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Conducimos el Kia Picanto. Ciudad y algo más

En el pasado Salón de Ginebra se presentaba la tercera generación del Kia Picanto, un pequeño urbanita que ya hemos conocido a fondo y que se pondrá a la venta en España en el mes de mayo.

Exteriormente es sencillo encontrar los cambios, porque Kia se ha esforzado por aportar un diseño más desenfadado y masculino, evolución curiosa en un segmento donde tres cuartas partes de la clientela es femenina. Estrena faros con luces diurnas e intermitentes LED, nuevos paragolpes, colores y llantas; además, claro está, de su inconfundible parrilla delantera marca de la casa. Y deja de lado la carrocería de tres puertas en favor de la de cinco, más práctica y que detrás mantiene ventanillas 'de verdad', y no las de compás, habituales entre sus competidores.

Dicho así parece que hablamos más de un profundo 'restyling' que de una generación nueva, que es lo que en realidad es este Picanto, que estrena una plataforma con 15 milímetros más de distancia entre ejes, un 22 por ciento más de aceros de alta resistencia, suspensiones revisadas… Todo ayuda a rebajar su peso en unos 23 kilos frente a su antecesor, pero también a proporcionar un mejor comportamiento dinámico.

Dentro sorprende su presentación. Los plásticos son rígidos, pero los ajustes son de primera. La ergonomía está muy conseguida, más todavía si optamos por la pantalla táctil de 7 pulgadas -suma navegador, Android Auto, Apple CarPlay, cámara trasera…-, una opción exclusiva en los GT Line. Encontrar la postura ideal es sencillo, aún sin un volante regulable en profundidad -sólo se ajusta en altura-, y sorprende su buena visibilidad.

Con 5 plazas

Llama la atención la amplitud y que esté homologado como cinco plazas -tiene cinco reposacabezas-, cuando sus rivales se conforman con cuatro asientos. Sin mencionar que su maletero gana 55 litros y tiene doble fondo. Y aunque hay espacio para una rueda de repuesto, equipa kit reparapinchazos.

Comenzamos con el 1.25 CVVT, un motor atmosférico con 84 CV de potencia que le proporciona un elevado agrado y buenas prestaciones. Es suave y se ha mejorado considerablemente la insonorización. Da gusto accionar su cambio manual, y como opción hay una veterana transmisión automático de cuatro marchas. Sube con alegría de vueltas y, combinado con el acabado GT Line, presenta una dinámica muy divertida, a la que contribuye una puesta a punto específica de sus suspensiones y unas gomas 185/55 R15. Además, equipa Stop-Start y presume de bajos consumos.

Pero con esos 84 CV eran de esperar buenas prestaciones tratándose de un utilitario. Por eso nos ha llamado la atención el 1.0 CVVT, una mecánica con tres cilindros y sólo 67 CV, que mueve con gran soltura sus escasos 860 kilos. Es tan suave y agradable como el de cuatro cilindros, y para desplazarnos por la ciudad y sus alrededores resultará más que suficiente por las prestaciones que ofrece. Le delata su sonido 'tricilindrico' por debajo de 1.000 revoluciones y por encima de las 5.000, porque estira como un chicle ayudado por su cambio manual, muy agradable. También tiene Stop-Start y gasta verdaderamente poco, lo que provoca que no sea necesario un Picanto diésel. Pero si un futuro 'mini-GTI', que llega en septiembre adoptando el 1.0 T-GDI con 100 CV.

Completo equipamiento

El motor básico 1.0 CVVT se combina con el acabado Concept -lo hay también en nivel GT Line-, con unas suspensiones más suaves que ayudan a filtrar mejor las irregularidades del asfalto, pero que confieren una dinámica muy sana. Su dirección sigue los pasos del bastidor y ha sido enfocada para ofrecer una brillante maniobrabilidad, mientras que los frenos cumplen su cometido. Con él ahorramos 500 euros frente al 1.25 CVVT a igualdad de acabado, cifra considerable para un utilitario que parte de 8.535 euros con descuentos y que ya presenta un completo equipamiento, con control de tracción y estabilidad, ayuda al arranque en pendientes, seis airbag, volante multifunción, bluetooth, USB, ordenador, sensor de luz, aire acondicionado, 7 años de garantía… Y 1.500 euros más cuesta el GT Line, que suma faros LED, climatizador, elevalunas traseros, discos traseros y una atractiva estética exterior más deportiva.