinamiento y de la eficacia de los resultados alcanzados van a depender la buena marcha de otros muchos departamentos de la empresa, cuyos responsables estarán dispuestos tanto a reconocer su labor como a denostarla si durante esta crisis no han recibido un apoyo o unservicio de calidad por parte de la flota.

Si la movilidad de algún departamento se ha visto comprometida durante el estado de alarma y este no ha podido cumplir con las expectativas, enhorabuena gestor, acabas de ganarte un enemigo. Uno de esos de los que a la menor oportunidad sisearán al jefe y le recordarán las pérdidas acumuladas por el mal funcionamiento de la flota o el nulo servicio recibido durante la crisis.

Pero, además de los resentidos, los gestores también deben preocuparse como cualquier otro trabajador por cuenta ajena de los problemas que su puesto de trabajo haya podido generar, en especial de aquellos que se deban a su propia actitud ante la situación. Por eso, aquí mostramos cinco posibles actitudes que un gestor de flotas no debería mantener en ningún casi si quiere permanecer muchos años en su puesto, que es lo que realmente ahora importa.

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Adáptate al cambio

En los últimos años el rol del administrador de la flota ha cambiado drásticamente. La contratación externa ya es norma en las empresas y los grupos de adquisición han ido adquiriendo un papel cada vez más importante en el abastecimiento de la flota, relegando incluso a un segundo plano a muchos gestores.

La flota cambia constantemente y los gerentes de flota que sobreviven son aquellos que se adaptan al cambio en lugar de luchar contra él. El beso corporativo de la muerte es resistirse al cambio y ser percibido por la alta dirección de la empresa como un obstruccionista en lugar de como el solucionador de problemas que realmente debes ser. Procura no convertirte en un problema.

Muchos gestores pecan igualmente de «sabios» o de «grandes expertos» por los sólidos conocimientos que tienen de la industria del automóvil. Esto, en ocasiones les lleva a cerrarse en sus opiniones y no abrirse a explorar nuevas ideas que le son sugeridas y, por tanto, a ser percibido como un «mente cerrada«. Las ideas no son exclusivas. Al contrario, en una organización, cualquiera puede tener una mejor que la tuya y, por tanto, no solo hay que estar abiertos a aceptarlas, también a experimentarlas. Tan importante como estar abierto al cambio, es también tener una mente abierta.

    Formación permanente

Otro de los graves errores de un gerente de flota es pensar que ya lo sabe todo sobre la misma y que su manera de gestionar es insuperable. Es una percepción errónea de la realidad que se suele dar a mitad de carrera, justo cuando el gerente piensa que domina los fundamentos de gestión de la flota,

Es entonces cuando igualmente piensan en que carecen del tiempo suficiente para meterse en nuevos cursos de aprendizaje o que ya no tienen por qué acudir a determinados encuentros de formación. Para qué hacerlo, si ya dominan el trabajo y este no tiene problemas. Pues simplemente para mejorar y no quedarse anticuado y obsoleto, que es lo peor que puede pasarle a un gestor. Son precisamente la complacencia y las resistencias al cambio las que provocan en los altos ejecutivos de la empresa el sentimiento de que es hora de realizar un cambio.

Da soluciones a los usuarios

Gestionar una flota es sencillamente agotador. Cuantos más vehículos más veces se repite el mismo problema y no siempre la solución es la misma. La principal queja de un gestor de flota es no contar con los medios suficientes para ello, lo que le obliga a dedicar demasiado tiempo personal a solucionar problemas y, de esa manera, a desatender las necesarias relaciones que ha de mantener con otros departamentos de la empresa para solucionar sus problemas de movilidad. Y esa es una de sus misiones, si no la principal por la que siempre va a ser juzgado.

Lo primero que tiene que recordar un gestor de flota es que su departamento está al servicio de los demás y, por tanto, ha de ofrecerles un servicio de la mayor calidad posible. Si el gestor se centra únicamente en las labores cotidianas de la flota estará cometiendo un error imperdonable. Primero porque dejará muchos campos de actuación sin tocar. Segundo, porque estará haciéndose pequeño dentro de la empresa en lugar de crecer con ella. Y, tercero, porque con esa actitud estará abriendo la puerta para salir de la compañía.

Vincular los objetivos estratégicos de la empresa con los objetivos de la flota es su principal misión. Hoy, lo verdaderamente importante es garantizar la movilidad de personas, servicios y productos de la empresa. Que los vehículos de la flota estén siempre en perfecto estado ya se da por supuesto. Es un más a más que hay que cumplir sí o sí. Y, por cierto, la mejor manera de satisfacer a los usuarios es proporcionarles la mejor experiencia cliente que se les pueda dar.

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Ofrece resultados

La flota solo interesa cuando se necesita. Por eso, la mejor manera de promocionar tu trabajo y tu valía dentro de la empresa es ofrecer los mejores resultados posibles en todas tus acciones y cometidos, no ir pavoneándote por ahí. Haz que el boca a boca sea tu mejor herramienta. Que los usuarios hablen de cómo les solucionaste algún problema, de lo bien que funcionan los servicios de movilidad que tu departamento ofrece, de las crisis o emergencias que ayudaste a resolver con ellos,…. La mejor herramienta contra tus detractores siempre será la eficacia y la eficiencia de tu trabajo. Sé propositivo. Ofrece siempre soluciones , no problemas.

Usa la tecnología para mejorar

El desarrollo de nuevas tecnologías en torno a los servicios de la flota también ayuda a propiciar la caida de los gestores de flota en las empresas. Invertir en tecnologías que luego ni vas a utilizar ni te van a proporcionar resultados visibles o mayor rentabilidad no es una buena idea.

Cualquier inversión has de razonarla siempre desde el punto de vista económico. La flota y la movilidad de la empresa, sus trabajadores, servicios y productos están entre los principales capítulos de gasto en el presupuesto de la empresa. Cualquier gasto adicional debe siempre buscar ahorros y mejoras de los servicios que presta, de lo contrario estarás abriéndote la puerta de salida.

Cualquier inversión en tecnología ha de poder ser utilizada para producir ahorros evidentes y mejoras en el servicio que presta tu departamento al resto de la empresa. No te puedes resistir a la introducción de nuevas herramientas, pero sí puedes justificar tus razones en función de presupuestos y calidad del servicio. Todo lo que hagas es para mejorar ambas y, sobre todo, para que el resto de departamentos funcionen mejor. La tecnología por la tecnología es un sinsentido, por eso busca siempre la que de verdad aporte un diferencial en tu labor diaria.