Gama Seat TGI. Economía de verdad
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Gama Seat TGI. Economía de verdad

Para reproducir esos viajes que, a millones, se repiten cada verano por nuestras carreteras, hemos unido Madrid y Sevilla, en un recorrido de ida y vuelta, con la gama TGI de Seat. Ha servido para constatar que la red de gasineras crece a buen ritmo... y para seguir flipando con el coste del GNC.

Pedro Martín

Pedro Martín

28 de Agosto 2019 21:00

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Como os contábamos en el número anterior, Motor 16 ha iniciado una prueba de larga duración con el Arona 1.0 TGI, lanzado recientemente y que se ha convertido en el primer SUV animado por una mecánica que puede usar GNC. Ese test prosigue sin descanso, pero mientras el coche recorría arriba y abajo la costa mediterránea nos hemos embarcado en una operación paralela, organizada por Seat, que tenía como protagonistas a sus cuatro modelos con tecnología TGI: el León y el León ST, el Ibiza y, cómo no, el Arona. Y como queremos acumular la mayor cantidad posible de experiencias con la versión de gas del SUV español, fue precisamente el elegido para completar la ruta de ida y vuelta entre Madrid y Sevilla.

Más de 1.100 kilómetros -al final serían 1.147 exactamente- para reproducir un viaje estival típico en nuestro país, con tres personas a bordo más su equipaje y promedios de velocidad ajustados a los límites legales. Y habrá quien opine que circular por una autovía a 120 km/h de crucero -125 de marcador- se aleja de la realidad, pero hasta en eso se nota evolución en esta 'piel de toro': a ese ritmo, adelantas tantos como te adelantan.

Arona e Ibiza comparten prácticamente todo, salvo la carrocería, y lo mismo sucede con sus respectivas versiones TGI: el motor tricilíndrico 1.0 turboalimentado de 90 CV -puede funcionar tanto con gas como con gasolina, pero sólo emplea el segundo de los combustibles cuando se agota el primero-, la caja manual de seis velocidades, los tres tanques de GNC -dos bajo el maletero y uno más pequeño debajo del asiento trasero- con capacidad para 13,8 kilos, el citado depósito de 9 litros para la gasolina... Ligeramente más pesado -51 kilos de diferencia- y con una aerodinámica menos favorable -el SUV mide 10,8 centímetros más de altura que el utilitario del que deriva-, era lógico vaticinar un consumo menor en el Ibiza que en el Arona, pero queríamos saber cuánto se alejaba el uno del otro en la práctica. Y al final tampoco fue tanto: 3,56 kg/100 km consumió el Ibiza y 3,86 kilos el Arona; lo que traducido a dinero parece incluso menos: 3,19 euros cada 100 kilómetros gastó el Ibiza y 3,50 el Arona.

Y sí, has leído bien. Porque nuestros protagonistas se mueven en esas cifras asombrosas, y tendríamos que encontrar un vehículo diésel que gastara menos de 3 litros cada 100 kilómetros de autovía para disfrutar de una economía similar. Ahorrémonos la búsqueda... porque no lo hay.

De hecho, con los 3,50 euros cada 100 kilómetros que consumió el Arona en nuestro periplo entre Madrid y Sevilla daría para comprar solo, a los precios actuales, 2,92 litros de gasóleo o 2,73 de gasolina.

De ahí que para ir a Sevilla y volver, el presupuesto en gas natural después de 1.147 kilómetros se quedase en 40,15 euros con el Arona y en 36,61 con el Ibiza. Pero es que el León, con su motor 1.5 TGI de 130 CV, su cambio automático DSG -también lo hay manual- y su tres tanques con capacidad para 17,3 kilos de GNC, apenas gastó más -ver cuadro adjunto-. Y con una ventaja sobre los vehículos cien por cien eléctricos, de autonomía creciente: aquí la recarga dura solo cinco minutos.

PIE DE FOTOPIE DE FOTO

Por España con un coche de GNC. La planificación, indispensable

Aunque nuestros cuatro protagonistas equipan un depósito de gasolina de 9 litros que permite seguir circulando -entre 120 y 150 kilómetros- cuando se agota el gas natural comprimido de los tres tanques del coche, el verdadero ahorro se consigue al funcionar siempre con GNC, combustible disponible actualmente en 75 estaciones españolas, aunque para final de año se espera que operen ya más de 100; y acuerdos como el firmado recientemente por Cepsa y Redexis -contempla 80 gasineras más de aquí a 2023- deberían suponer el espaldarazo definitivo a una tecnología con claras ventajas para el usuario. Sea como fuere, en la actualidad conviene estudiar bien por dónde pensamos movernos para tener localizadas las estaciones de GNC más próximas a nuestras rutas diarias o en los viajes -la web www.gasnam.es ofrece un mapa actualizado con direcciones, horarios o medios de pago aceptados-, de modo que con una mínima planificación será factible cruzar de punta a punta el país sin problemas. Y en nuestra ruta, por ejemplo, observamos notables diferencias de precios en el GNC: desde los 0,926 euros/kg en las estaciones de Naturgy hasta los 0,830 euros/kg que pagamos en la gasinera HAM de Mérida.

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