Citroën C4 Cactus 1.2 PureTech. Un paseo por las nubes
CONCURSO PERIODISTA POR UN DÍA CON CITROËN

Citroën C4 Cactus 1.2 PureTech. Un paseo por las nubes

Como en la película dirigida por Alfonso Aráu, que cuenta la historia de un soldado de regreso a su casa después de la última contienda mundial. Ante sus ojos ha cambiado todo: la gente, los coches, la ciudad, etc. De este modo me siento cuando me monto en el Citroën C4 Cactus.

Vicente Monsoriú

21 de Diciembre 2015 14:35

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Este coche es del futuro, su moderna silueta destaca entre los demás vehículos y su diseño atrae las miradas. Claro es un Citroën, y Citroën inventa, ha inventado un coche cómodo, bonito, fresco y seguro. El coche es un pequeño compacto, práctico, pensado para todo el mundo, con infinidad de opciones para poder personalizarlo.

Pero yo os voy a contar el paseo, el paseo que arranca en Madrid desde Citroën-Las Tablas con destino a Ávila para probar el C4 Cactus con motor de gasolina PureTech 110 CV S&S. Le confieso a Pedro Martín que hacía diez años que no conducía un coche con motor gasolina, los percibo muy 'tragones' comparándolos con los motores diésel .

Ligero, pero robusto a la vez

El ágil C4 Cactus se mueve con mucha soltura por el tráfico intenso de Madrid, donde en seguida entra en acción el 'Stop&Start' que va fino, fino, no hay una brusquedad entre la parada y el arranque. ¿El habitáculo del vehículo estará insonorizado? Pedro me saca de dudas, el coche es igual a cualquier otro modelo Citroën C4 Cactus. Y el motor de gasolina es menos ruidoso que el motor diésel. El coche parece ligero pero robusto a la vez, la respuesta del acelerador es inmediata, se incorpora a la M-40 en un 'plis-plas', dos pantallas digitales nos dan casi toda la información, pero echo de menos el cuentavueltas.

El objetivo del viaje es realizar una conducción eficiente, para ello en el 'display' frontal aparece la marcha adecuada para lograr ese consumo frugal. Menos mal que en el volante se encuentran los mandos del equipo de sonido y del limitador de velocidad. Nos desviamos por la carretera de los pantanos (M-501), rotondas, curvas, subidas y bajadas. El cambio de cinco marchas es rápido y suave, el asiento es amplio; yo soy grande, y con tanta curva ni me muevo del sitio. El coche sube y sube, en quinta sin desgañitarse, aguanta bien.

Sorprende el consumo

Llegamos a Ávila y comprobamos el consumo: 5 litros a los 100, y es que había un pequeño concurso entre los periodistas para ver cuál de los tres C4 Cactus realizaba un menor consumo, y el resultado ha estado entre 4,7 y 5 litros. Ahora nos espera una suculenta comida en un conocido restaurante de la ciudad.

Después del ágape enfilamos camino a Madrid por la autovía de La Coruña, ahora voy de copiloto, echo de menos algún agarrador en el lateral superior. Hace calor, el sol que entra por el inmenso techo de cristal molesta un poco. Lo toqueteo todo: abro, cierro, miro, etc. Los plásticos son agradables al tacto, la pantalla táctil se maneja con facilidad. Pedro acelera, a buen ritmo, siempre por debajo de los límites legales llegamos a Citroën-Las Tablas.

El consumo no se resiente sigue marcando cinco litros y eso que le ha dado caña todo el camino de vuelta. Después de dejar el coche, el buen sabor de boca me durará unos días. Un motor gasolina consumiendo como un diésel, un motor pequeño que tira como los grandes, un coche seguro, tecnológico, de diseño, de categoría, y otra cosa importante es de aquí,'made in Spain', de Villaverde sin ir más lejos. Como en la película, con final feliz.

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