La DGT recomienda abrochar los cinturones de seguridad traseros, incluso cuando no va nadie sentado. Puede parecer una medida extraña, casi inútil a simple vista. Incluso a veces el maletero se nos queda pequeño, y terminamos utilizando los asientos de atrás para colocar bolsas, mochilas o incluso la nevera portátil. Sin embargo, lo que parece una solución práctica en realidad es un riesgo enorme.
La razón detrás de esta recomendación es lo que los expertos en seguridad vial llaman el efecto elefante. Aunque suene curioso, este término esconde un peligro real y, una vez que lo entiendas, nunca más volverás a dejar los cinturones sueltos.
1¿Qué es el efecto elefante del que habla la DGT?

Imagina que conduces a una velocidad de 50 km/h y, de repente, tienes que dar un frenazo de emergencia o, peor aún, sufres un accidente. En ese instante, todos los objetos que llevas sueltos dentro del coche se convierten en auténticos proyectiles. No importa si es una maleta, un bolso, una sombrilla o un simple teléfono móvil. La inercia hace que esos objetos salgan despedidos hacia adelante con una potencia que crece de forma exponencial.
Aquí es donde el efecto elefante cobra sentido. La DGT ha calculado que un bolso de 4 kilos, en un impacto a 50 km/h, puede golpear con la misma fuerza que un objeto de 158 kilos. Si el golpe se produce a 90 km/h, la fuerza se dispara hasta los 512 kilos. Es como si un pequeño elefante se lanzara contra ti desde la parte de atrás de tu coche. Piensa en el impacto que podría tener una maleta grande o una nevera llena. El peligro es enorme y, en muchos casos, estos objetos sueltos causan heridas graves, incluso fatales, a los ocupantes del vehículo.