comscore

Conducimos el Hyundai Nexo. El hidrógeno pide paso

La estrategia de Hyundai a la hora de desarrollar vehículos limpios abarca varios campos: híbridos, híbridos enchufables, eléctricos y la pila de combustible. La marca coreana dispone de una variada gama de modelos y ya comercializaba el ix35 FCEV alimentado por hidrógeno en Europa. Ahora va un paso más allá con el Nexo, modelo que hemos tenido ocasión de probar.

Cuando lo ves se trata de un vehículo 'normal', un atractivo SUV que esconde tecnología a raudales en sus 'entrañas'. Por tamaño se sitúa un escalón por encima del Tucson, con 4,67 metros de longitud, 1,86 de anchura y 1,63 de altura. La distancia entre ejes es de 2,79 metros y presenta una altura libre respecto al suelo de 14 centímetros. La plataforma es totalmente nueva y pese a sus apariencia sólo recurre a la tracción delantera para impulsarse.

El Nexo es un gran aliado del viento. Su aerodinámica es excelente gracias a soluciones como una perfecta canalización del aire a través de los pasos de rueda, los bajos carenados, el diseño de las llantas o unas manillas de las puertas retráctiles que se camuflan perfectamente cuando superamos los 3 km/h.

Interior digitalizado y 'flotante'

Asimismo el interior resulta muy avanzado, destacando las dos generosas pantallas digitales de LCD que presiden el salpicadero. También resulta llamativa y práctica la consola central flotante, aunque quizás se abuse de una gran cantidad de mandos en ella. Entre ellos encontramos los del cambio 'shift by wire', simple como pocos. Nos gusta la calidad de los acabados y la habitabilidad, con unas plazas traseras muy generosas en el espacio para las piernas. La banqueta es fija y el maletero ofrece una capacidad de 461 litros, ampliables hasta los 1.466 si fuera necesario y tras abatir los respaldos traseros. Un volumen considerable porque debajo del compartimento de carga se ubican las baterías.

Sin embargo, lo más sorprendente es lo que no se ve: su tecnología. Bajo el capó monta el propulsor de pila de combustible, que pesa 180 kilos. Se trata de una central química portátil que produce electricidad tras combinar hidrógeno y oxígeno en un laborioso proceso electro-químico.

Para ello hay que repostar hidrógeno. Este elemento se almacena en tres tanques iguales, dos situados bajo los asientos traseros y el otro bajo el maletero, con una capacidad total de 156,6 litros. Este elemento entra en contacto con el oxígeno y se transforma en electricidad, que se almacena en las baterías. Y esta energía es la encargada de dar vida al propulsor eléctrico, que ofrece 163 CV de potencia y un generoso par máximo de 40,3 mkg desde el inicio. Para gestionar esa 'central' se recurre a una transmisión automática de una sola velocidad. Incluso con temperaturas gélidas de -30 grados centígrados el vehículo arranca en apenas unos segundos. Y pese a sus complejidad el sistema está garantizado durante 10 años o 160.000 kilómetros. Como la energía se crea constantemente no es necesario recurrir a unas baterías tan grandes y con tanta capacidad como las de un vehículo eléctrico convencional.

Con todo esto el Nexo es capaz de alcanzar los 179 km/h de velocidad máxima y acelerar de 0 a 100 km/h en 9,2 segundos. Y lo más importante, la autonomía alcanza hasta los 756 kilómetros (666 con el nuevo ciclo WLTP que entra en vigor en septiembre). Y una curiosidad digna de destacar: por el tubo de escape sale agua y aire, más purificado que el que toma al inicio del proceso.

Refinado y agradable en marcha

En nuestra toma de contacto por carreteras y autopistas noruegas comprobamos que el Nexo va como la seda por su refinamiento, suavidad y confort de marcha. Salvo por su alimentación por hidrógeno, el resto goza del agrado y del silencio de un vehículo eléctrico al uso. Sale como un tiro cuando se pisa el acelerador y el chasis goza de una puesta a punto muy equilibrada, con una amortiguación confortable y una dirección suave que no trasmiten los 1.873 kilos que pesa el conjunto en orden de marcha. Y la frenada regenerativa es ajustable en intensidad desde las levas situadas en el volante. Presenta tres niveles y en el más eficiente retiene tanto que no es necesario pisar el pedal del freno cuando nos acostumbramos a ese tipo de conducción.

Realizando una conducción eficiente, con dos adultos, equipaje y la climatización conectada registramos un consumo de 0,9 kilos por cada 100 kilómetros, una cifra de mérito si tenemos en cuenta que homologa 0,84. Como dato, simplemente anecdótico, en el surtidor que repostamos el precio era de 9 coronas noruegas por 0,1 kilos de hidrógeno; por lo tanto el coste fue de 9,45 euros a los 100 kilómetros.

El precio del Nexo en España es de 69.000 euros, un cifra considerable, pero se paga la tecnología y un equipamiento de serie demoledor. Contempla techo solar, apertura del portón eléctrica, monitor del ángulo muerto (avisa con una imagen en directo en el cuadro de mandos), un asistente de mantenimiento de carril, otro de conducción semiautónoma en autopista, un sistema de aparcamiento autónomo capaz de maniobrar con el conductor fuera del vehículo, un asistente de colisión frontal con función de frenado automático y detector de peatones, luces de carretera inteligentes, aviso de fatiga del conductor, alerta de tráfico cruzado en la zaga… y una generosa oferta de vanguardia en conectividad.

El mayor problema, y demoledor en estos momentos, es la ausencia de hidrogeneras (seis en toda España). Un vehículo muy apetecible, pero inviable en nuestro país… de momento.