Citroën C4. Audaz y práctico
AL VOLANTE

Citroën C4. Audaz y práctico

Después de 92 años y 12,5 millones de berlinas compactas vendidas, se da por hecho que Citroën sabe lo que hace lanzando el nuevo C4, una mezcla de compacto y todocamino que aporta el toque innovador que no podía faltar en la marca francesa.

Andrés Mas

Andrés Mas Twitter

20 de Diciembre 2020 22:00

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Construido en Madrid para todo el mundo, el C4 basa su estrategia en tres ejes principales: el confort, el diseño y la tecnología. El primer eje es pan comido para Citroën porque si de algo sabe la marca francesa es de cuidar a los ocupantes de un automóvil. Y lo hace con tres armas clave en este sentido: una insonorización extraordinaria, unos asientos muy trabajados y una amortiguación especialmente cómoda. El segundo eje también ha resultado sencillo para una marca que toda su vida se ha caracterizado por innovar y desafiar la rutina a todos los niveles. Y esta vez juega sobre seguro ya que el C4 parece un todocamino en toda regla sin cargar con las posibles desventajas que acarrea uno de estos vehículos de moda. Y respecto al tercer eje, el de la tecnología, el C4 se olvida de los híbridos y se centra en tres técnicas: gasolina, diésel y una versión cien por cien eléctrica. Además, hay apartados que sitúan al nuevo C4 en el grupo de cabeza de un segmento tremendamente competitivo, tales como un sofisticado cambio automático de 8 marchas, los ya conocidos amortiguadores progresivos hidráulicos, una plataforma CMP especialmente avanzada por ahorro de peso y ganancia en rigidez, y los motores Puretech y su magnífica relación prestaciones-consumos.

De partida, el nuevo C4 estará disponible con el motor 1.2 Puretech de 3 cilindros y 130 CV con cambio manual de 6 velocidades o automático de 8; con el 1.5 BlueHDi de 130 CV, siempre asociado al cambio automático EAT8; y en versión eléctrica con el motor de 136 CV, batería de 50 kWh y autonomía de 350 km en ciclo WLTP. Unas semanas después del lanzamiento, también estarán disponibles dos motores Puretech con 100 y 155 CV y un diésel de 110 CV. Y de momento no se contempla una versión más campera que por ejemplo recurriese al sistema que PSA denomina "Grip Control", para facilitar la utilización del C4 fuera del asfalto. Eso sí, la altura libre al suelo del C4 es de 156 mm, que no llega a la de otros modelos rivales como el Kia XCeed (184 con llantas de 18 pulgadas) pero supera a la de muchos modelos compactos cuyos bajos quedan mucho más cerca del suelo. El nuevo C4 mide 4.360 mm, 19 centímetros más que el C4 Cactus y es 45 mm más alto. Por lo tanto la sensación es de mucho más coche y también de ir más alto al volante. Pero este mayor tamaño no se traduce en una forma más torpe de moverse. Ni tamaño, ni peso, ni altura libre al suelo suponen el más mínimo obstáculo para desplazarse como pez en el agua en cualquier situación. De hecho, con la unidad que probamos en primer lugar, un C4 1.2 Puretech de 130 CV con cambio automático EAT8, neumáticos de 18 pulgadas y amortiguadores progresivos hidráulicos, pudimos comprobar que el nuevo C4 puede llegar a ser el modelo más cómodo del segmento sin llevarse por delante todo el trabajo de los ingenieros de puesta a punto del chasis en cuanto a estabilidad y comportamiento. Y diremos más. Ya habíamos probado estos amortiguadores en C4 Cactus y en C5 Aircross, sin embargo en el nuevo C4 el equilibrio logrado entre agarre y mullido es superior al conseguido por ellos. De hecho hacía mucho tiempo que no probábamos un coche tan cómodo y mullido pero que a su vez aguantase sin rechistar una conducción al ataque por carreteras muy viradas sin descomponerse, ni perder rueda, ni ofrecer un amplio repertorio de balanceos o cabeceos. Eso sí, esta suspensión solo está disponible con llanta de 18 pulgadas por lo que no la encontraremos en la versión residual de acceso del C4 que lleva llanta de 16.

Tres modos de conducción efectivos

El C4 probado tiene tres modos de conducción: ECO, Normal y Sport. Y a diferencia de otros modelos rivales se notan y mucho los parámetros seleccionados para cada uno de ellos. En modo ECO el acelerador ofrece bastante resistencia a la presión y los consumos logrados son bajísimos ya que circulando entre 100 y 120 km/h el gasto medido no superó en ningún momento los 5 l/100 Km. De hecho el consumo medio homologado en WLTP, sobre todo gracias al cambio automático EAT de 8 relaciones (6 en el C4 Cactus), baja hasta los 5,8 l/100 Km, una cifra muy competitiva para esta versión. Pero el C4 se transforma si seleccionamos el modo M del cambio (se hubiese agradecido unos interruptores y unos símbolos de mayor tamaño) y el modo Sport de conducción. Porque si unimos esa configuración a un motor con un rendimiento excepcional, si tenemos en cuenta número de cilindros, cilindrada y potencia, el resultado es un C4 cuya mecánica sube hasta las 5.700 vueltas , y estira en 3ª hasta los 115 km/h, lo que proporciona un margen perfecto para superar zonas viradas sin tener que recurrir constantemente al cambio a través de las levas. No obstante la lógica de funcionamiento ejecuta el cambio a una marcha superior al llegar al límite de revoluciones, lo que se agradece casi siempre, hasta alcanzar una cifra de aceleración de 0 a 100 km/h en 9,4 segundos (8,9 con cambio manual) y una velocidad máxima de 210 km/h. Y llaneando en modo Normal en 8ª el motor gira a 2.000 rpm envuelto en un silencio que llama la atención. Y es que el nuevo C4 está magníficamente insonorizado de manera que la sensación es de viajar en un modelo de un segmento superior.

