Ford Focus ST 2019. Lo hemos conducido
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Ford Focus ST 2019. Lo hemos conducido

El nuevo Focus ST es bipolar: es pura adrenalina si le 'buscamos' por su rendimiento, pero también es apto para un uso diario por su agrado. Disponible con un motor de gasolina de 280 CV y otro diésel de 190, incorpora diferencial autoblocante electrónico cuatro modos de conducción...

Gregorio Arroyo

Gregorio Arroyo

1 de Julio 2019 21:50

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Enorme es el salto cualitativo dado por el nuevo Focus ST. Y no lo decimos porque sea hasta un 12 por ciento más potente y ofrezca un 17 por ciento más de par máximo que antes. Es que acelera más rápido que el anterior Focus RS y su dinámica es mucho más ágil gracias a estrenos de peso, como un diferencial autoblocante electrónico o un asistente con cuatro programas de conducción.

Y para hacernos una idea de sus nuevos argumentos acudimos a una intensa toma de contacto en el centro técnico que Ford tiene en Lommel (Bélgica), instalaciones con todo tipo de trazados, curvas, cambios de rasantes... incluida la que aseguran es la peor y más exigente carretera del mundo. Un escenario ideal para probar el nuevo vehículo a fondo.

Gasolina o diésel, 5 puertas o Sportbreak

El Focus ST recurre a un nuevo propulsor 2.3 EcoBoost de 280 CV (30 más que antes), mientras que en ciclo turbodiésel la apuesta pasa por un 2.0 EcoBlue con 190 CV. Ambos están disponibles tanto en carrocería 5 puertas como Sportbreak, y asociados a una caja manual de seis relaciones, aunque en gasolina también llegará en otoño una transmisión automática de siete velocidades con convertidor de par.

Los propulsores son el 'alma' del Focus ST, pero hay mucho más 'trabajo' detrás. La dirección es más rápida y un 15 por ciento más directa, la suspensión es un 20 por ciento más firme delante y un 13 detrás (el familiar tiene su propia configuración) y los frenos son más contundentes y los firma Brembo.

No es fácil dosificar hasta 280 CV sobre las ruedas delanteras. Por eso es fundamental contar con detalles como unos neumáticos exclusivosMichelin Pilot Sport 4S, un control vectorial del par y el mencionado diferencial electrónico LSD, capaz de distribuir hasta el cien por cien del par a una sola rueda. Este elemento no está disponible en las versiones diésel.

Suspensión adaptativa

El nuevo Focus ST también incorpora un Control de Amortiaguación Continuo CCD que monitoriza la suspensión, la dirección, el chasis y los frenos para ajustar la respuesta de los amortiguadores. En este caso sólo se ofrece en el 5 puertas y como dotación de serie.

Desde el volante el conductor puede accionar los modos Baja Adherencia, Normal y Sport, modificando la personalidad del vehículo. Además, el control de estabilidad contempla tres configuraciones diferentes. En opción el Pack Performance añade el modo Track (el más radical y enfocado a circuitos), un ajuste automático de las revoluciones o el asistente Launch Control, que permite acelerar de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos a la versión de gasolina... sin perder tracción.

En nuestra toma de contacto con el Focus ST 2.3 EcoBoost manual nos cautivó. En la zona alta sube hasta las 6.500 rpm con un sonido que engancha y con una respuesta que da vértigo, pero además si nos lo tomamos con calma sus excelentes bajos lo hacen apto para el día a día.

Electrónica de carreras

Al activar los modos Sport o Track, además de convertirse en una 'tabla', realiza una función punta-tacón electrónica tan eficaz como espectacular, aunque lo que más nos llamó la atención es el gran trabajo de la dirección y la eficacia del eje delantero a la hora de afrontar curvas. Entra siempre y hay que hacer diabluras para perder tracción.

Si a todo esto añadimos una estética y acabados exclusivos, con asientos Recaro y tapizados en piel, y una dotación con los últimos asistentes en seguridad y conectividad que incorpora de la última entrega de la gama Focus, esta variante ST conquistará a los conductores más 'exigentes'.

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