Citroën C4 Cactus 1.2 PureTech. Un coche para la guerra del día a día... en tiempos de guerras 'económicas'
CONCURSO PERIODISTA POR UN DÍA CON CITROËN

Citroën C4 Cactus 1.2 PureTech. Un coche para la guerra del día a día... en tiempos de guerras 'económicas'

Mario Sánchez Merino nos cuenta sus experiencias con el Citroën C4 Cactus, un modelo que llama la atención por su estilo tanto en el exterior como en el interior. Pero además de eso, guarda un montón de virtudes y detalles que lo hacen un coche diferente a todo lo conocido.

Mario Sánchez Merino

22 de Noviembre 2015 12:52

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La experiencia de participar en esta simpática prueba fue sin duda enriquecedora. Las explicaciones y consejos de Goyo, mi sombra en esta aventura, fueron sin duda lo mejor del día. Compartir mi pasión por todo aquello que lleva motor y ruedas con otros 'locos' del mundillo fue fantástico.

Durante todo el trayecto, bombardee a Goyo con miles de preguntas referentes al mundo del motor. Como buen periodista por un día tenía que aprovechar para sacar de un veterano del mundo del motor toda la información posible. Que mejor opinión que la suya, que ha probado todos los coches que ruedan por nuestras carreteras. Con el resto de redactores y compañeros de la prueba tuvimos estupendas charlas en las paradas y la comida, piques sanos por saber quién llevaba mejor media de consumo y chascarrillos que nos dieron risas de sobra para completar un día perfecto.

Una apuesta arriesgada

En mi caso particular, tuve la suerte de participar en el proyecto del C4 Cactus casi desde el principio. Aunque mis labores van más destinadas a las implantaciones industriales que hacen posible la fabricación de un vehículo en una fábrica como la de Villaverde, pude conocer el Cactus cuando sólo era una maqueta. Aún recuerdo el día que nos lo mostraron... las caras de todos los que estábamos allí por primera vez eran exactamente iguales a las de mis familiares y amigos cuando les pude mostrar las primeras fotos del coche.

Las opiniones fueron y siguen siendo de lo más dispares. El C4 Cactus es un coche que o gusta mucho... o más bien poco. Citroën y sus apuestas arriesgadas... es Citroën. Sin embargo, el Cactus es un coche que se merece la oportunidad a ser conocido un poco más de cerca. 

Tan sencillo como un Smartphone

Es un coche 'lógico' pensado para los tiempos que corren... Justo eso... El Cactus es un coche pensado para el día a día. Actividades cotidianas, llevar a los niños al cole, hacer la compra, recoger a la novia, llevar a los abuelos al médico... y así un sinfín de cosas que hacemos acompañados de nuestro coche... El Cactus te echa un cable para que todo sea más «fácil», «cómodo» y sobre todo «económico».

Fácil porque todos los mandos y controles son intuitivos y sencillos. Quien sepa manejar un Smartphone sabe manejar un Cactus. Cómodo porque está diseñado para que así sea. Las butacas, la dirección, la posición de conducción y sobre todo la suspensión. La altura y el tarado de la suspensión ligadas por supuesto al peso tan ajustado, hacen que las salidas de parado, las frenadas y los pasos por nuestros grandes amigos los «badenes» sean un coser y cantar.

Económico porque el C4 Cactus consume realmente poco. Fue un verdadero placer recorrer parte de la serranía de Madrid y Ávila. Con sus subidas y bajadas, adelantamientos y pequeñas retenciones y ver en la pantalla un consumo medio siempre inferior a 5 litros. Llevar un motor de gasolina, con una increíble respuesta a bajas vueltas, con una rumorosidad inapreciable y con un consumo ajustadísimo, en estos tiempos que vivimos, es sin duda un desahogo para nuestros bolsillos.

Como buen aficionado a los coches, muchos amigos me preguntan si me compraría un C4 Cactus sin tener en cuenta que trabajo para la marca. Mi respuesta desde mi lado más racional es siempre que SÍ. No es un coche rápido, no es un coche para sentir una conducción extrema. No es un coche para eso. Es un compañero para la batalla del día a día. Una herramienta para ti, que gasta poco, que se porta bien y que seguramente, te quite algún que otro quebradero de cabeza y de bolsillo.

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