Aunque para silencio de marcha, la versión eléctrica en la que tan solo se escucha el viento rozar una carrocería especialmente aerodinámica. El ë-C4 ofrece un magnífico equilibrio entre potencia, prestaciones y capacidad de la batería para lograr una autonomía muy interesante. Citroën ha homologado 350 km que según los datos recogidos en nuestra primera toma de contacto se acercarían bastante a la realidad, pero de una conducción básicamente urbana. Porque en un combinado de ciudad, pero sobre todo de carretera a una velocidad muy variable de entre 100 y 120 km/h con el modo Eco activado y la B de máxima retención activada en el cambio (La M de manual se sustituye en el eléctrico por la B de Brake para lograr la máxima retención y por lo tanto la máxima regeneración de la batería), el ë-C4 nos ha consumido una media de 16,5 kWh/100 km lo que daría lugar a una autonomía de 300 km reales con una carga completa, una cifra buena que en principio debería evitar los típicos agobios por bajo alcance o esos destinos que de pronto se antojan muy lejanos. Y si cumplimos con la media europea de recorrer 30 km diarios, con una carga el ë-C4 tendría para funcionar más de una semana sin pasar por el enchufe. Y ya que hablamos de enchufes, la carga puede programarse o diferirse para poder, por ejemplo, aprovechar ventajas de tarifas en horas valle. Esta programación puede efectuarse desde la pantalla táctil del habitáculo o mediante la aplicación My Citroën desde donde también puede visualizarse el proceso de carga. Esta se puede realizar en modo 4 en una toma de carga pública con un cargador de 100 kW de carga rápida, la batería se recarga a un ritmo de 10 km/min, una referencia en el segmento ya que el 80% de la carga se completa en 30 min. En el modo 3 en casa, con un punto de carga 32 A de compra o alquiler, la recarga de la batería se acelera y se completa en 7.30 h en monofase o en 5 h en trifase con el cargador opcional de 11 kW. Y en modo 2 en casa, para necesidades puntuales, la batería se recarga en 15 h en una toma de 16 A y en más de 24 h en una toma doméstica estándar. Los 136 CV del C4 eléctrico se muestran con todo su potencial en modo Sport, con un par máximo desde el primer segundo de aceleración de 260 Nm y una aceleración de 0 a 100 km/h de 9,7 segundos. Eso sí, la velocidad máxima se reduce a 150 km/h, de sobra para todo.

Pero no todo son alabanzas para el nuevo modelo. El nuevo C4 carece de limpia parabrisas trasero y además un alerón, que le da un acertado toque deportivo, recorre la luna trasera de lado a lado por lo que en días de lluvia la visibilidad por el espejo interior no es la más adecuada. Hay que valorar el estilo minimalista perseguido y logrado casi por completo con un salpicadero muy limpio, ausencia de palanca de cambios en las versiones automáticas y una ergonomía muy conseguida en cuanto a incluir los mandos de la climatización también fuera de la pantalla táctil central para mejorar su manejo. Sin embargo la pantalla rodeada de luz indirecta tras el volante es algo pobretona, aunque la información se ve bien; los interruptores de los diferentes modos del cambio automático son minúsculos; y aunque para la pantalla central se anuncie 10 pulgadas la superficie real visualizada parece menor.

Interior espacioso

El interior del nuevo C4 ofrece espacio suficiente para que cinco ocupantes viajen sin aprietos en su interior. De hecho detrás de un conductor de 1,86 metros que viaje sin adoptar una postura forzada podría ir detrás otro ocupante de la misma estatura y aun así le sobrarían dos centímetros para rozar con las rodillas en el respaldo delantero y seis centímetros para rozar con la cabeza en el techo a pesar de su estilo semi coupé. También resulta convincente la anchura interior, y aunque el túnel central del piso mide 18 centímetros de ancho por 13 de alto, un ocupante de la plaza central trasera irá bien si no es un adulto. El maletero no es de los más grandes pero con sus 380 litros mide lo mismo que el de un VW Golf o un Seat León y puede compartimentarse con una bandeja que puede situarse a dos alturas. En el interior se respira calidad y buen hacer a pesar de que el tacto y aspecto de algunos plásticos no nos haya gustado. Sin embargo se agradece que el coche ofrezca hasta 16 zonas de almacenamiento casi todas alrededor del conductor, con un total de 39 litros.

El C4 ofrece hasta 20 ayudas a la conducción incluidos sistemas como el control de estabilidad de remolque, el Head-up display en color o el Highway Driver Assist, dispositivo de conducción semi-autónoma de nivel 2, además de una lista interminable de sistemas de seguridad. A ello se añaden seis tecnologías diferentes de conectividad con elementos tan exclusivos como la carga inalámbrica y la cámara de grabación constante Connectedcam. Y los precios del nuevo compacto español comienzan en los 20.800 euros para las versiones de gasolina en acabado Feel; en 25.300 para los diésel automáticos en acabado Feel Pack; y en 32.400 euros para el ë-C4 en acabado Feel, en todos los casos con el descuento mínimo de la marca, sin financiar y sin las ayudas del gobierno por el plan Moves.

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